Tema
2. «Alimentación saludable» Nutrición
y salud personal
2.1. Introducción:
Alimentación y nutrición: relación
dieta-salud
Alimentación es el conjunto de actividades y procesos
por los cuales tomamos alimentos del exterior, portadores
de energía y sustancias nutritivas necesarias para
el mantenimiento de la vida. De todos los elementos contenidos
en los alimentos hay unos 40 de los que el ser humano tiene
dependencia absoluta y, por eso, se llaman nutrientes esenciales,
ya que el organismo no los puede sintetizar.
Para que todas las sustancias nutritivas presentes en los
alimentos sean aprovechables, deben sufrir una serie de cambios:
digestión, absorción y metabolismo.
Aunque el conocimiento sobre la relación dieta-salud
ha estado, a lo largo de la historia de la humanidad, muy
vinculada al saber médico e incluso al saber popular,
las conexiones concretas han sido claramente especulativas
hasta el siglo XIX. Cuando Lavoisier estableció que
el organismo obtenía la energía para vivir a
través de la oxidación de los alimentos y Magendie
demostró que las proteínas eran esenciales para
la vida, la ciencia empezó a ser fundamental en la
nutrición. Durante el siglo XIX e incluso la mitad
del siglo XX, la observación médica y la experimentación
animal y bioquímica han ido demostrando la relación
causa efecto entre alimentación y salud, sobre todo
en lo que respecta a las carencias, es decir, las enfermedades
por desnutrición calórica, desnutrición
proteica, desnutrición mixta y enfermedades carenciales,
es decir, causados por deficiencia de ingesta de alguno de
los nutrientes esenciales, vitaminas o minerales. Fue en 1.958
cuando se descubrió la última vitamina: la B12
o cianocobalamina.
Pero, por encima de los problemas carenciales, se ha ido
tomando conciencia de la importancia de la alimentación
en la prevención de algunas enfermedades. La complementariedad
de diversas disciplinas: estudios experimentales en animales,
estudios clínicos, bioquímicos, biológicos
y epidemiológicos, junto con el análisis de
las condiciones culturales, sociales, económicas, agrícolas
y tecnológicas de las poblaciones, están permitiendo
conocer interesantísimas relaciones entre composición
de la dieta, presencia y cantidad de algunos nutrientes (macro
o micronutrientes) y de otros elementos contenidos en los
alimentos no considerados hasta ahora esenciales, sobre la
aparición de enfermedades o la aceleración de
fenómenos propios del discurrir de la vida humana,
como el envejecimiento.
En esta última década, la eclosión de
conocimientos al respecto ha sido muy notable, de manera que
ha permitido conocer con mucho más detalle algunas
de las relaciones entre alimentación, nutrición
y salud. Así pues, mucho más allá del
marasmo, del beriberi o del escorbuto, se conocen en este
momento apasionantes relaciones entre la ingesta de algunos
antioxidantes y la prevención de algunos cánceres,
entre la composición de la dieta y la adquisición
de una adecuada masa ósea, la influencia de ciertos
tipos de fibra en la alimentación sobre la aparición
de enfermedades intestinales o neoplásicas, el tipo
de grasa y la enfermedad cardiovascular, etc. Es muy probable
que este conjunto de conocimientos posibilite en las próximas
décadas “vivir más y mejor”.
2.1.1. Objetivos específicos
6-12 años
Aprender las etapas del crecimiento y la importancia de la
alimentación en cada uno de ellos.
Conocer las desventajas del consumo habitual de dulces y golosinas.
Aprender los 7 grupos de alimentos y familiarizarse con los
nutrientes principales que nos aportan cada uno de ellos.
Conocer la funcion de los distintos grupos de alimentos en
nuestro organismo (alimentos energeticos, plasticos o reguladores).
Adquirir nociones fundamentales sobre los peligros sanitarios
de las dietas excesivamente ricas en calorias, grasas, azucares
y de la falta de ejercicio fisico.
12-16 años:
Conocer con precision aquellos aspectos de la nutricion actual
que se apartan del equilibrio dietetico y son causa de las
enfermedades mas frecuentes en el mundo desarrollado.
Reflexionar sobre el desequilibrio de disponibilidad alimentaria
en el mundo, y sus consecuencias en cuanto a la salud.
Familiarizarse con los grupos de alimentos y los nutrientes
principales que cada uno de ellos aporta.
Comprender el concepto de racion alimentaria y comprobar la
adecuacion de su dieta habitual a los criterios de dieta equilibrada
planteados como raciones de grupos de alimentos.
Asimilar las caracteristicas y ventajas de la dieta mediterranea.
Conocer los problemas derivados del aporte excesivo de calorias,
grasas (grasa saturada y colesterol), azucares, asi como del
sedentarismo.
2.2. Nutrición y crecimiento
El crecimiento es un fenómeno biológico complejo,
que precisa de un aporte continuo de energía y nutrientes.
Consiste fundamentalmente en un aumento de la masa corporal,
que se acompaña de un proceso de remodelación
morfológica y de maduración funcional.
La talla final, que será proporcional al peso en ausencia
de obesidad, que un individuo concreto llega a alcanzar, no
depende de un factor único, sino que están implicados
varios condicionantes (fig.2.1 y 2.2). El primero de ellos
es genético: la dotación cromosómica
que heredamos de nuestros padres contiene la programación
de nuestras posibilidades de desarrollo, y este condicionamiento
es, hoy por hoy, un límite que no se puede rebasar.
La herencia o control genético es complejo, y se realiza
a través de lo que conocemos como mecanismo poligénico.
Las posibilidades genéticas se ven moduladas por una
serie de factores ambientales. El más importante es
la nutrición, pero también influyen el estado
de salud, el entorno afectivo, el ambiente socioeconómico,
el clima, etc. Los factores hormonales, entre ellos el más
importante la hormona de crecimiento (GH), actúan como
coordinadores o reguladores indispensables del proceso.
La alimentación es tan importante, ya desde el estado
intrauterino, que podemos afirmar, en líneas generales,
que “a igualdad de potencialidad genética, y
en ausencia de enfermedad, es la cantidad, calidad, proporción
y equilibrio de los nutrientes ingeridos y aprovechados, lo
que determina la talla final de un individuo”. Así,
si un niño con una buena potencialidad genética
se ve sometido a graves carencias nutricionales, no podrá
alcanzar la talla esperada, a no ser que dichas carencias
actúen en un periodo muy breve de tiempo, en cuyo caso
la determinación genética tenderá a hacerle
recuperar lo perdido.
