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1. Hábitos alimentarios: origen, evolución, posibilidades
educativas 1.1 Introducción:
Los hábitos alimentarios de las poblaciones son la
expresión de sus creencias y tradiciones y están
ligados al medio geográfico y a la disponibilidad alimentaria.
Los factores que condicionan los hábitos alimentarios
son de tipo económico, religioso (como las normas de
la Torah o del Corán, que se relacionaban a su vez
con la higiene), psicológico y pragmático. Dichos
factores evolucionan a lo largo de los años y constituyen
la respuesta a los nuevos estilos de vida, a los nuevos productos
a consumir, a las comidas rápidas (fast foods), etc.
y se relacionan muy directamente con el aumento de los recursos
y con el contacto entre gentes de culturas alimentarias distintas
(sirva como ejemplo de esto, los hábitos anteriores
y posteriores al descubrimiento de América, tanto por
el contacto con otras culturas no conocidas entonces, como
por la aparición de nuevos productos en la dieta: tomates,
patatas, etc).
Los hábitos alimentarios del mundo occidental se caracterizan,
cuantitativamente, por un consumo excesivo de alimentos, superior,
en términos generales, a las ingestas recomendadas
en cuanto a energía y nutrientes para el conjunto de
la población y, cualitativamente, por un tipo de dieta
rica en proteínas y grasas de origen animal.
La dieta española responde a estas características,
si bien tiene como ventaja frente a otros países europeos,
la presencia de un mayor consumo de vegetales (legumbres,
verduras, ensaladas y frutas), un mayor consumo de pescado
(España es el segundo país del mundo consumidor
de pescado después de Japón), y el uso de aceites
de origen vegetal para cocinar (con predominio del aceite
de oliva). Su situación geográfica le permite
estar encuadrada entre los países consumidores de la
dieta mediterránea, considerada como muy saludable
y equilibrada.
Los hábitos alimentarios responden, fundamentalmente,
a la disponibilidad de alimentos y la elección final
determina el perfil de la dieta. Ambas situaciones están
condicionadas por numerosos factores que señalamos
en el esquema adjunto (fig.1.1).
Mediante la educación nutricional se pretende modificar
el comportamiento alimentario de las personas, pues ésta
constituye, pese a sus limitaciones, un instrumento eficaz
para promover la salud y prevenir la enfermedad. La eficacia
de los programas de educación nutricional se evalúa
a través de los conocimientos, el desarrollo de las
actitudes positivas hacia la salud y la implantación,
finalmente, de conductas permanentes (fig.1.2).
Además de una alimentación correcta y equilibrada,
la lucha contra el sedentarismo y el impulso de estilos de
vida que incluyan una dedicación al ejercicio físico
son la mejor manera de mantener niveles adecuados de salud
en las distintas etapas de la vida.
No se trata de preconizar el ejercicio físico desde
la competición deportiva o la obsesión de superar
retos individuales sino de hacer una vida activa, por ejemplo
caminar en lugar de usar medios de transporte para resolver
las actividades de la vida diaria, pasear como un medio de
utilizar el tiempo libre, etc.
1.1.1. Objetivos específicos
(6-12 años)
Identificar las propiedades organolepticas de los alimentos
-color, sabor, olor, textura- y valorar su importancia en
el momento de la eleccion de alimentos
Reconocer la importancia social del hecho alimentario en todas
sus dimensiones que condiciona y establece los "patrones
alimentarios" de las poblaciones
Valorar la relacion existente entre la imagen corporal, la
autoestima y el bienestar fisico, psiquico y social en relacion
con el patron de consumo de alimentos
(12-16 años)
Reconocer los habitos alimentarios propios y que factores
podrian modificarlos
Valorar la trascendencia que tiene para la salud la practica
de buenos habitos alimentarios
Desarrollar habilidades y destrezas para elegir una dieta
saludable, estimulando el juicio critico
Estimular la aceptacion de otras culturas alimentarias asi
como la solidaridad en el uso de los recursos alimentarios
1.2. Hábitos alimentarios. Origen
Los hábitos alimentarios nacen en la familia, pueden
reforzarse en el medio escolar y se contrastan en la comunidad
en contacto con los pares y con el medio social. Sufren las
presiones del marketing y la publicidad ejercida por las empresas
agroalimentarias.
