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Héroes
Las personas que en vida deciden ser donantes de órganos
o de tejidos con fines de trasplante, deberían ser
acreditados como héroes. Lamentablemente, esta sociedad
no reconoce lo suficiente el valor de la donación de
órganos como gesto solidario de extraordinaria utilidad
social.
Muchas personas son capaces de poner en peligro su vida ante
desgracias ajenas. Algunos porque eligieron profesiones de
riesgo (bomberos, defensores del orden público, sanitarios,
etc); otros porque se sienten impulsados a ayudar ante imprevistos
sucesos que precisan auxilio (ahogamientos, incendios u otros
accidentes). Para todos ellos la sociedad tiene recursos que
reconocen ese valor que permitió o intentó la
continuidad de la vida en circunstancias verdaderamente adversas.
En este sentido, los donantes de órganos son también
personas especiales, son nuestros héroes. Ninguno habrá
dado su vida por salvar la de otros, pero con su decisión
o la de su familia, han permitido que con los órganos
donados la vida continúe a través de operaciones
de trasplantes. En este ciclo de vida-muerte-vida, los trasplantes
pueden mejorar la vida o incluso salvarla, a miles de pacientes
cada año.
Con la donación, ¿tanto se pide?. Si lo miráramos
sin pasión no parece algo desproporcionado. Al fin
y al cabo solo se piden ciertos órganos cuando su propietario
ya no los necesita. Por ello, la donación de órganos
debe ser considerada por todos los ciudadanos como algo lógico
y consustancial en su vida. Y como en la práctica,
fallecer y donar es una combinación excepcional al
alcance tan solo del tres por ciento de la población
que fallece en un hospital, debe ser contemplado por la sociedad
como de carácter único, impagable y premiado
con algún tipo de reconocimiento entre los más
prominentes de la escala social.
La solidaridad de la donación es la única oportunidad
para facilitar la continuidad de la vida. Por ello tenemos
que buscar fórmulas que destaquen el valor del donante
y de su familia cuando hay una donación. A las familias
que entrevistamos y se les ofrece la opción de donar
órganos, siempre les decimos que si prefieren, puede
ser un acto discreto e íntimo, solo conocido por las
personas que ellos decidan. Sin embargo, les hacemos ver que
si optan por la difusión nos parece la mejor decisión.
Algunos donantes enterrados o inhumados en el rito católico,
los ministros religiosos destacan en sus honras fúnebres
entre sus múltiples cualidades, su última acción:
la donación. Es un loable epílogo a una vida
que puede haber destacado por infinidad de méritos,
esfuerzos y logros y que la población debería
valorar como algo grandioso y digno de emular ya que con la
donación de órganos completa la parte más
valiosa de su herencia.
Con frecuencia estamos en momentos críticos que nos
obligan a solicitar mayor predisposición a la donación
de órganos. Cada año crece el número
de enfermos que se pueden beneficiar con tratamientos de trasplantes.
A los ya clásicos injertos de riñón,
hígado y corazón, se han unido en la ultima
década, trasplantes de páncreas, pulmón,
intestino e islotes pancreáticos. Gracias a todos los
donantes de nuestro entorno, los pacientes que esperan un
trasplante en Málaga, tienen una demora en cierto modo
controlada, pero que ellos y nosotros la sentimos casi eterna.
Por ello, tenemos que llamar la atención sobre la necesidad
de más donaciones. Es preciso que para quienes esperan
una operación de trasplante ésta llegue antes,
porque las posibilidades de éxito son mayores y la
recuperación más rápida. En ocasiones,
con algunas noticias de trasplantes podemos dar la impresión
de triunfalismo, que rozamos el éxito; pero si faltan
donaciones, es imposible mantener la continuidad de estos
peculiares tratamientos y ciertamente, puede condicionar cierto
grado de desconfianza en algún segmento del público.
Que duro sería llevar a gente que no secunda la donación
a un hospital infantil. Allí le mostrarían a
un niño que espera un trasplante de pulmón y
le dirían: mírele a los ojos y piense que su
vida puede acabar pronto porque personas como Vd. desaprueban
la donación de órganos. No buscamos hacer donantes
a la fuerza, incluso entendemos que decidir en vida sobre
la donación tropieza con el concepto negativo de que
para ser donante es preciso que una persona muera. Esta fatalidad
hace que algunos trasplantados sienten pena e incluso culpabilidad
cuando buscan fórmulas para agradecer a sus héroes
donantes el regalo de vida que les ha permitido recuperar
ese aliento y esperanza casi perdidas.
Para convencer a los escépticos de la donación,
ofrecemos rigor y transparencia en todos los pasos del proceso
de donación y trasplante. Aseguramos que las intervenciones
quirúrgicas sobre el donante serán realizadas
con el máximo respeto y cariño. Que la distribución
de los órganos donados se hará entre los que
esperan con criterios de máxima beneficencia y justicia.
Que cuando una persona o una familia tome la decisión
de donar, pondremos el máximo esfuerzo y todo nuestro
compromiso para que el recuerdo de la donación facilite
ese duelo que ahora se inicia.
Simplemente con decir en voz alta en el ambiente familiar,
si a la donación, y si a los trasplantes, podremos
asegurar la continuidad del Programa de Trasplantes y, al
salvar con cada donación a un puñado de vidas,
estaremos más cerca de una sociedad más unida,
justa y solidaria.
Hoy, día internacional del donante, queremos homenajear
a todos los donantes de órganos, que con su decisión
facilitaron la continuidad de la vida. Y como es de justicia
reconocerlo, invitamos a todos los malagueños a rendir
homenaje al héroe donante de órganos. Héroe
anónimo, pero no olvidado. Héroe querido por
los receptores y por los profesionales sanitarios que han
podido acabar con penosas e incapacitantes enfermedades gracias
a ese órgano que una familia solidaria puso en sus
manos.
Fuente: Dr. Miguel Ángel de Frutos Sanz. Coordinador
de Trasplantes de Málaga.
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