Fig. 2.1

Algunos de los factores ambientales citados antes influyen
en el crecimiento a través de modificaciones en el
estado nutricional. Las infecciones gastrointestinales y respiratorias,
las situaciones de malabsorción, las enfermedades crónicas
como el asma, la insuficiencia renal, o las cardiopatías
cianógenas, comprometen la talla por mecanismos diversos,
pero con participación de factores nutricionales. A
la inversa, un deficiente estado de nutrición altera
la inmunidad y favorece la aparición de infecciones.
Fig. 2.2

La influencia de los factores económicos, sociales,
y psicológicos es ejercida también, al menos
parcialmente, a través de los cambios alimentarios
y nutricionales que comportan.
2.2.1. Periodos de crecimiento en la infancia
Aunque el crecimiento es un fenómeno continuo, el
ritmo o velocidad y los cambios cualitativos y madurativos
son diferentes en las distintas etapas de la vida. Desde el
nacimiento pueden separarse tres periodos con distintos patrones
de crecimiento, y por tanto, distintas necesidades nutricionales
(fig. 2.3).
Fig. 2.3
Etapas de crecimiento infantil

Primera infancia:
Comprende los dos primeros años de vida y se caracteriza
por ser un periodo de crecimiento rápido que va desacelerándose
progresivamente. La talla aumenta un promedio de 18 cm. en
el primer año y 10 cm en el segundo; paralelamente
existe un incremento de peso de 7 Kg. y 2,5 Kg. respectivamente.
Los parámetros antropométricos varían
también ampliamente. Destaca el gran aumento del perímetro
craneal, como reflejo del desarrollo del sistema nervioso
central, y el estiramiento de los miembros inferiores. A nivel
tisular se produce un aumento de grasa corporal, proteínas
y minerales y una disminución de la proporción
del agua.
Hay que vigilar estrechamente la alimentación para
que se cubran las enormes necesidades energéticas,
con relación al peso (fig. 2.3), se aporten equilibradamente
vitaminas y minerales y se adecuen a la limitada capacidad
digestiva y metabólica del niño. Es un periodo
en el que el riesgo de malnutrición es elevado. Durante
los 4 a 5 primeros meses de vida sólo existe un alimento
capaz de cubrir estas exigencias: la leche humana. La transición
a la alimentación variada debe hacerse de una manera
prudente e individualizada en torno a los 5-6 meses. La intolerancia
a la leche y la introducción de otros alimentos son
dos de los problemas más importantes y frecuentes de
este periodo.
Periodo preescolar y escolar:
Entre los tres años y la aparición de la pubertad
se mantiene un ritmo de crecimiento mucho más lento
y estable, con cierta tendencia, incluso, descendente. La
talla aumenta de 5 a 7 cm por año; la ganancia de peso,
en cambio, sigue siempre una curva ascendente, dentro de unos
márgenes estrechos que oscilan entre 2,5 y 3 Kg por
año (fig. 2.3).
Las necesidades de energía para el crecimiento disminuyen
muchísimo en comparación con el periodo anterior:
basta con un 1% de las calorías ingeridas para que
el ritmo de crecimiento se mantenga adecuadamente, en comparación
con casi un 50% del periodo anterior (fig. 2.3).
Por tanto, es una etapa de crecimiento poco vulnerable, en
la que los retrasos de crecimiento son, en ausencia de enfermedad,
poco frecuentes. Sin embargo, este periodo reviste interés
por otros motivos:
Es en esta época de la vida cuando se adquieren los
hábitos alimentarios de los que dependerá, posteriormente,
el estado de salud.
Debido a que los requerimientos de energía y proteínas
son menores, aparece un riesgo real de obesidad. Es muy importante
recordar que casi todos los niños, hacia los 2 ó
3 años, atraviesan una fase de menor apetito, en relación
con la menor necesidad energética. Es un hecho fisiológico
que para algunos padres supone un motivo de preocupación
y agobio que desencadenan verdaderas “batallas campales”
en el momento de comer, con el consiguiente riesgo de rechazo
de los alimentos por parte del niño.
Es en este período cuando se escogen las pautas de
alimentación. Actualmente se asiste a un fenómeno
de “americanización” de la dieta (exceso
de proteínas y grasa, defecto de hidratos de carbono
y fibra) que muchos escolares adoptan (con la permisividad
de los padres), en respuesta más a criterios puramente
consumistas que a criterios de salud. Conviene actuar para
contrarrestar esta tendencia.
Periodo puberal:
La pubertad es un periodo caracterizado por importantes cambios
somáticos del organismo, cuantitativos y madurativos,
que coinciden con la maduración sexual. La masa corporal
casi se duplica y la composición del organismo cambia.
Las necesidades energéticas, de micronutrientes y,
sobre todo, de las proteínas aumentan extraordinariamente,
hasta ser probablemente en términos cuantitativos las
mayores de la vida.
El aporte de proteínas debe suponer el 15-20% del
total de calorías ingeridas, en comparación
con un 6% y un 12% de los periodos anteriores. Esta variación
en los requerimientos de proteínas se explica por las
enormes necesidades que conlleva el estirón puberal.
En la primera infancia y el periodo escolar los requerimientos
de proteínas se cubren fácilmente con sólo
asegurar las calorías que deben consumirse. Sin embargo,
en esta etapa, las proteínas pueden ser el nutriente
limitante del crecimiento. En nuestro medio, donde la cantidad
de proteínas está más que asegurada,
pueden ser otros, como la carencia de determinadas vitaminas
o el déficit de algún oligoelemento, por ejemplo
el zinc o el hierro, los responsables de que disminuya la
velocidad de crecimiento.
La pubertad va seguida de una serie de cambios psicológicos
y psicosociales (adolescencia) que también influyen
en la alimentación con frecuentes perturbaciones de
los hábitos alimentarios adquiridos en el periodo escolar.
Fig. 2.4 y 2.5
Tablas de crecimiento realizadas por el equipo del Dr. Hernández

2.3. Problemas nutricionales de las sociedades desarrolladas
La producción mundial alimentaria es suficiente para
proporcionar una dieta adecuada a todos los habitantes del
planeta. Pero a pesar de ello hay notables diferencias entre
los países desarrollados y los países en vías
de desarrollo en cuanto a la oferta y consumo de alimentos.