La alimentación es una necesidad fisiológica
necesaria para la vida que tiene una importante dimensión
social y cultural. Comer está vinculado por un lado
a saciar el hambre (para vivir) y por otro al buen gusto,
y la combinación de ambos factores puede llegar a generar
placer. En el acto de comer entran en juego los sentidos (unos
de forma evidente, vista, olfato, gusto y tacto, y, por último,
el oído puede intervenir al recibir mensajes publicitarios
sobre alimentos).
La evolución del comportamiento alimentario se ha
producido como consecuencia de diferentes factores, por ejemplo:
paso de una economia de autoconsumo a una economia de mercado.
el trabajo de la mujer fuera del hogar
los nuevos sistemas de organizacion familiar etc.
Pero siempre ha sido ratificada por la cultura que fija los
principios de exclusión (esto no se debe comer, o no
es aconsejable para niños, o, quizás, lo es
para hombres pero no para mujeres) y de asociación
(este alimento es bueno para embarazadas, lactantes y ancianos),
así como las prescripciones y prohibiciones de alimentos
para grupos de edad.
La sociedad española actual goza de una de las mejores
ofertas de alimentos del mundo por la variedad y calidad de
los mismos y esta bonanza ha generado actitudes, no siempre
positivas, hacia el uso de los mismos: el “no me gusta”,
“no me apetece”, “ya no como más”
etc. son la expresión verbal del mal uso y el desperdicio
que por supuesto debe ser combatido por todos los medios,
tanto a nivel individual como familiar y social.
Los alimentos escasean en muchos países y, debemos
tener conciencia del valor de este recurso, imprescindible
para mantener la salud y el desarrollo. Según Manos
Unidas:
el 25% de la poblacion mundial esta suficientemente alimentada
o sobrealimentada (Europa, Norteamerica, Japon y minorias
privilegiadas en el Tercer Mundo).
el 15% tiene una alimentacion cuantitativamente suficiente
(2.500 a 2.800 calorias) pero con escasez de proteina de origen
animal (20 a 30 gr al dia)
el 20% tiene una alimentacion en el limite cuantitativo (2.500
calorias al dia) pero con solo de 10 a 20 gr de proteina animal.
el 30% tiene una subalimentacion neta (2.000 a 2.500 calorias)
y de 5 a 10 gr de proteina de origen animal.
el 10% que padece hambre cronica (menos de 2000 calorias y
muy poca proteina animal). Se calcula que son aproximadamente
unos 500 millones de personas, siendo el hambre responsable
directa o indirecta de la muerte de 100.000 personas al dia.
Hay que estimular en la población sentimientos de
responsabilidad y solidaridad en relación con el reparto
de alimentos. Una gran parte de la población mundial
sufre las consecuencias de la malnutrición y la otra
parte de población que está sobrealimentada
sufre, a su vez enfermedades debidas al exceso de alimentación.
Otro de los cambios sociales que se están produciendo
en nuestra sociedad es la presencia, cada vez más numerosa,
de ciudadanos de otros países que se integran en nuestra
población con las expectativas de mejorar sus condiciones
de vida. Las costumbres alimentarias de los inmigrantes generalmente
pueden ser muy distintas a las del país que les recibe
y es muy importante, en aras de la convivencia y el respeto,
que no constituyan un elemento de conflicto y marginación,
bien al contrario, que contribuyan a un enriquecimiento cultural
para las comunidades que los reciben.
La tradición, los mitos y los símbolos son
determinantes de la comida de cada día, intervienen
en las preferencias y aversiones que manifiestan los individuos
y juegan un importante papel en las formas de preparación,
distribución y servicio de alimentos.
