|
Trasplantes y deporte
El estado de enfermedad crónica cuando afecta a órganos
esenciales para la vida como corazón, hígado,
pulmones o riñones, condiciona un debilitamiento permanente
y generalizado que obliga al organismo a prescindir de actividades
secundarias. Así, el ejercicio físico o las
prácticas deportivas se ven muy mermadas en todos los
enfermos crónicos.
Sin embargo, cuando llega la curación gracias al trasplante
que sustituye el órgano enfermo, se recobra el estado
de salud global previo a la enfermedad, recuperando fuerzas
y ánimo para realizar actividades antes impensables.
Por este motivo, no sorprende que a los trasplantados se les
recomiende practicar algún deporte. Primero, como una
actividad que les permita estar en forma, recuperando la agilidad
y la fuerza muscular perdidas por la enfermedad felizmente
superada. Segundo, para mejorar algunos indicadores metabólicos
y funcionales (glucosa, triglicéridos, presión
arterial, HDL-colesterol) que, como a la población
general, les conviene mantener normales. Finalmente, como
un reto psicológico que les permita alcanzar un grado
de rehabilitación tan ideal, que les lleve con actividades
deportivas y de competición, a comprender que ya no
son enfermos, sino personas trasplantadas.
Para la población general, que apoya los trasplantes
con una creciente actitud favorable a la donación,
el deporte de competición realizado por trasplantados,
ayuda en la concienciación hacia la donación,
puesto que resulta más fácil hacer comprender
que los esfuerzos de solidaridad y económicos con los
que la sociedad apoya los programas de donación y trasplante,
son realmente útiles y merece la pena su divulgación.
En ésta línea, recordar también una obligación
para toda la comunidad de trasplantados, para que a través
del deporte y de cualquier otro medio, se movilicen y lleven
a la población el mensaje de éxito y gratitud
de los trasplantes.
Recordar por último, que la introducción de
la ciclosporina en la última década, y que en
la actualidad reciben casi todos los trasplantados como inmunosupresor
principal para evitar el rechazo, ha contribuido también
a mejorar la calidad de vida de los trasplantados y ha facilitado,
aún más, su integración social, permitiendo
que actividades deportivas de alto nivel, sean posibles en
un gran porcentaje de trasplantados y que cada día,
sea más difícil reconocer a un trasplantado
de otra persona sana, por haber alcanzado un excelente nivel
de rehabilitación y bienestar, que les permite enfrentarse
con más fuerza e ilusión a la lucha del trabajo
diario y al reto de la competición deportiva.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
Esta sección es provista por Portales y profesionales
altamente especializados. Para colaborar enviando su trabajo
solo tiene que rellenar este
formulario y nosotros nos pondremos en contacto con usted. |