| 14. Busque información
y lecturas
Aunque parezca que lo que está pasando es terrible
y seguro que es así, otros que han pasado por circunstancias
parecidas, tan graves, también pensaban que eran insuperables.
Algunos han plasmado escritos, libros y testimonios que si
tiene tiempo y disposición le pueden ayudar. Al final
del libro, en la bibliografía recomendada, encontrará
unos cuantos libros cortos que le pueden ayudar. Si no puede
encontrarlos pregunte en la coordinación de trasplantes
y le informarán de bibliotecas o se los prestarán
para que los tenga en casa el tiempo que precise.
15. Acepte ayudas
Aunque no lo haya considerado las necesidades de apoyo son
necesarias dependiendo de cómo van pasando los días
o semanas. Sacerdotes, psicólogos, médicos o
íntimos amigos le pueden ser de gran utilidad. Llámelos.
No espere que vengan en su búsqueda. A veces si no
se presentan es porque no quieren interrumpir su dolor o no
saben si Vd. lo desea.
Con las diferentes ayudas la persona en duelo tiene que ser
capaz de conseguir recordar el objeto o la persona perdida
sin un dolor intenso y ser capaz de dirigir la energía
emocional dentro de la propia vida y recuperar la capacidad
de amar.
16. Sea paciente consigo mismo y con los demás
Unos días será más fácil y otros
menos. Pero hay que intentarlo siempre. La ansiedad no es
buena compañera para superar el duelo. Es un trayecto
lento, pesado y difícil y para el que no nos han preparado.
La experiencia enseña y la última vez siempre
será más fácil que la primera. Por ello
los nervios, la ansiedad, las malas o inapropiadas respuestas
retrasan la recuperación y no ayudan en absoluto.
17. Sobrevivir en días especiales
La llegada de fechas especiales representan una vuelta atrás
en los recuerdos y sentimientos y es cuando la pérdida
se hace más patente e insoportable. Cumpleaños,
aniversarios, navidades y celebraciones familiares estarán
a partir de este momento presididas por la ausencia. Pero
no se deben suprimir. Habrá que retomarlas con dignidad
y con los apoyos familiares. Habrá que pensar en los
que nos continuarán: hijos, nietos y demás.
Ellos se merecen que esas reuniones sigan celebrándose,
al principio, lógicamente, llenas de matices, de silencios,
pero con tendencia a una progresiva normalización y
las ausencias, se ocuparan con los recién llegados.
Es ley de vida, nuevos hijos, nuevos nietos ocuparan espacios
de nuestros recuerdos y devolverán la sonrisa, la esperanza
y la ilusión cuando parecería que caminábamos
por una pendiente imposible.
18. Tiempo
Las familias tras la muerte de alguien muy querido necesitan
tiempo para manifestar su enfado, irritación, para
gritar y para reconocer a la muerte como suceso que ha llegado
y que va a condicionar el resto de nuestras vidas. Probablemente
ya nada será igual que antes. El cara a cara que se
ha iniciado con esta muerte nos hará diferentes. El
tiempo será una dimensión necesaria para compartir
esos sentimientos nuevos que se abren paso desordenadamente,
que intentan expresarse a la vez, no importa donde ni con
quien estemos. Tiempo para decir adiós y aunque sea
en la soledad, tiempo para decir un último “te
quiero”.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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