Fig. 1.2

En la actualidad, junto a las tecnologías más
avanzadas en la transformación y uso de los alimentos,
la tradición gastronómica aparece como un valor
en alza. La publicidad de los alimentos utiliza como motivaciones
de venta expresiones tales como lo natural, lo artesano, el
buen hacer de nuestros mayores, alimentos propios de tu tierra,
tus raíces, etc. con la seguridad de que este planteamiento
estimulará al consumidor hacia su consumo.
1.3. El alimento y sus dimensiones
El alimento es la expresión de diferentes dimensiones:
Económica: tiene un precio que le puede hacer o no
asequible al grupo de población que desea consumirlo.
Física: su aspecto externo viene determinado por el
color, olor, textura, forma y sabor.
Social: se integra en los códigos de prestigio y oportunidad
de consumo fijados por el grupo.
Psíquica: aceptación o rechazo del alimento
en función de su inclusión o no en el catálogo
de alimentos habituales del grupo consumidor, es decir sancionado
por la cultura alimentaria propia.
De seguridad alimentaria: garantiza la idoneidad de consumo
por las buenas condiciones higiénico sanitarias.
De comodidad de uso: responde a las exigencias de simplicidad
en el manejo que el consumidor de hoy demanda.
1.4. Nuevas tendencias en los hábitos alimentarios
La distribución y el consumo de alimentos es una
forma muy expresiva para valorar el funcionamiento de la organización
familiar, laboral y escolar así como las propias relaciones
sociales que se generan en relación con los alimentos.
Las denominadas preferencias alimentarias identifican e integran
a los individuos en grupos (“junk food” o comida
basura), la comida rápida de los adolescentes, el “snack”
o tentempié del adulto; el “self service”
(sírvase usted mismo) que ha convertido a las personas
en camarero/ comensal, en una nueva concepción de las
formas de consumir alimentos, etc.
La sociedad actual sufre una evolución notable en
los hábitos alimentarios de los ciudadanos como consecuencia
del impacto de los nuevos estilos de vida que han condicionado
la organización familiar. Igualmente el desarrollo
de avanzadas tecnologías en el área agroalimentaria
ha puesto a disposición de los consumidores los denominados
“alimentos servicio”, especialmente diseñados
para facilitar la preparación y consumo de los mismos.
En la actualidad existe una gran preocupación por
la salud y se reconoce a la alimentación adecuada como
un instrumento de protección de la salud y prevención
de la enfermedad, si bien, las encuestas demuestran que la
elección de alimentos está condicionada por
el factor económico y el gusto en primer lugar, seguido
de la comodidad, simplicidad en la preparación culinaria
y el valor nutritivo que los alimentos aportan a la dieta.
Hay un factor en el cambio de hábitos alimentarios
muy importante: la aculturización. El mundo de hoy,
convertido en una “aldea global” y bajo la presión
de las multinacionales que hacen de la publicidad un valioso
instrumento de convicción, obtiene una gran uniformidad
en los hábitos alimentarios, especialmente entre los
más jóvenes.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación,
desde 1988, está llevando a cabo una encuesta de consumo
de alimentos de la población española, (se adjunta
cuadro 1) en el que se aprecia la evolución de alimentos
a lo largo de diferentes años, lo que nos ha permitido
constatar, objetivamente, los cambios detectados en los hábitos
alimentarios de los españoles que expresan su perfil
nutricional y su relación con la morbilidad/mortalidad.
De los últimos datos publicados por el citado Ministerio
(1999) recogemos textualmente las tendencias previsibles de
los españoles para el futuro:
"Busqueda de una alimentacion sana y natural, que da
lugar a una modificacion de la composicion tradicional de
las comidas con reduccion progresiva de las cantidades consumidas.
Esta atencion creciente a los problemas de la salud da lugar
a la reafirmacion plena de la dieta mediterranea.
