| Solicitar la donación
de órganos a familiares de pacientes recién
diagnosticados de muerte cerebral es sin duda difícil.
El contenido de la información que se proporcione a
las familias de posibles donantes debe ser claro y exhaustivo,
explicando sin ambigüedad y, si es necesario, con ayuda
de fotografías u otros instrumentos didácticos,
el hecho de la muerte cerebral y no dar por concluida la entrevista
sin antes cerciorarse de que los familiares han comprendido
el mensaje con exactitud. Los facultativos de las unidades
de cuidados intensivos deberían reconocer que la solicitud
de donación de órganos a familias de fallecidos
en su unidad de muerte cerebral, es una responsabilidad sanitaria
más, que va a permitir disponer de órganos para
ser utilizados en trasplantes que devolverán salud
y bienestar a otros pacientes cuidados por ellos mismo o por
sus colegas, para los que en ausencia de donantes, no existe
tratamiento alternativo.
La información a estas familias tiene que ser realizada
con gran humanidad, explicando con claridad el proceso de
lesión cerebral y como se ha llegado a él pese
a los procedimientos diagnóstico-terapéuticos
empleados. Es preciso que la familia comprenda bien nuestros
argumentos y nos adaptemos a su velocidad de comprensión
que es muy variable entre familias; y en ese contexto con
sensibilidad y cortesía se les hablará de donación
de órganos y tejidos como una opción que se
presenta al final de la vida.
No se recomienda hablar de donación antes de explicar
bien la situación de muerte cerebral (exploración
neurológica realizada, electroencefalograma, angiografía,
doppler, etc), excepto en los casos de familias muy informadas
que espontáneamente pregunten sobre donación
en algún momento de la entrevista.
En primer lugar se comprobará si el fallecido había
decidido sobre la donación de sus órganos, bien
a través de algún documento tipo carné
de donante o mediante expresión de voluntad en su entorno
familiar. En ausencia de esta decisión personal se
les ofrecerá a la familia la opción de donación
mediante argumentos de solidaridad, reciprocidad y ayuda imprescindible
para salvar otras vidas.
Para tranquilizar a los profesionales sanitarios que consideran
la solicitud de donación como dolorosa y estresante
para las familias, es preciso informar que para la mayoría
de las familias el recuerdo de la donación es positivo
y les permite rememorar el suceso del fallecimiento con menos
pena. Además, la mayoría de las familias desean
que se les pregunte y piensan que la donación es un
derecho y una opción a considerar. Hay que ser conscientes
de que a consecuencia del suceso tan brusco e inesperado,
las familias están bajo una gran tensión y su
capacidad para comprender la información y realizar
preguntas es limitada. En ningún momento hemos recibido
directa o indirectamente información de familias donantes
que estén arrepentidas de la donación y, sí
en cambio, algunas familias de no donantes, han manifestado
razonables dudas sobre si la decisión de no donar tomada
en su momento fue la correcta.
Sin lugar a dudas, lo deseable es entrevistar a familias que
conozcan los deseos del fallecido sobre donación y,
cuando esto sucede, es motivo de gran satisfacción
para todos los profesionales sanitarios porque facilita trámites
y entrevista. Las familias asimismo, consideran la donación
bajo estos términos satisfactoria y menos estresante.
La positiva influencia que para la concienciación sobre
donación de órganos tiene en la población
general el conocer a personas trasplantadas tiene su paralelismo
en el medio hospitalario. Entre los resultados que obtuvimos
en las encuestas realizadas a profesionales sanitarios de
hospitales de Málaga, las actitudes sobre donación
de órganos se correlacionaban bastante bien con el
grado de conocimiento de personas trasplantadas. Por ello
es de utilidad destacar dentro del hospital, los éxitos
obtenidos con los trasplantes de órganos y repartir
entre todos los profesionales las correspondientes alícuotas
de oportunidad y éxito.
Finalmente, las administraciones sanitarias tienen que colaborar
facilitando los medios estructurales y humanos para que los
hospitales puedan atender con profesionalidad a pacientes
con lesiones cerebrales severas que por la evolución
de su enfermedad pudieran llegar a ser valorados como posibles
donantes y presten las ayudas necesarias para que las condiciones
de trabajo sean acordes con la responsabilidad profesional
y las exigencias de las necesidades de órganos para
trasplantes.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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