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Salvavidas
Hoy se conmemora en toda España el día del donante.
Con este motivo resulta gratificante recordar los cambios
y los logros relacionados con la donación que se han
producido en nuestra sociedad. Una gran mayoría de
nuestra población aprueba la donación y trasplantes
de órganos y está dispuesta a colaborar con
la donación de sus propios órganos en caso de
que se le solicite. Esta afirmación es, en el momento
actual, una realidad en todo el país y también
en nuestra provincia. El pasado año se realizaron un
total de 430 trasplantes en los hospitales de la provincia
de Málaga; de los que 106 fueron trasplantes de órganos
(riñón, hígado y páncreas) y el
resto de diferentes tejidos. Gracias a esta rápida
concienciación social, España ha podido duplicar
en tan sólo ocho años los índices de
donación de órganos. Por ello, nuestros conciudadanos
tienen que saber que las posibilidades de trasplantarse hoy
en España de riñón, corazón o
hígado, por ejemplo, son dos a tres veces mayores que
las que tienen gentes de cualquier país Europeo o Norteamericano.
Y este mérito lo tiene que capitalizar la sociedad
española que está proporcionando con su solidaria
actitud los órganos y tejidos imprescindibles para
realizar tratamientos con trasplantes.
El día del donante viene a ser de reconocimiento a
la solidaridad de los donantes y a la entereza de sus familias.
Ellos, en momentos particularmente difíciles de la
vida, fueron capaces de reflexionar y valorar el acto de la
donación. Cada día es mayor el número
de personas que comunican a sus familiares su opinión
favorable a la donación de todos sus órganos
cuando ya no le sean necesarios. Con esa actitud positiva
admiten la donación de órganos como un compromiso
social, libremente aceptado y se sienten partícipes
de la curación de niños, jóvenes o adultos
que esperan el tratamiento con trasplantes como la última
solución para recuperar salud y bienestar.
Otro de los motivos que nos animan a escribir estas consideraciones
son los recuerdos de las familias donantes que, con frecuencia,
nos trasmiten a los profesionales sanitarios y a los coordinadores
de trasplante. Siempre son recuerdos positivos hacia la bondad
y generosidad del que compartió su vida y del que ahora
perciben no sólo su presencia espiritual sino también
física. Saben que parte de sus seres queridos siguen
vivas y útiles en otras personas desconocidas pero
cercanos en cariño y gratitud hacia él.
Recientemente nos recordaba un trasplantado de riñón
que lo más maravilloso que le había sucedido
en toda su existencia era el regalo de vida que le había
llegado el día del trasplante. Sólo habían
pasado dos años desde la operación. Recordaba
esa fecha como su segundo cumpleaños y seguía
vivo con ilusión y esperanza gracias a su donante de
quien solo conocía edad y el sexo, pero que le imaginaba
casi real, amigo anónimo, integrado en su propia familia.
Sentía también compasión hacia la familia
del donante por la pérdida sufrida y una inmensa gratitud
por haberle dado esta segunda oportunidad en la lucha contra
su enfermedad crónica. Pedía conocerles para
poder manifestarles directamente sus sentimientos y mostrarles
como había cambiado su vida y la de su familia.
La segunda consideración que quisiéramos compartir
con el lector es la importancia que tienen los trasplantes
para la gran mayoría de nuestra población que,
en el presente, goza de extraordinaria salud y que le puede
parecer un asunto ajeno. Es verdad. Sin embargo, la salud
es un estado a veces frágil que el azar u otros factores
pueden debilitar bruscamente y pasar de ser meros espectadores
que apoyan la donación y el trasplante a ser potenciales
beneficiarios de estos tratamientos. Si vivimos en una sociedad
solidaria, que entiende de forma clara y mayoritaria que para
conseguir realizar mayor número de trasplantes es preciso
colaborar con una actitud positiva hacia la donación,
podremos estar absolutamente seguros que cualquier persona
que en algún momento precise de la solución
trasplantadora, va a verse agraciada con un trasplante en
el menor tiempo posible. Esta simplicidad del hoy por ti mañana
por mí o por mi familia, es la base de la solidaridad
de una sociedad avanzada como la que pretendemos edificar
y que nuestros descendientes hereden.
Tomar la decisión de ser donante es una actitud responsable
y valiente que reafirma los valores más superiores
de la persona humana y que permite asegurar la continuidad
de los tratamientos con trasplantes.
Para que estos deseos se puedan realizar no se debe olvidar
compartir la decisión de ser donante con nuestra familia
más próxima. Ellos garantizarán, si llega
el caso, que se pueda cumplir la opción de la donación
y la continuidad de la vida. Por ello, te animamos a contestar,
hoy mismo, en tu ambiente familiar y en voz alta: sí
a la donación y a los trasplantes.
Finalmente, ¿cómo seguir apoyando los logros
actuales en donación y trasplante?. Por parte de la
sociedad, con un sostenido y creciente apoyo a la donación.
Por parte de los profesionales sanitarios, con mejores actitudes
de comprensión hacia los enfermos y sus familias que
esperan una respuesta profesional satisfactoria y humana a
sus problemas de salud. Por parte de las administraciones
sanitarias y de nuestros políticos, con un continuado
y decidido apoyo a la realidad actual de los trasplantes de
órganos y tejidos manteniendo los recursos humanos
y financieros suficientes para que España siga siendo
un referente mundial de primer orden en donación y
trasplantes.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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