Integracion de la gastronomia a la cultura cotidiana y, en
especial, a la cultura del ocio. Asimilacion del consumo de
productos de calidad como simbolo de prestigio.
Reduccion del tiempo dedicado a la preparacion de las comidas,
lo que hace que aumente el consumo de todo tipo de conservas,
productos transformados, platos y postres preparados.
Mayor presencia del consumo fuera del hogar, con una implantacion
progresiva de los nuevos modelos de restauracion por ejemplo.
de comida rapida que ganan terreno a los establecimientos
tradicionales".
1.5. Factores socioculturales que afectan al consumo de alimentos
Tecnicas de produccion, elaboracion y conservacion
Tecnicas de marketing social y de consumo
Posibilidades de comunicacion y transporte
Actitud hacia los alimentos
Imagen corporal que responda a los canones esteticos de moda
Codigo culinario que prescribe formas de preparacion y consumo
Prohibiciones, tabues y mitos
Disponibilidad de recursos: dinero, tiempo, habilidad personal
Factores no racionales en la eleccion
Las personas acceden a un universo sensorial, antes de conocer
el valor nutritivo de los alimentos, en el que se han desarrollado
determinados patrones culturales alimentarios y esto condiciona
sus hábitos. Afortunadamente las prácticas alimentarias
son dinámicas y suelen cambiar en la medida en que
las gentes se ven obligadas a modificar sus estilos de vida
El patrimonio cultural alimentario se obtiene, desde el nacimiento,
en un lugar dado y en relación con una sociedad concreta
pero los comportamientos alimentarios se mueven en un marco
de referencia beneficiándose del patrimonio biológico
y cultural y, por supuesto, sometidos a presiones externas
1.6. La alimentación y sus paradojas
El hombre es un ser omnívoro lo que permite su adaptación
a distintas condiciones y latitudes pero le hace dependiente
de una dieta diversificada como respuesta a sus necesidades
nutritivas.
Las conductas alimentarias humanas son el resultado de interacciones
y aprendizajes múltiples de ahí la necesidad
de tener en cuenta numerosos factores como se ha comentado.
Son evolutivas, integran datos racionales e irracionales y
tienen una base importante en experiencias personales, positivas
o negativas, de ahí la importancia de cuidar todo lo
relacionado con el consumo de alimentos.
En la civilización occidental se dan desequilibrios
en la dieta por exceso y en otras zonas del planeta se da
el fenómeno contrario: desequilibrio en la alimentación
por defecto.
Hay una larga lista de mitos y creencias en torno a la alimentación
que deben ser conocidas para poder modificar hábitos,
a modo de ejemplo, citaremos algunas de ellas:
Sobrevalorar los caldos cuando estos apenas llevan proteinas
ya que estas por el calor se coagulan y se quedan en la carne
hervida.
Considerar que "el alcohol abre el apetito", cuando
en realidad sus efectos perjudiciales superan con mucho su
aporte nutricional.
Sobrestimar el valor nutritivo de determinados productos como
la soja, el polen, las algas, cuando en gran parte, se consumen
por moda y sus nutrientes se pueden encontrar en otros productos.
Considerar que los productos congelados tienen menos valor
nutritivo que los frescos, cuando en realidad tienen el mismo.
Pensar que "los ninos y los ancianos deben comer sobre
todo carne y pescado", cuando realmente se debe comer
de todo y a todas las edades.
Otra creencia es que no es igual tomar queso que leche, cuando
en realidad tiene valores nutritivos similares y se deben
alternar.
Pensar que el huevo en crudo alimenta mas que el huevo cocido,
cuando realmente es lo contrario.
1.7. Los “Fast Food” y las “chucherías”
Entre los hábitos alimentarios de niños y
adolescentes podemos señalar el consumo, en ocasiones
excesivo, de hamburguesas, perritos calientes, sándwichs,
etc. que tienen como denominador común: preparación
muy sencilla, consumo fácil (panes blandos, carnes
trituradas) y saciedad inmediata. Su perfil nutritivo puede
definirse como hipercalórico, hiperproteico y con elevado
contenido graso.