En los países pobres, debido al déficit parcial
o total de nutrientes por la escasez alimentaria, la malnutrición
energético-protéica es la causa más frecuente
de hipocrecimiento. Las principales causas de muerte y la
patología dominante en dichos países están
directamente relacionadas con el consumo de dietas de valor
calórico insuficiente y bajo contenido de nutrientes
específicos. Debe recordarse que la malnutrición,
con independencia de otros condicionantes, es en la actualidad
un problema universal que incide sobre todo en los países
pobres y en estratos específicos poblacionales de los
países ricos. En la Tabla 2.1 se representan algunas
diferencias culturales, sociales, médicas y nutricionales
de los países en vías de desarrollo frente a
los países desarrollados.
Tabla 2.1
Diferencias entre sociedades desarrolladas y en vías
de desarrollo
| Países desarrollados |
Países no desarrollados |
| Elevado consumo de nutrientes |
Déficit de nutrientes |
| Individualización |
Sociabilidad |
| Baja fertilidad |
Alta fertilidad |
| Baja mortalidad infantil |
Alta mortalidad infantil |
| Alta esperanza de vida |
Baja esperanza de vida |
| Baja prevalencia de infecciones |
Alta prevalencia de infecciones |
| Dieta con alto valor calórico |
Dieta con bajo valor calórico |
| Fuentes alimentarias variadas |
Fuentes alimentarias de origen vegetal |
| Sedentarismo |
Mayor actividad física |
La sobrealimentación, característica de los
países industrializados o desarrollados, se relaciona
actualmente con el incremento de enfermedades cardiovasculares,
obesidad, neoplasias, caries e incluso con otras enfermedades
que, presentándose en forma de trastornos psicológicos
y anomalías del comportamiento ocasionan problemas
muy graves de salud, como es el caso de los trastornos del
comportamiento alimentario (anorexia nerviosa y bulimia).
Todas ellas constituyen las enfermedades de la sociedad de
la abundancia. En la figura 2.6 se representan las tasas de
mortalidad debidas a enfermedades relacionadas con la nutrición.
Fig. 2.6
Mortalidad por enfermedades relacionadas con la nutrición

2.3.1. Enfermedades cardiovasculares
La causa más frecuente de reducción de riego
sanguíneo es la arteriosclerosis, que consiste en un
depósito de lípidos (que puede empezar ya en
la infancia), sobre todo colesterol y ésteres de colesterol,
en la pared arterial, una infiltración de leucocitos
y una hipertrofia e hiperplasia (aumento de número
y tamaño) de las fibras musculares lisas de la pared
vascular. Con el tiempo, estas lesiones crecen, se calcifican
y se endurecen, con lo que disminuye la luz del vaso arterial
afectado comprometiendo así la irrigación del
tejido, pudiendo llegar un momento en el que el estrechamiento
sea tan importante que aquél tejido no reciba la cantidad
de sangre necesaria y muera.
En los países europeos, las enfermedades cardiovasculares
siguen siendo la primera causa de muerte, responsables de
casi un 50% de la mortalidad total. Así ocurre en España,
donde la enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera
causa de muerte, aunque la tasa de mortalidad ha ido disminuyendo
en los últimos 15 años.
Desde los años 50, los estudios epidemiológicos
vienen demostrando la relación entre dieta, niveles
plasmáticos de lípidos y arteriosclerosis. Los
factores más implicados son, por este orden: La grasa
saturada, la grasa total de la dieta, el colesterol de la
dieta, las calorías totales, la fibra dietética
y los antioxidantes, aunque evidentemente otros factores no
dietéticos influyen mucho en la aparición de
dicha patología como la hipertensión arterial,
la diabetes, el consumo de tabaco, el estrés, etc.
Desde hace décadas se ha ido poniendo de manifiesto
los niveles elevados de colesterol de los niños en
España en distintos estudios, como el estudio CAENPE.
Algunos alimentos, tomados habitualmente por los niños
y jóvenes como golosinas, meriendas y snacks (“chucherías”)
son muy ricos en grasa saturada y a veces en colesterol.
2.3.2. Neoplasias
En los países industrializados el cáncer causa
el 25% de las muertes y se considera que el 40% de los cánceres
en hombres y el 60 % de las mujeres, pueden ser atribuidos
a la dieta. Los cánceres de mama, colon y próstata,
son más frecuentes en los países desarrollados.
El riesgo de su aparición se ha relacionado fundamentalmente
con el consumo de grasa saturada y con el consumo de carne
y derivados. Las dietas ricas en frutas frescas y vegetales
(fundamentalmente vegetales crudos) son protectoras contra
diversas neoplasias de origen epitelial, principalmente las
del tracto respiratorio superior y los digestivos. Un 87%
de estudios epidemiológicos realizados en las últimas
décadas, encuentran una asociación positiva
debido quizás a bastantes factores:
Las frutas y los vegetales contienen sustancias con efecto
antitumoral, como son algunas vitaminas, betacaroteno, vitamina
C, vitamina E, la fibra, algunos minerales como el selenio
y otras sustancias como los glucosinolatos, los indoles, los
isotiocianatos, los flavonoides, los fenoles, los inhibidores
de proteasas y los esteroles. Las propiedades antitumorales
de estas sustancias se deben a distintos mecanismos de acción:
Detoxificación de enzimas, efecto antioxidante,
Inhibición de formación de nitrosamina,
Fijación y dilución de los carcinógenos
en el tracto digestivo
Alteración del metabolismo hormonal, etc.
La ingesta elevada de frutas y verduras, se asocia con menor
consumo de grasas, proteínas y otros nutrientes. Las
crucíferas (col, coliflor, etc.) están entre
los alimentos con un mayor efecto protector ante el cáncer.
Las preferencias por estos vegetales pueden estar codificadas
genéticamente. Esto podría explicar algo las
diferencias individuales que existen en cuanto a la aceptación
o rechazo de estos alimentos, así como la distinta
prevalencia de los cánceres de origen alimentario.
2.3.3. Diabetes tipo 2
La diabetes mellitus tipo 2, o no insulinodependiente, constituye
el subtipo más frecuente de diabetes (aproximadamente
el 80% de todos los casos) y su prevalencia oscila entre el
3 y el 5% de la población en nuestro entorno.
En los países en vía de desarrollo se está
observando un incremento notable de la prevalencia de diabetes
mellitus, coincidiendo con la rápida modernización
y los nuevos estilos de vida. Es sorprendente comprobar que
determinadas poblaciones autóctonas, como tribus de
indios, aborígenes o esquimales, con baja frecuencia
de diabetes en su entorno habitual, alcanzan, al occidentalizarse,
frecuencias de esta enfermedad en torno al 40% de la población,
y es que, probablemente, razas con una capacidad de almacenamiento
de energía muy desarrollada debido a siglos y siglos
de carencias alimentarias, en un entorno de gran disponibilidad
de alimentos muy energéticos y muy grasos desarrollan
obesidad con mucha facilidad, y la obesidad aumenta de forma
importante el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Según
Willet y Colditz se podría prevenir el 64% (en hombres)
y el 74% (en mujeres) de las diabetes existentes en el mundo
si la población no llegara a ser obesa.
