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Introducción
La Guía que presentamos ha sido elaborada teniendo
en cuenta los problemas nutricionales que presenta nuestra
sociedad y las condiciones particulares (culturales, económicas
y medioambientales) de los niños y niñas españoles.
Su motor principal ha sido responder a una necesidad sentida
dentro de nuestra sociedad de hacer frente a los trastornos
de la alimentación (anorexia y bulimia), y ofrecer
así una herramienta en la escuela para la educación
nutricional, la promoción de la salud y la prevención
de todas las enfermedades relacionadas con la alimentación.
Los editores y autores de la Guía, hemos priorizado
una serie de objetivos que consideramos deben alcanzarse en
las diferentes edades y que permitirán, al final de
la enseñanza obligatoria, a la juventud poseer conocimientos
y destrezas de alimentación saludable.
Recientemente y dentro del marco de la Red Europea de Escuelas
Promotoras de la Salud, se realizó una guía
llamada «Promoción de una alimentación
saludable entre la juventud europea: Guía básica
de educación nutricional para la población escolar».
La guía, que va dirigida a todas las personas con capacidad
de influir en la educación nutricional en el ámbito
escolar, propone objetivos específicos en educación
alimentaria para el alumnado de 4 a 16 años. Así,
la guía que introducimos, ha partido de estos objetivos
europeos y los ha adaptado a la población española.
Hemos de partir de nuestra realidad. Según la Encuesta
Nacional de Salud, solo el 20% de los niños y niñas
españoles menores de 16 años toman verdura todos
los días, y solo el 62 % toma fruta todos los días.
Estos son los hechos. Los conocimientos no son suficientes.
Hay que trabajar con métodos activos que posibiliten
un cambio en los comportamientos.
Se ha apuntado que para que la educación nutricional
pueda ser efectiva debe:
Ser pertinente a nivel personal.
Ser perfectamente comprensible.
Hacer hincapie en la comida mas que en los nutrientes.
Ser coherente con los mensajes dieteticos.
Tener en cuenta como perciben las personas los posibles riesgos.
Recalcar los beneficios del cambio.
Lograr hacer evidentes las barreras que impiden los cambios
dieteticos.
Contar con la participacion activa de la comunidad escolar.
Los hábitos alimentarios solo pueden ser comprendidos
en un contexto biográfico, de factores sociopsicológicos
y culturales. El entorno escolar y familiar es determinante
para que se produzcan estos cambios en los comportamientos.
Es bastante usual que el alumnado realice sus comidas en
la escuela, así creemos esencial que el proyecto educativo
del centro incluya las modificaciones y normas para que el
comedor escolar sea un ejemplo de alimentación saludable,
las mismas medidas cabe tomar respecto a la cafetería.
Los alimentos saludables deben estar disponibles de forma
atractiva y a precios razonables.
Las familias deben estar implicadas, tanto para conseguir
cambios favorables, como para mantenerlos. La comunidad (servicios
de salud, profesionales, industria, y otros servicios ligados
a la escuela), debe reforzar los mensajes positivos.
La participación de todos los implicados es clave
para conseguir cambios permanentes. La estrategia de abordar
este tema de la manera más amplia posible es reducir,
al máximo, los mensajes confusos que le llegan al alumnado
e intentar que lo más fácil sea alimentarse
saludablemente.
La guía que presentamos se ha estructurado en dos
partes:
Una primera parte donde se han seleccionado los contenidos
conceptuales, que creemos esenciales, para comprender qué
es una alimentación saludable. Esta parte se divide
a su vez en seis grandes temas:
Hábitos alimentarios. Origen, evolución, posibilidades
educativas.
Alimentación saludable. Nutrición y salud personal.
Diseño y planificación de dietas saludables.
Conservación y preparación de los alimentos.
Educación y protección del consumidor.
La alimentación y el desarrollo emocional. Prevención
de los trastornos de la alimentación.
Cada tema propone unos objetivos específicos a conseguir
tanto para la etapa de primaria (6-12 años), como para
la de secundaria (12-16 años). Pensamos que esta propuesta
de objetivos puede ayudar al profesorado a evaluar sus propias
intervenciones. La finalidad de la evaluación es reforzar
los objetivos que no se han conseguido adecuadamente, también
nos puede informar de los individuos y áreas que no
han llegado a alcanzar las metas propuestas.