Este tipo de alimentos se consumen en los denominados establecimientos
de comida rápida, muy extendidos en nuestro país
y muy frecuentados por la población infantil y juvenil
en fines de semana, días festivos, así como
en diferentes celebraciones.
Consumir estos alimentos, de vez en cuando, no presenta mayores
problemas en el conjunto de una dieta variada. El problema
radica en la reiteración de su consumo que puede generar
hábitos alimentarios inadecuados. Por ejemplo, las
hamburguesas, generalmente, se acompañan de una bebida
refrescante y un postre dulce, prescindiendo de ensaladas,
verduras, legumbres, frutas, etc. necesarias en una dieta
equilibrada.
No existe ningún alimento que deba eliminarse de la
dieta, pero hay que evitar que se desarrollen patrones de
consumo monótonos ya que interfieren con los hábitos
alimentarios saludables.
Estamos en un mundo en el que prima la comodidad en la elección
de alimentos, pero hay que intentar que la variedad en la
dieta sea el factor esencial de dicha elección.
El ejemplo más expresivo de la comida rápida
son las hamburguesas cuyo valor nutritivo podría resumirse
en:
elevado aporte calorico debido al alto contenido de grasas,
proteinas de origen animal en funcion de la proporcion de
carne que contenga la hamburguesa, y complejo vitaminico B
(B1, B2, B12) propio de las carnes de vacuno y cerdo con las
que generalmente se elaboran. Las albóndigas de carne
y los filetes rusos preparados en casa son los equivalentes
nutritivos de las hamburguesas, ya que sus ingredientes son
similares.
Otra de las características de los hábitos
alimentarios de la infancia y de la adolescencia es el abuso
en el consumo de "chuches", expresión coloquial
con la que aludimos a un conjunto de productos dulces y salados,
de formas y sabores diversos, de escaso o nulo interés
nutricional y que se picotean a cualquier hora del día.
Una de las consecuencias de tomar a voluntad, sin ningún
control, este tipo de productos es la falta de apetito cuando
llega el momento de la comida convencional, pues su contenido
calórico debido al azúcar y a las grasas, que
constituyen la mayor parte de sus ingredientes, provoca la
saciedad suficiente como para provocar inapetencia.
Si, además se trata de productos azucarados puede
formarse un substrato dulce que favorece la supervivencia
y desarrollo de los microorganismos que atacan la placa dentaria,
y provocan caries ya que no es posible mantener la necesaria
higiene dental cuando se están consumiendo estos productos
en cualquier momento del día.
Uno de los problemas de los nutricionistas al valorar el
consumo de alimentos es conocer su contenido real en nutrientes
porque no siempre vienen recogidos en las Tablas de Composición
de Alimentos. Entre los ingredientes utilizados en este tipo
de productos, se encuentran los aditivos autorizados que dan
color, sabor y aroma y que contribuyen a potenciar su atractivo.
EVOLUCION DE ALIMENTOS EN ESPAÑA
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
Dirección General de Política Alimentaria
(Consumo en Kg o gr.)
