| Ángel. Málaga
“Yo no era demasiado partidaria de las donaciones, pero
con la temprana e inesperada muerte a los 14 años de
mi hijo, he cambiado de opinión (...) si otras familias
pasan por circunstancias parecidas, que hagan lo mismo que
nosotros, porque después se sentirán bien. Si
alguien me hubiera dado una solución para tu cerebro
¡cuánto se lo hubiera agradecido!” .
Isabel. Málaga.
“Aunque nunca hablamos de si donarías tus órganos
pues no pensabas en tu muerte tan joven, me consta que, de
haberlo podido decir finalmente, hubieses tenido el si en
tus labios, en un parpadear o en un apretar tu mano. Esta
seguridad me ayudó a mi decisión”.
Francisco. Málaga.
"Nunca me engañé. Desde que llegó
al hospital sabía que no quedaban esperanzas. La intuición
me lo decía, aunque hubiese preferido no escucharla.
A la mañana siguiente médicos nos llamaron para
dar información. Allí nos golpeó la triste,
esperada y rechazada noticia. Nuestro hijo tenía muerte
encefálica. A continuación nos hablaron de la
posibilidad de donar sus órganos. Dada su edad, en
el mejor momento de la vida, nuestro hijo nunca había
comentado sus opiniones sobre donación. Sin embargo,
sólo tuve que mirar a los que estábamos reunidos,
su padre, hermanos y tíos y ver las expresiones de
sus ojos con infinito dolor, pero que expresaban aprobación.
Lo habíamos perdido a sus 18 años y me resultaba
impensable aceptar que la vida se le hubiese ido tan rápido,
pero nos quedaría la satisfacción de que otros
vivirían con lo que él podría darles”.
María. Málaga.
“Parecía imposible que en nuestros hospitales
tan bien dotados tecnológicamente y con profesionales
tan eficaces no pudieran hacer nada por salvar a mi padre.
Nos dijeron que era una hemorragia cerebral pero que había
provocado un daño en el cerebro que no tenia operación.
Nos vino a la cabeza un rechazo a todo. A nuestra cultura,
nuestro estilo de vida a nuestra arrogancia por creer que
todo está bajo control. Y de pronto la nada. La muerte
encefálica y el fin de la vida y de los proyectos comunes
para disfrutar de una jubilación que tenia cercana
y bien ganada. Con amabilidad y cariño nos hablaron
de donación. Conocíamos a un vecino trasplantado
que se encontraba perfectamente gracias a otra donación.
Lo hablamos entre todos y nos pareció bien. Aunque
no le hubiéramos oído comentar sobre su decisión,
pensamos que si hubiera podido decidir en esas circunstancias,
su respuesta hubiera sido afirmativa.”
Carmen. Vélez-Málaga (Málaga).
“La enfermedad me impedía levantarme de la cama.
No quería quejarme para no preocupar a mi mujer. Pero
pensaba que no saldría adelante. El trasplante de hígado
renovó mi vida cuando estaba caducada. Mi segundo hijo
nació un año más tarde y ahora cuatro
años después no puedo olvidar a mi donante.
Sin su ayuda, sin la solidaridad de su familia, todo lo que
me rodea y valoro no existiría. Gracias a todos por
el valor de la donación”.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
Esta sección es provista por Portales y profesionales
altamente especializados. Para colaborar enviando su trabajo
solo tiene que rellenar este
formulario y nosotros nos pondremos en contacto con usted. |