La relación dieta/diabetes va más allá
de la influencia en su aparición, porque una vez contraída
la enfermedad, su evolución también se ve condicionada
por los hábitos alimentarios.
2.3.4. Obesidad
La obesidad representa actualmente un problema de salud
en los países desarrollados, o incluso en determinados
colectivos de países que están en vías
de desarrollo o, en lo que se ha dado en llamar, de economía
transicional. En Europa la obesidad afecta entre el 10 y el
40 % de los adultos. Se calcula que hay unos 300 millones
de obesos en el mundo.
Fig. 2.7
Tipos de Obesidad

La obesidad, independientemente de factores genéticos,
se produce como consecuencia de una ingesta calórica
excesiva y de inactividad física. La variedad alimentaria
así como la alta densidad energética de los
alimentos de que hoy disponemos, hacen que la alimentación
actual sea hipercalórica, lo que junto al gran sedentarismo
de nuestra sociedad facilita enormemente el acúmulo
de grasa. Es importante promocionar el ejercicio físico
desde la infancia, para atenuar este efecto.
La obesidad es un factor de riesgo importante para la diabetes,
la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria,
la enfermedad cerebrovascular, las enfermedades de la vesícula
biliar, gota, artrosis y algunos tipos de cánceres
(Tabla 2.2). La duración y el reparto de la grasa corporal
influyen en la presentación de estas enfermedades.
El reparto central (obesidad en forma de manzana o androide)
tiene mucha mayor repercusión sobre la aparición
de los trastornos metabólicos y cardiovasculares (fig.2.7)
que la obesidad periférica o ginoide.
Prevalencia de la obesidad infantil: El estudio de la prevalencia
de la obesidad infantil se encuentra con un problema importante,
que es la no-existencia de un criterio universalmente aceptado
para definir la adiposidad. Aunque el empleo del Índice
de Masa Corporal (IMC, ver Glosario), para su diagnóstico
se va generalizando, las diferencias de metodología
que se encuentran en los distintos trabajos dificultan extraordinariamente
los estudios comparativos y pueden explicar algunos resultados
discordantes.
Reflejado el carácter dinámico del proceso
de crecimiento en el niño, el IMC cambia a lo largo
del desarrollo, de tal forma que asciende rápidamente
en el primer año de vida, cae hasta la edad de 6 años,
para volver a ascender hasta la vida adulta, en la que permanece
estable. Por este motivo, y al contrario de lo que ocurre
en el adulto, en el niño no puede utilizarse un punto
de corte que diagnostique la obesidad y se precisan curvas
de referencia del IMC, siendo lo óptimo que cada población
tenga sus datos de referencia específicos construidos
mediante métodos normalizados.
En países desarrollados encontramos una prevalencia
de obesidad en la edad escolar del 7,6% en niños franceses,
del 13,4% en italianos, del 3,6 al 4,3% en finlandeses y del
10,8% en niños norteamericanos. En nuestro país,
el estudio nutricional PAIDOS‘84 reclutó datos
antropométricos de niños de 6 a 12 años
de diferentes zonas de la geografía española,
y mostró una prevalencia global de obesidad para ambos
sexos del 4,9%, con una prevalencia superior a la media en
los niños de la zona norte (7,2%). Otro estudio español
de Nogueroles y colaboradores, en 1.992, obtiene una prevalencia
para niños del área mediterránea entre
un 16 y un 18%.
Tabla 2.2
Riesgo relativo de padecer ciertas enfermedades siendo obeso
| Riesgo muy aumentado (>3
veces) |
Riesgo moderado (2-3 veces) |
Riesgo discretamente aumentado
(1-2 veces) |
Diabetes tipo 2
Litiasis biliar
Hiperlipemia
Insulinorresistencia
Dificultad respiratoria
Apnea del sueño |
Cardiopatía isquémica
Hipertensión
Osteoartritis (rodilla)
Hiperuricemia y gota |
Cáncer (de mama en mujeres, endometrio,
colon)
Infertilidad
Síndrome del ovario poliquístico
Lumbalgias
Riesgo anestésico
Teratogenia |
El Grupo CAENPE realizó un estudio antropométrico
nutricional sobre 2.410 escolares de 6 a 14 años de
la Comunidad Autónoma de Madrid el año 1.991.
Cuando comparamos nuestra población con la que consideramos
estándar, observamos que los valores medios del IMC
y pliegues subcutáneos eran significativamente mayores
en nuestros niños varones, con sólo una pequeña
diferencia en el IMC en el caso de las niñas. En términos
de prevalencia y considerando como límite inferior
de obesidad el percentil 90 del IMC o de los pliegues subcutáneos,
encontramos que respecto al IMC el 14,3% de los niños
y el 6,4% de las niñas, estarían dentro de la
definición de obesidad. Si consideramos los pliegues
subcutáneos, el 11,45% de los niños y el 7,16%
de las niñas podrían considerarse obesos, lo
que supone una tendencia a la sobrecarga ponderal en nuestro
medio a lo largo de los años.
2.3.5. Trastornos del comportamiento alimentario
En nuestra sociedad se produce una enorme tensión
causada por tres tipos de mensajes contradictorios, en relación
con la estructura corporal: Mensaje médico, mensajes
estéticos y mensajes gastronómicos. La abundancia
de alimentos, algunos muy atractivos, junto con el “mandato”
social de tener que ser delgado, para ser aceptada, crea situaciones
internas muy conflictivas que conducen a personas predispuestas
(la adolescencia es un periodo crítico) a desarrollar
un trastorno del comportamiento alimentario.
En efecto, la coexistencia en el mundo desarrollado de una
superabundancia de alimentos muy sabrosos y de enorme densidad
calórica, con un modelo dictatorial de belleza (mujeres
extremadamente delgadas) crea unas tensiones a los individuos
más vulnerables que pueden abocar en el desarrollo
de un trastorno de la conducta alimentaria. De hecho, en EEUU
el 27% de las jóvenes normoponderales y el 10% de los
jóvenes varones están haciendo dieta porque
no se encuentran suficientemente delgados.