ALIMENTOS 1987 1988 1989 1990 1991 1998
Huevos 302 286,8 269 253,2 188 226,1
Carnes y Transformados 67,4 67,8 65,5 66,2 61,2 65,3
Productos pesca 29,7 30,1 29,5 30,4 29,4 30,3
Leche líquida 125.5 118.9 115.2 109.3 118.8 116
Derivados lácteos 18.2 18.3 18.6 18.4 27.6 32.6
Pan 65.6 63 58.8 56.4 58.1 57.6
Galletas, bollos, pasteles 12.8 13.2 13.2 14.2 11.9 11.6
Chocolate y Cacao 2.7 2.7 2.7 2.7 3.1 3.1
Café e Infusiones 3.4 3.3 3.3 3.1 3.6 3.6
Arroz 8.8 6.9 6.7 5.7 5.7 6.8
Pastas 4.7 3.8 3.9 3.8 4.1 4.9
Azúcar 13.7 11.7 11.2 10.1 8.8 7.6
Miel 0.8 0.7 0.6 0.6 0.5 0.5
Legumbres 8.9 6.9 6.8 5.9 5.5 6.1
Aceites 26.8 25.2 23.7 21.8 20.5 21.3
Margarina 2 1.5 1.6 1.5 1.1 1.2
Patatas 62.6 56.5 55.9 54.1 57.1 50.1
Hortalizas frescas 67.8 67.8 64.6 69.1 55.3 60.4
Frutas frescas 110.1 111 107.7 105.3 84.5 86.3
Aceitunas 3.4 3 2.8 3.2 2.1 3
Frutos Secos 2.2 2.4 2.2 2.3 1.8 1.7
Frutas y hortalizas transformadas 10.4 10.5 11.1 12.8 15.5
16.7
Platos preparados 2.7 3 3.3 3.7 3.9 7
Vino 46 40.6 36.9 37.4 30.6 35.6
Cerveza 64.8 64.9 69.4 67.4 63.8 54.1
Zumos 4.9 7.9 9.2 12.2 14.9 16.5
Gaseosa y refrescos 41.9 40 40.1 53.8 64.8 63.2
La Alimentación en España. Ministerio Agricultura
Pesca y Alimentación, Madrid 1999
1.8. Aspectos que pueden ayudar a reforzar hábitos
adecuados o a eliminar los inadecuados
Entre los más importantes destacamos:
La valoracion del hecho alimentario como un componente esencial
de la calidad de vida.
Insistiendo sobre el concepto de dieta equilibrada, hay que
conseguir el cambio del concepto que se tiene sobre "una
buena comida".
La educacion del consumidor sobre nutricion/alimentacion,
puede reforzar habitos adecuados debido a la numerosa informacion
que incorpora el etiquetado de los productos.
La desmitificacion de "lo natural" como garantia
de seguridad alimentaria.
La oposicion a aceptar una estetica que vaya contra la buena
salud, eliminando como canones de belleza y modernidad la
delgadez extrema y patologica.
La preocupacion del consumidor por las nuevas tecnologias
y los nuevos alimentos.
El conocimiento sobre la relacion que existe entre exceso
o defecto de consumo de nutrientes y sus patologias resultantes.
La valoracion de la importancia de la seguridad alimentaria,
asi como la lucha contra el fraude para conseguir una alimentacion
sana.
La toma de conciencia de la funcion que cumplen las empresas
de restauracion colectiva haciendo cumplir la normativa especifica
de higiene.
El analisis critico de los medios de comunicacion y de la
publicidad para contrarrestar su influencia en la compra de
los alimentos.
1.9. Tendencias futuras de los consumidores en materia
de hábitos alimentarios
Existe una tendencia natural entre la población joven
a no considerar como factor de riesgo para su salud, una alimentación
inadecuada; y dicha actitud se va prolongando hasta edades
avanzadas en que los hábitos adquiridos se convierten
en rutina.
Otra causa puede ser la progresiva sustitución de
la dieta mediterránea tradicional por dietas con un
mayor contenido en grasas, azúcares y proteínas
de origen animal, propias de los establecimientos de comida
rápida que ha introducido la cultura alimentaria americana,
muy en especial entre los jóvenes.
La mayor educación e información que recibe
el consumidor actual hace que éste sea más exigente
en cuanto a la relación precio/calidad de los productos.
Asimismo, existe una mayor toma de conciencia en la escuela,
hacia la educación nutricional (como parte de la educación
para la salud) que va a permitir a los ciudadanos tener un
mejor criterio a la hora de elaborar sus dietas.
El ritmo de vida actual ha modificado las formas tradicionales
de compra de alimentos, siendo frecuente la forma semanal
y mensual y la presencia en la casa de productos congelados
de fácil conservación y preparación.
