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Optimizar recursos
Los trasplantes salvan cada año en nuestro país
miles de vidas. En este panorama alentador las necesidades
de órganos distan mucho de estar cubiertas y asistimos
al mantenimiento o incremento de las listas de espera.
El progreso en trasplantes de órganos ha sido extraordinariamente
rápido en los últimos 35 años. Por entonces,
los trasplantes estaban reducidos solo a donaciones de riñones
entre hermanos gemelos al desconocer como preservar los extraídos
de donantes fallecidos y como controlar la tendencia natural
del organismo a rechazar órganos o tejidos genéticamente
diferentes.
Hoy día, muchos órganos y tejidos son extraídos
de cadáveres, colocados en medios adecuados de conservación,
trasladados a cientos o miles de kilómetros y finalmente
implantados a pacientes sin relación biológica
con el donante, consiguiendo además, con modernos medicamentos
que los injertos sean tolerados por el nuevo huésped
mediante el engaño de su sistema inmune.
Los trasplantes de órganos son uno de los tratamientos
que no pueden existir sin la participación del público.
Parece probado que solo uno de cada cinco posibles donantes
llega a ser donante real. Las razones de este fracaso incluyen
desde la no valoración como posible donante por parte
de los médicos, hasta la negativa familiar. Algunos
profesionales sienten turbación y evitan solicitar
la donación a una afligida familia.
Los donantes son gente altruista , anónima que sienten
la llamada de la solidaridad, generosos con aquellos que claman
por una oportunidad para solucionar su problema de salud y
deciden que a su muerte todos sus órganos sean compartidos
con enfermos. Sin donantes, los programas de trasplantes se
paralizarían inmediatamente. Desgraciadamente seguimos
enterrando en vez de trasplantando muchos órganos.
La medicina de los trasplantes está prácticamente
consolidada desde el punto de vista técnico y al alcance
de una gran mayoría de profesionales médico-quirúrgicos.
Así, España dispone de muchos hospitales pendientes
durante todo el año de llamadas para donación
y trasplantes. Sin embargo, algunos de estos centros trasplantan
menos de doce órganos al año. Esta cifra tan
exigua de intervenciones es consecuencia del escaso numero
de donaciones e influye en los resultados de los trasplantes.
Para mejorar la donación se hace preciso incrementar
los centros extractores de órganos implicando a hospitales
de menor tamaño y mejorando la formación de
los profesionales sanitarios en relación con la protocolización
de todas las muertes cerebrales. Además hay que concentrar
más esfuerzos en campañas informativas a toda
la población para que se sientan más involucrados
en estas alternativas terapéuticas, haciéndoles
llegar que son los principales protagonistas dando o recibiendo
órganos para trasplante y beneficiándose por
tanto, del mejor y mas claro exponente de la medicina actual.
Por ello se hace necesario una reorganización de los
recursos empleados en trasplantes, premiando mas los empleados
para la obtención de órganos en vez de los gastados
en los trasplantes.
Una de las explicaciones por las que se ha llegado a esta
situación radica en que el impulso inicial de los trasplantes
en nuestro país ha sido posible gracias al entusiasmo
de cirujanos y clínicos que han empleado su tiempo
y sus recursos económicos en procurarse una sólida
formación en el campo de los trasplantes, trasladándose
a centros de prestigio en otros países donde se disponía
de sólida experiencia. Este espíritu ha sido
el motor desarrollista de los trasplantes de nuestro entorno
y así hemos llegado a tener muchos equipos trasplantadores
para pocos órganos, debido a que no ha existido una
preocupación sincrónica sólida en mejorar
las estructuras que permitan incrementar las disponibilidades
de órganos a trasplantar.
La finalidad de estas reflexiones esa concienciar a la sociedad
y a nuestros gestores sanitarios para concentrar más
medios humanos y económicos hacia las fases de detección
y obtención de órganos en un intento de no perder
ni una sola donación.
Los trasplantes de órganos son caros, carísimos,
pero tremendamente eficaces. Los recursos públicos
que se pueden derivar hacia la salud no son infinitos. Es
imprescindible que se articule una mejor distribución
del presupuestos destinado a trasplantes de órganos
para que esta solución terapéutica, este pequeño
milagro” que actualmente beneficia a una parte de los
muchos que esperan ser llamados sea generosamente ampliado
y en un futuro muy próximo las listas de espera desciendan
porque la oferta de órganos se multiplique y no porque
algunos de los muchos que esperan se haya descolgado, cansados
de tanta espera, cuando su debilitado organismo no ha podido
resistir ni aun solo día más.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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