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Trasplantes de órganos: hoy y mañana
Durante el pasado año, 879 personas fueron donantes
de órganos en nuestro país. La sociedad es deudora
con todos ellos y con sus familias que, gracias a su gesto
y tremenda generosidad, facilitaron la donación altruista
de sus órganos para evitar, con un trasplante, la muerte
de un buen número de enfermos en lista de espera de
trasplante.
El escenario de cada una de estas donaciones, muy parecidas
entre si, podría resumirse así: un joven adulto
es llevado al hospital por los servicios de Urgencia tras
haber sufrido un traumatismo craneal como consecuencia de
un accidente de tráfico. Tras una valoración
inicial en el área de urgencias donde se procede a
la reanimación, estabilización hemodinámica
y valoración cuidadosa del alcance de las lesiones,
el paciente es trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos.
La familia del infortunado lesionado, habitualmente localizada
con dificultad por los servicios de Información del
hospital, espera intranquila a las puertas de la UVI por cualquier
palabra que les permita comprender el estado y expectativas
del accidentado. El paciente es evaluado por el médico
responsable de la Unidad y el neurocirujano y las exploraciones
clínicas y los estudios del escáner cerebral
sugieren que la muerte cerebral es la situación actual
o la inminente. En las horas siguientes todas las exploraciones
neurológicas son realizadas en varias ocasiones y en
un momento determinado un miembro del equipo de la Unidad
de Intensivos a cargo del paciente, realiza la primera exploración
completa para el diagnostico de muerte cerebral. La muerte
cerebral se confirma tras una valoración cuidadosa
de todos los reflejos, de estudios de electroencefalograma
y estudios de flujo sanguíneo cerebral. Tres médicos
no relacionados con los equipos de trasplantes son los encargados
de repetir todo el procedimiento diagnóstico de muerte
cerebral seis horas después, firman el correspondiente
certificado médico e informan a la familia del diagnóstico.
Por entonces el equipo de Coordinación de trasplantes
es avisado y se valora como posible donante de órganos.
Poco tiempo después se inicia la entrevista con la
familia para solicitar la donación de órganos
para trasplante. Si la familia consiente la donación,
el cadáver es vigilado estrechamente para asegurar
la futura viabilidad de sus órganos hasta el momento
del trasladado al área quirúrgica. Desde el
hospital se envía al Juzgado de Guardia el certificado
de muerte cerebral y se solicita permiso para la extracción
de órganos. El tiempo siguiente es dedicado a buscar
a los receptores de los posibles trasplantes que en el momento
de iniciar la extracción de órganos como el
hígado y corazón tienen que estar en condiciones
de entrar en el quirófano para iniciar la primera parte
de la intervención.
Este complejo procedimiento ha permitido que durante el pasado
año 5000 pacientes se hayan beneficiado de un trasplante
de órganos o tejidos asegurando así su única
baza de supervivencia.
Todos estos procedimientos de donación, extracción
y trasplantes tienen que ser bien conocidos por la población
porque globalmente cualquiera está en riesgo vital,
tanto como posible donante, tanto como posible receptor. Y
es preciso que la sociedad sea coherente y si decide mayoritariamente
que acepta el trasplante para solucionar graves problemas
de salud, también mayoritariamente tiene que aceptar
ser posible donante. Porque solo valorando de igual forma
una y otra situación podremos proporcionar una cierta
igualdad entre oferta y demanda de órganos para trasplante
y evitar actitudes egoístas por las que estamos dispuestos
a beneficiarnos de todos los avances médicos disponibles
pero evitamos nuestra necesaria participación.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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