Una segunda parte que contiene propuestas de actividades
para trabajar en el aula de manera que determinadas actitudes
y conductas puedan verse modificadas. Con respecto a cada
tema, existe una relación de actividades tanto para
alumnos de primaria, como de secundaria, de las cuales se
ejemplifica una actividad por tema en cada etapa educativa,
excepto en el tema 6: «La alimentación y el desarrollo
emocional. Prevención de los trastornos de la alimentación»,
en el que se desarrollan, por su actual repercusión
social, tres propuestas para cada etapa.
Objetivos generales de la guía:
Seleccionar del amplio campo de la alimentacion y salud los
temas claves para que puedan adquirirse comportamientos y
habilidades saludables en relacion con la alimentacion a lo
largo de la etapa escolar.
Compilar y sintetizar de esta seleccion, para los profesores
de primaria y secundaria los conocimientos actualizados, sobre
la alimentacion y su influencia en la salud.
Establecer unos objetivos a alcanzar para los diferentes
grupos de edad, a fin de orientar la intervencion educativa
continuada y su evaluacion.
Facilitar mediante propuestas practicas el desarrollo de
intervenciones en la alimentacion saludable.
Desarrollar con recursos metodologicos y materiales adecuados,
intervenciones-tipo en primaria y secundaria para cada uno
de los temas que se han considerado esenciales.
Nuestra propuesta es que la alimentación saludable,
se desarrolle en cada una de las aulas y en las diferentes
etapas educativas. Para ello, se hace necesario incluirla
de forma adecuada en el proyecto educativo del centro, en
el proyecto curricular de etapa y en la programación
de aula. Las intervenciones aisladas tienen escasas repercusiones
en la modificación de sus conductas. No obstante, aunque
no existan siempre las condiciones ideales, creemos que cada
docente, valorando las características de su entorno,
puede realizar con los materiales propuestos, un proyecto
de intervención que ayude a conseguir los objetivos
propuestos a cada edad.
Por último, sea cual sea la amplitud de nuestra intervención
(intervención aislada o proyecto de centro) es esencial
que se realice una evaluación adecuada, que nos informe
si los resultados conseguidos tienen relación con los
objetivos que queríamos alcanzar, y hasta qué
punto se han cumplido dichos objetivos.
Sólo de esta manera podremos modificar nuestras intervenciones
para hacerlas más eficaces y podremos demostrar que
las actividades desarrolladas son realmente efectivas, contribuyendo
a mantener y mejorar la salud.
La evaluación debe permitir identificar aquellos elementos
que resultan efectivos en un proyecto que pretende transmitirse
al alumnado, pero no solo han de evaluarse los conceptos y
procedimientos, sino también las actitudes y las conductas.
Y no sólo el impacto de las intervenciones, sino el
proceso seguido y los resultados conseguidos. Tanto para profundizar
en el tema de nutrición saludable como en el referente
a la evaluación, proponemos las guías elaboradas
bajo la dirección de la Organización Mundial
de la Salud que reseñamos 1,2 y que están disponibles
en las siguientes páginas web:
http://www.mec.es/cide/
Springett J.: Practical Guidance on Evaluating Health Promotion.
Europe WHO. 1998. Traducida y adaptada por la Subdirección
General de Epidemiología, Promoción y Educación
para la Salud (disponible en formato electrónico y
facsímil con el título: “Guía práctica
para la evaluación de la promoción de la salud”).
Dixey R., Heindl I., Loureiro I., Pérez-Rodrigo C.,
Snel J., Warking P. Healthly Eating for Young People in Europe.
A school-based nutrition education guide (Promoción
de una alimentación saludable entre la juventud europea.
Guía básica de educación nutricional
para la población escolar). Traducida y adaptada por
CIDE. Madrid. 2000.
Fuente: Ministerio
de Sanidad y Consumo.
Esta guía ha sido elaborada en el Marco del Convenio
de Colaboración para fomentar la educación para
la salud en la escuela, suscrito entre los Ministerios del
Interior, de Educación y Cultura y de Sanidad y Consumo.
La Gestión de este convenio corresponde al Plan Nacional
sobre Drogas (Ministerio del Interior), al Centro de Investigación
y Documentación Educativa (Ministerio de Educación
y Cultura) y a la Subdirección de Epidemiología,
Promoción y Educación para la Salud de la Dirección
General de Salud Pública y Consumo (Ministerio de Sanidad
y Consumo).
Coordinación institucional
Elena González Briones
Begoña Merino Merino
Grupo de trabajo
Consuelo López Nomdedeu (Coordinadora)
Alejandro García Cuadra
Pilar Migallón Lopezosa
Ana María Pérez Coello
Concepción Ruiz Jarillo
Clotilde Vázquez Martínez
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