El uso de los servicios de restauración colectiva
ha aumentado, y sigue creciendo, por lo que se hace necesario,
además del control higiénico de este tipo de
establecimientos regulado por las Reglamentaciones Técnico
Sanitarias, orientar sus ofertas, muy especialmente en la
restauración escolar y laboral, para que sean nutritivamente
equilibradas.
1.10. Los programas de educación nutricional
como formas de intervención en la modificación
de los hábitos alimentarios de la población
Uno de los instrumentos más utilizados, en las intervenciones
para modificar los comportamientos de los grupos, con el fin
de proteger y promover su salud, son los programas de Educación
para la Salud que incluyen la educación nutricional.
La evaluación de estos programas nos ha permitido conocer
su eficacia en materia de conocimientos y actitudes pero la
dificultad que tiene conseguir que los hábitos alimentarios
se modifiquen de manera permanente.
Actualmente, se propone hacer de la educación nutricional
un instrumento de intervención en el marco de la promoción
de la salud lo que facilita políticas de protección
y utilización de recursos para que ese deseo de cambio,
estimulado por la educación, sea factible.
La modificación de los hábitos no es tarea
fácil, pero sí posible, siendo las primeras
etapas de la vida los mejores momentos para el éxito
de este tipo de programas; si, además, la escuela incorpora
esas actividades a su proyecto educativo, será más
fácil la consecución de los objetivos.
1.11. Bibliografia
CONTRERAS, J.: Alimentación y cultura. Necesidades,
gustos y costumbres. Ciencies Humanes i Socials 3. Universitat
de Barcelona ,1995.
CONTRERAS, J. :Antropología de la alimentación.
Madrid, Eudema, 1993.
CORDÓN F.: Cocinar hizo al hombre. 5ª Edición.
Barcelona, Tusquets 1988.
CRUZ CRUZ J.: Razón dietética: Gusto, hábito
y cultura en la conducta alimentaria. Sociedad Navarra de
Estudios Gastronómicos, 1999.
FISCHLER, C. El omnívoro. El gusto, la cocina y el
cuerpo. Barcelona. Anagrama, 1995.
HARRIS, M. Bueno para comer. Enigmas de alimentación
y cultura. Madrid, Alianza Editorial S.A.1998.
La alimentación. Colección Material Didáctico.
Comunidad de Madrid. Ed. Instituto Nacional de Consumo del
Ministerio de Sanidad y Consumo. 1992.
1.12. Glosario de términos
Caracteres organolépticos: referido a las características
de color, sabor, olor y textura de los alimentos que lo identifican
desde el punto de vista de la palatabilidad y que influye
en su aceptación.
Conducta: porte o manera con que los hombres gobiernan su
vida y dirigen sus acciones
Costumbre: práctica muy usada que desemboca en hábito.
Hábito: conducta adquirida por la repetición
de actos de la misma especie.
Patrón alimentario: Conjunto de alimentos que constituyen
la dieta habitual de una población.
Fuente: Ministerio
de Sanidad y Consumo.
Esta guía ha sido elaborada en el Marco del Convenio
de Colaboración para fomentar la educación para
la salud en la escuela, suscrito entre los Ministerios del
Interior, de Educación y Cultura y de Sanidad y Consumo.
La Gestión de este convenio corresponde al Plan Nacional
sobre Drogas (Ministerio del Interior), al Centro de Investigación
y Documentación Educativa (Ministerio de Educación
y Cultura) y a la Subdirección de Epidemiología,
Promoción y Educación para la Salud de la Dirección
General de Salud Pública y Consumo (Ministerio de Sanidad
y Consumo).
Coordinación institucional
Elena González Briones
Begoña Merino Merino
Grupo de trabajo
Consuelo López Nomdedeu (Coordinadora)
Alejandro García Cuadra
Pilar Migallón Lopezosa
Ana María Pérez Coello
Concepción Ruiz Jarillo
Clotilde Vázquez Martínez
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