Los síndromes más conocidos como trastornos
de la conducta alimentaria son: la anorexia y la bulimia,
aunque el especialista en nutrición que explora este
campo se encuentra con que muchos de los trastornos del comportamiento
alimentario son mixtos, o no se incluyen dentro de estas categorías
tan precisas.
3.5.1. Anorexia Nerviosa
La décima revisión (1992) de la Clasificación
Internacional de Enfermedades (CIE 10) en el capítulo
de trastornos mentales y del comportamiento, establece la
siguiente definición para la anorexia nerviosa: “Trastorno
caracterizado por la presencia de una pérdida deliberada
de peso, inducida o mantenida por el mismo enfermo”.
Los criterios diagnósticos se explicitan con mucho
más detalle en el tema 6.
El diagnóstico diferencial en la anorexia nerviosa
debe plantearse con otras enfermedades que causan pérdida
de peso importantes, como procesos malignos, enfermedad inflamatoria
intestinal, infecciones crónicas u otros trastornos
psiquiátricos: depresiones severas, etc. Es una enfermedad
que afecta fundamentalmente a mujeres, 9 de cada 10 durante
la pubertad. La prevalencia se sitúa en el 0,5-1% de
mujeres entre 14 y 25 años.
Debido a la pérdida voluntaria de peso por la restricción
y/o hábitos urgativos, las pacientes llegan a un estado
de desnutrición calórica severa, en la que hay
manifestaciones y signos de desnutrición a nivel de
todos los sistemas biológicos: endocrino, gastrointestinal,
cardiovascular, renal, óseo y hematológico.
3.5.2. Bulimia
Aunque el exceso de comida y la práctica del vómito
es muy antiguo, hasta 1.980 no se identificó la bulimia
como una enfermedad causante de trastornos fisiológicos,
a veces graves, y motivado por trastornos psíquicos
identificables. Los criterios diagnósticos de la Academia
Americana de Psiquiatría, se explicitan en el tema
6.
La prevalencia, según algún estudio realizado
entre jóvenes de edad escolar, alcanzaba rango de epidemia,
pero los estudios más rigurosos aplicando criterios
diagnósticos con precisión, dan una prevalencia
del 2 al 3% de mujeres en edad de riesgo.
Aunque en la etiología están indudablemente
implicados factores de personalidad y elementos ambientales,
también es cierto que existe una predisposición
genética aún poco conocida.
2.3.6. Enfermedades esqueléticas
La desmineralización ósea u osteoporosis provoca
que el hueso sea más susceptible a fracturarse. Esta
enfermedad aumenta con la edad, especialmente en mujeres tras
la menopausia. Probablemente, el hecho de no haber adquirido
una adecuada “masa ósea” en la adolescencia
(por ingestas de calcio deficitarias) favorece la osteoporosis
a partir de los 40 años.
Los factores relacionados con el desarrollo de la osteoporosis
son: La ingesta de calcio y fosfatos, el aporte de vitamina
D (a través de la dieta o mediante la exposición
solar), el consumo de proteínas y de sodio y el balance
calórico total. Otros factores que pueden reducir el
riesgo de osteoporosis son el ejercicio físico, el
descenso de consumo de tabaco y alcohol y, en algunos casos,
el tratamiento hormonal. La mejor prevención de la
osteoporosis y sus consecuencias es la ingesta óptima
de calcio (1200 mg/día) y el ejercicio físico
durante la edad juvenil.
2.3.7. Enfermedad oral (caries)
La caries dental es la enfermedad más frecuente en
los países desarrollados, afectando a un 80% de la
población escolar.
La fermentación bacteriana de los azúcares
presentes en los alimentos genera diversos
Fig. 2.8

ácidos que producen una desmineralización progresiva
del esmalte dentario. El consumo frecuente de azúcares,
especialmente de sacarosa, favorece la formación de
la placa dental, elemento clave que predispone a la caries
y a las enfermedades periodontales.En la figura 2.8 se observa
el paralelismo existente entre el consumo de azúcar
y la incidencia de caries. La depresión reflejada en
ambas curvas corresponde al período de la segunda guerra
mundial, donde el menor consumo de azúcares produjo
un descenso en el número de caries.
2.3.8. Alergias alimentarias
Aunque no son enfermedades claramente en relación
con los hábitos alimentarios, el aumento de su prevalencia
justifica su mención.
La incidencia de alergia alimentaria es de un 0,3-20% en
niños y 1-3% en adultos. Los síntomas son: dificultad
respiratoria, sarpullido en la piel, náuseas, vómitos,
diarrea, calambres intestinales… Casi cualquier alimento
puede causar alergia pero los más frecuentes son: leche,
huevos, trigo, pescado, chocolate, las fresas y las naranjas
El mecanismo que se produce es una hipersensibilidad causada
por una reacción inmunológica a “sustancias”
específicas de un alimento (al contrario de intolerancia
alimentaria que es por un mecanismo no inmunológico),
generalmente la proteína o sustancias proteicas (“alérgenos”).
La alergia es más frecuente en niños pequeños,
cuando se es mayor hay menos incidencia. Esto tiene relación
con que los recién nacidos están desarrollando
el tracto gastrointestinal. Incluso algunos recién
nacidos pueden ser alérgicos a la leche materna. Cuando
un niño es alérgico a un alimento aumenta el
riesgo de padecer otro tipo de alergias, ejemplo los cacahuetes
y el chocolate.
Tabla 2.3
Enfermedades relacionadas
con la nutrición |
Enfermedades cardiovasculares y consecuencias
Cardiopatía isquémica (infarto, angor o
angina de pecho).
Arteriosclerosis.
Aneurisma.
Otras enfermedades cardiacas (miocardiopatías,
insuficiencia cardiaca).
Diabetes mellitus.
Dislipemia.
Gota.
Sobrepeso/obesidad. |
Cáncer
Cáncer de esófago
Cáncer de estómago
Cáncer de intestino
Cáncer de hígado
Cáncer de vesícula biliar
Cáncer de páncreas
Cáncer de mama
Cáncer de útero
Cáncer de próstata
Cáncer de tiroides |
Enfermedades
del sistema cerebrovascular e hipertensión
HTA (Hipertensión arterial) y enfermedades relacionadas
Enfermedades cerebrovasculares |
Enfermedades del tracto digestivo
Caries
Diverticulosis
Cirrosis
Colelitiasis
Pancreatitis |
Enfermedades carenciales
Bocio (carencia de yodo)
Osteoporosis (carencia de calcio)
Avitaminosis |
Morbimortalidad
causada por el alcohol
Psicosis etílica y dependencia del alcohol |
Adaptado
de:(International Classification of Disease, 9th revision)
|
El tratamiento de la alergia alimentaria es evitar el alimento
que la produce. Si hay antecedentes familiares es mejor prevenir
retrasando la introducción del posible alérgeno.
