| 27. Relaciones con familias
de donantes
Los médicos especialistas en medicina Intensiva y Urgencias
son los primeros que tratan con familias de pacientes muy
graves que pueden acabar siendo donantes. Por ello una correcta
atención a las familias y una buena comunicación
tienen que ser asumidas como estándar de buena práctica.
En esas circunstancias de desamparo ante la fatalidad, el
desarrollo de una relación especial facilita la confianza
entre sanitarios y familias y resulta clave para salvaguardar
los deseos de donación del fallecido o en caso de desconocimiento,
obtener el acuerdo de la familia para la donación de
órganos. Si por las características de las lesiones
neurológicas la evolución transcurre hacia la
muerte encefálica entonces habrá que hablar
de donación. La solicitud de donación de órganos
a una familia que acaba de ver morir a un ser querido, es
un acto difícil y precisa que una serie de características
por parte del entrevistador, entrevistados y entorno, tengan
un perfecto engranaje para conseguir que la familia entienda
y acepte la extracción de órganos en el más
triste y doloroso de los momentos y de los escenarios posibles.
La negativas familiares en nuestro entorno son debidas a múltiples
causas, si bien las mayoría de los razonamientos individuales
se pueden agrupar en tres grandes bloques:
· Información previa inadecuada o insuficiente
tanto sobre la donación como sobre el éxito
de los trasplantes como tratamiento de éxito. En este
contexto es normal que no haya habido dentro del entorno familiar
comunicación del deseo de ser donante.
· Problemas con la imagen corporal. El deseo de mantener
la integridad corporal, que no toquen el cuerpo fallecido
es una decisión muy arraigada en ciertos ambientes
que rechazan también la incineración.
· Falsas creencias derivadas de leyendas urbanas, mitos
o prácticas ilegales en otros entornos. En algunos
casos negando la realidad de la muerte encefálica,
la transparencia en la selección de receptores o sospechas
relacionadas con alguna tipo de comercio de órganos.
Además, algunos profesionales sanitarios no llegan
siquiera a considerar como posibles donantes a cierto número
de enfermos graves que fallecen en unidades con camas especiales,
donde con mayor frecuencia se detectan posibles donantes.
El miedo a complicaciones legales, no desear enfrentarse con
familias en proceso de duelo, sobrecarga de trabajo, apatía
profesional, desconocimiento en la valoración de los
donantes potenciales, dudas sobre beneficios de los trasplantes,
etc. pueden ser responsables de una baja comunicación
de posibles donantes a las coordinaciones de trasplantes.
En general, esta forma de actuar se aleja bastante de los
principios de la bioética moderna que aboga por la
autonomía y el consentimiento informado, en contraposición
al tradicional paternalismo médico que considera al
paciente o a la familia incapaz para decidir. La predisposición
hacia el tratamiento con trasplantes del personal sanitario
así como el trato dispensado por éste, son causas
que pueden ser responsables de las diferentes tasas de donantes
reales entre hospitales de características similares.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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