2.3.9. Estudios de intervención en malformaciones
congénitas
Estudios de intervención recientes han mostrado una
reducción de un 50% de los defectos del tubo neural
cuando la dieta de la embarazada se suplementa con preparados
multivitamínicos que contengan ácido fólico,
o bien dosis farmacológicas aisladas de ácido
fólico. También puede disminuir la incidencia
de otras malformaciones congénitas mayores como son
las enfermedades cardiovasculares (conotruncus), los defectos
del tracto urinario, la estenosis hipertrófica del
píloro y las deficiencias congénitas de extremidades.
Los mecanismos biológicos de estos efectos protectores
no se conocen todavía.
Como resumen, en la Tabla anterior quedan reflejadas las
enfermedades relacionadas con la nutrición, según
la clasificación internacional de enfermedades en su
novena revisión.
2.4. La dieta equilibrada. Recomendaciones nutricionales
La nutrición es el conjunto de procesos mediante
los cuales el ser vivo utiliza, transforma e incorpora en
sus propias estructuras las sustancias que recibe del mundo
exterior con el objetivo de obtener energía, construir
y reparar las estructuras orgánicas, y regular los
procesos metabólicos. Estas sustancias, llamadas nutrientes
se encuentran en los alimentos: proteínas, carbohidratos,
lípidos, vitaminas, minerales, elementos traza, y agua.
El ser humano necesita para vivir energía (calorías),
agua, y de unos cuarenta a cincuenta nutrientes: de 8 a 10
aminoácidos esenciales obtenidos de las proteínas,
ácidos grasos esenciales, carbohidratos, trece vitaminas
y dieciocho elementos de la tabla periódica, además
del hidrógeno, carbono, nitrógeno y oxígeno,
todo ello obtenido de los alimentos.
Tabla 2.4.a
RDA para vitaminas.
| VITAMINAS LIPOSOLUBLES |
EDAD
(años) |
Vitamina A (µg ER) |
Vitamina D (µg) |
Vitamina E (mg αET) |
Vitamina K (µg ) |
Vitamina C (mg) |
| HOMBRES |
11-14 |
1000 |
10 |
10 |
45 |
| 15-18 |
1000 |
10 |
10 |
65 |
| 19-24 |
1000 |
10 |
10 |
70 |
| 25-50 |
1000 |
5 |
10 |
80 |
| 51 + |
1000 |
5 |
10 |
80 |
| MUJERES |
11-14 |
800 |
10 |
8 |
45 |
| 15-18 |
800 |
10 |
8 |
55 |
| 19-24 |
800 |
10 |
8 |
60 |
| 25-50 |
800 |
5 |
8 |
65 |
| 51 + |
800 |
5 |
8 |
65 |
ER.-
Equivalentes de retinol ( 1 equivalente de retinol=1
g de retinol o 6 g de betacaroteno)
Vit D como colecalciferol. 10 g de colecalciferol=400
UI de vitamina D
ET.-Equivalentes de alfa-tococerol. 1 g de alfa-tococerol=
1ET
EN.- Equivalentes niacina=1mg de niacina o 60 g
de tritófano dietético |
|
| VITAMINAS HIDROSOLUBLES |
|
Tiamina
(mg) |
Riboflavina (mg) |
Vitamina B6 (mg) |
Niacina (mg EN) |
Folato (µg) |
Vitamina B12 (µg) |
|
| 50 |
1.3 |
1.5 |
17 |
1.7 |
150 |
2.0 |
| 60 |
1.5 |
1.8 |
20 |
2.0 |
200 |
2.0 |
| 60 |
1.5 |
1.7 |
19 |
2.0 |
200 |
2.0 |
| 60 |
1.5 |
1.7 |
19 |
2.0 |
200 |
2.0 |
| 60 |
1.2 |
1.4 |
15 |
2.0 |
200 |
2.0 |
| 50 |
1.1 |
1.3 |
15 |
1.4 |
150 |
2.0 |
| 60 |
1.1 |
1.3 |
15 |
1.5 |
180 |
2.0 |
| 60 |
1.1 |
1.3 |
15 |
1.6 |
180 |
2.0 |
| 60 |
1.1 |
1.3 |
15 |
1.6 |
180 |
2.0 |
| 60 |
1.0 |
1.2 |
13 |
1.6 |
180 |
2.0 |
ER.-
Equivalentes de retinol ( 1 equivalente de retinol=1
g de retinol o 6 g de betacaroteno)
Vit D como colecalciferol. 10 g de colecalciferol=400
UI de vitamina D
ET.-Equivalentes de alfa-tococerol. 1 g de alfa-tococerol=
1ET
EN.- Equivalentes niacina=1mg de niacina o 60
g de tritófano dietético |
|
Tabla 2.4.b.
INGESTAS RECOMENDADAS DE ENERGÍA Y NUTRIENTES PARA
LA POBLACIÓN ESPAÑOLA
Ver
Tabla 2.4.b
2.4.1. Ingestas recomendadas
Los aportes dietéticos recomendados (RDA), son definidos
como “los niveles de ingesta de nutrientes esenciales
considerados adecuados para satisfacer las necesidades nutricionales
de la totalidad de las personas sanas, con actividad física
moderada, a la luz de los conocimientos científicos
del momento”. Fueron establecidas por primera vez en
EEUU en 1941, y son revisadas periódicamente. Las RDA
permiten valorar y planificar la alimentación de grupos
poblacionales (ver Tablas 2.4.a y 2.4.b).
Existen grandes variaciones intra e interindividuales en
dichas necesidades. Por ello, las cifras se establecen calculando
la necesidad media y añadiendo dos desviaciones estándar,
de forma que las ingestas sean seguras para el 97.5 % de la
población (fig.2.9).
Fig. 2.9
Diferencia entre las recomendaciones de ingesta
para calorías (valor promedio)
y nutrientes (media más dos desviaciones estandar)

2.4.2. Necesidades energéticas
La persona sana mantiene relativamente constante su peso
corporal y el estado de las reservas energéticas, en
función, principalmente, de su comportamiento alimentario
que, si es normal, tiende a ingerir la misma cantidad de energía
que gasta. El comportamiento alimentario a su vez depende
de un sistema biopsicosocial complejo.
El gasto energético cotidiano es la suma de:
El gasto basal de la persona en reposo (1.100-1.600 Kcal
para adultos). Son las necesidades calóricas para el
mantenimiento de las funciones básicas del organismo.
El gasto por actividad. Este se relaciona con el trabajo muscular
y es extremadamente variable oscilando entre 500 y 1500 Kcal.
El gasto por crecimiento: Oscila entre 100 y 300 Kcal día
El gasto energético adaptativo, llamado también
termogénesis adaptativa, influido por la alimentación
y la genética, pero poco importante desde el punto
de vista cuantitativo.
Tabla 2.5
Diferencias entre las recomendaciones dietéticas (RD)
y las guías de alimentación
RD |
GUÍAS |
| Hacen referencia a nutrientes
|
Hacen referencia a alimentos |
| No incluyen sustancias que no sean nutrientes,
o nutrientes no esenciales |
Incluyen sustancias como la fibra y el
colesterol |
| Establece valores según grupos
edad-sexo |
Son recomendaciones generales |
| Sirven para establecer la política
sanitaria |
Forman parte de la política sanitaria
|
| Están diseñadas para mantener
la salud |
Dirigidas a la prevención de enfermedades
crónicas concretas |
| Están establecidas basándose
en una evidencia experimental |
Las evidencias suelen ser indirectas
asociaciones observadas entre dietas e incidencia de enfermedad
|
2.4.3. Proteinas
Componentes básicos estructurales celulares; constituyen
además la mayor parte de los sistemas enzimáticos,
estructuras cromosómicas, sistema inmune y mecanismos
de comunicación neurohormonal. Su ingesta en una cantidad
mínima es imprescindible para la vida, en la medida
en que no podemos sintetizar los aminoácidos llamados
esenciales (muchos de los considerados no esenciales lo son
en situaciones fisiológicas como crecimiento, vejez...,
o ante la presencia de enfermedades). El organismo humano
no posee un “reservorio proteico” como tal. Las
necesidades de un adulto sano y sedentario son de aproximadamente
0.8-1 g/kg. de peso y día. Al menos el 50% de las proteínas
ingeridas deben ser de origen animal, más ricas en
aminoácidos esenciales El resto se debe completar con
proteínas de origen vegetal, las cuales presentan la
ventaja de ser pobres en grasas saturadas y colesterol (20
g de proteínas se contienen en 100 g de carne = 100
g de pescado = 1 + huevo mediano = 80 g de legumbre en crudo
= 100 g de frutos secos = 75 g de pasta = 250 g de arroz =
200 g de pan). La ingesta de proteínas produce mayor
saciedad que el del resto de nutrientes (el doble que el consumo
de grasas por ejemplo), y en su utilización y metabolismo
se “consume” hasta el 34 % de la energía
que aporta.
2.4.4. Carbohidratos
La ingesta diaria de hidratos de carbono recomendada a un
adulto sano y sedentario es de 3-5 g/kg. de peso y día,
es decir unos 200-300 gramos/día. Existen 2 tipos de
hidratos de carbono en los alimentos:
Simples. Son los mono y disacaridos de sabor dulce y de rapida
absorcion intestinal. Los azucares refinados no deben representar
mas del 10-15 % del total energetico (equivalente a 8-10 terrones
de azucar de 5 g).
Polisacáridos. De sabor escasamente dulce y de absorción
intestinal más lenta. El almidón es el más
abundante.
2.4.5. Lípidos
Grupo heterogéneo de moléculas complejas cuya
característica común es la insolubilidad en
el agua. Constituyen el nutriente energético por excelencia,
pero tienen otras funciones metabólicas y estructurales
vitales:
Vehiculizar ácidos grasos esenciales (linoleico, linolénico
y araquidónico) y vitaminas liposolubles.
Ser precursores de sustancias como las prostaglandinas, endoperóxidos,
prostaciclinas, tromboxanos, hormonas y sales biliares.
Ser componentes estructurales de membranas celulares, tejido
nervioso, etc.
Constituir la forma de almacenamiento de energía del
organismo.
Los lípidos alimentarios principales son los triglicéridos,
fosfolípidos y esteroles sobre todo el colesterol,
cuya estructura molecular es básica para la síntesis
de muchas hormonas. Los triglicéridos, formados por
la asociación de glicerol y tres ácidos grasos,
son los componentes de las grasas naturales de la dieta. Según
el grado de insaturación (dobles enlaces) de estos
ácidos grasos, y la longitud de su cadena (número
de átomos de carbono), los triglicéridos de
la alimentación presentarán diferentes propiedades:
Los ácidos grasos saturados (sin dobles enlaces) más
importantes son: el butírico (8:0), laúrico
(12:0), mirístico (14:0), palmítico (16:0) y
esteárico (18:0). Todas las grasas de origen animal
(manteca, mantequilla, tocino, embutidos, grasa de la carne…)
son ricas en ellos, lo que les confiere la consistencia sólida,
pero algunas grasas vegetales, como la de coco y palmito también
lo son. Mirístico y palmítico son los más
aterogénicos (los que más favorecen la arteriosclerosis).
Los ácidos grasos poliinsaturados (varios dobles enlaces)
de los alimentos pertenecen fundamentalmente a dos series:
Omega 6 (cuando el primer doble enlace está en sexta
posición) cuyo principal representante es el ácido
linoleico (esencial), que se encuentra en los aceites de semillas
(girasol, maíz, etc.). Los dobles enlaces pueden oxidarse
(“enranciarse”), y también saturarse en
presencia de hidrógeno y un catalizador, cambiando
su configuración a la forma trans y adquiriendo la
consistencia sólida. Por mecanismo de saturación
se obtienen las margarinas.
Omega 3: los pescados, principalmente los azules (atún,
bonito, caballa, sardina, etc.), tienen ácidos grasos
poliinsaturados esenciales omega-3 (primer doble enlace en
posición 3). Los representantes más abundantes
de esta serie son el linolénico (18:3), docosahexaenóico
(22:6) y el eicosapentaenóico (20:5). Son hipotrigliceridemiantes
y poseen una acción antiagregante y vasodilatadora.
Recientes investigaciones empiezan a cuestionar el excesivo
consumo de ácidos grasos poliinsaturados por su acción
prooxidativa.
El ácido graso monoinsaturado más abundante
es el ácido oleico, presente en el aceite de oliva,
y en menores cantidades en otros alimentos como el huevo y
la carne de cerdo. El aceite de oliva ejerce modificaciones
interesantísimas en el perfil lipídico: disminución
del colesterol LDL, con mantenimiento y/o ascenso del HDL,
disminución de la oxidabilidad de las partículas
lipoproteicas y disminución de la agregabilidad. Resiste
temperaturas más elevadas sin alterar su composición
y, en consecuencia es el más indicado para cocinar
y sobre todo freír.
Actualmente se recomienda el aceite de oliva (preferiblemente
virgen)para la prevención de la enfermedad cardiovascular.
Las grasas son un gran motivo de preocupación en la
sociedad actual, donde la obesidad y las enfermedades derivadas
de la misma (hipertensión arterial, diabetes mellitus,
enfermedad cardiovascular, etc.), cada vez son más
prevalentes. Las grasas son el nutriente de más rendimiento
energético: no sólo son menos saciantes y más
“sabrosas”, también se pierde sólo
un 4 % de las ingeridas, en la termogénesis consumen
el 9 % únicamente y el trabajo metabólico para
almacenarlas es muy pequeño (4 %).
2.4.6. Concepto de dieta equilibrada
La dieta está constituida por el conjunto de sustancias
que ingerimos habitualmente y que nos permiten mantener un
adecuado estado de salud y una capacidad de trabajo. Una dieta
cuantitativamente es correcta cuando aporta la energía
adecuada, permite el mantenimiento o consecución del
peso ideal y aporta todas las vitaminas y minerales en cantidades
no inferiores a 2/3 de las RDA. La contribución porcentual
de macronutrientes a las calorías totales debe ser:
50- 55 % carbohidratos
30-35% grasas. (15-20 % monoinsaturados)
10-15 % proteínas.
2.5. Los siete grupos de alimentos
No existe ningún alimento que contenga todos los
nutrientes esenciales. El trigo y la harina integrales carecen
de vitaminas A, B12, C y D, y contienen muy poco calcio. Sin
embargo poseen mucha fibra dietética. La ternera contiene
muy poco o casi nada de calcio, vitaminas A, C, D, y fibra
pero posee hierro y vitamina B12. Al tomar los dos grupos
de alimentos, recibimos los elementos procedentes de ambos,
pero necesitamos añadir cítricos o ensaladas
que aporten la vitamina C, y leche o queso que contienen vitamina
D y calcio. Así, combinándose se completan los
aportes de los cuatro grupos de alimentos. En EEUU y Canadá
se recomienda ingerir más de una ración diaria
de cada uno de los cuatro grupos: 1) Grupo del pan y los cereales.2)
Grupo de la carne, pescado y aves.3) Grupo de frutas y verduras.
4)Grupo de lácteos.
En España, y desde el programa de Educación
en la Alimentación y Nutrición (EDALNU), en
los años sesenta se adoptó un modelo basado
en 7 grupos de alimentos como se muestra en la rueda (fig.
2.10).
Grupo 1: leche y derivados: quesos y yogur.
Grupo 2: carne, huevos y pescado.
Grupo 3: patatas, legumbres y frutos secos.
Grupo 4: verduras y hortalizas.
Grupo 5: frutas.
Grupo 6: pan, pasta, cereales, azucar y dulces.
Grupo 7: grasas, aceite y mantequilla.
Según la función que cumplen en el organismo,
los alimentos se clasifican en:
Alimentos plasticos o formadores son aquellos ricos en sustancias
imprescindibles para la formacion y mantenimiento de nuestra
estructura: proteinas y calcio: Grupos 1 y 2. Tambien son
ricos en general en hierro, zinc, vitaminas A, D y vitaminas
del grupo B.
Alimentos energeticos son los ricos en sustancias energeticas:
Grupos 3, 6 y 7 = Cereales y derivados, legumbres, patatas
y grasas. Aportan hidratos de carbono (3 y 6) algo de proteinas
y lipidos (grupo 7).
Alimentos reguladores son aquellos ricos en vitaminas y minerales,
imprescindibles para que tengan lugar las reacciones quimicas
del metabolismo: Grupos 4 y 5 = verduras, hortalizas y frutas,
ricos en vitaminas C, Betacaroteno y fibra dietetica.
Una dieta equilibrada debe aportar:
4-6 raciones/día de alimentos de los
grupos 3 y 6
2-4 raciones/día del grupo 4
2-3 raciones del grupo 5
2-3 raciones del grupo 1
2-3 raciones del grupo 2
40-60 gramos de grasa
No basta con tomar diariamente raciones del mismo alimento
de cada grupo sino que hay que variarlos por dos razones:
1) Los nutrientes característicos de cada grupo varían
mucho entre los alimentos del mismo. 2) Las toxinas y contaminantes
naturales se distribuyen en todos los grupos. Cuanto más
variada sea la alimentación, menor será la posibilidad
de que se tomen en cantidades dañinas.
Fig. 2.10.
SIETE GRUPOS. Rueda del programa EDALNU.

2.6. La pirámide de la alimentación
Es la representación gráfica de las raciones
recomendadas diariamente de cada grupo de alimentos. Es la
mejor guía cualitativa y en ella queda patente que
la base de la alimentación son los cereales, tubérculos,
hortalizas y legumbres (carbohidratos) junto con la leche
y derivados. Las proteínas animales fuera de los lácteos
se recomiendan procedentes de pescado, carnes blancas y huevos.
Las carnes rojas y el hígado, deben estar presentes
sólo con frecuencia semanal/ quincenal. En la fig.
2.11 se muestra como ejemplo la pirámide de la facultad
de Medicina de Reus de la Universidad de Barcelona y en la
fig. 2.12 el Rombo de la Alimentación del Ministerio
de Sanidad y Consumo.
Fig. 2.11

2.7. La dieta mediterránea
Es el mejor modelo de dieta equilibrada y coincide con la
dieta tradicional española. Sus características
fundamentales son:
El consumo de ajo, cebolla, tomate y frutos secos típicos
del área mediterránea.
Los cereales: pan y otros derivados del trigo, arroz, patatas
son alimentos básicos. El consumo de legumbres es elevado
Ingesta abundante de pescado, fruta y verdura.
Un discreto consumo de vino en las comidas. (Sólo en
adultos sin contraindicación médica).
Un consumo menor de carne y menos grasas de origen animal
que en otras dietas.
Esta dieta reduce la mortalidad cardiovascular de la siguiente
manera:
Fig. 2.12
Rombo de la Alimentación del Ministerio de Sanidad
y Consumo.

Una disminucion del colesterol-LDL y de su oxidacion mediante
la grasa monoinsaturada (aceite de oliva y frutos secos) y
los polifenoles que contienen las frutas y verduras.
Una disminucion de la coagulabilidad sanguinea debido a la
reduccion de la actividad del plasminogeno y de la agregacion
plaquetaria (acido alfa-linoleico de la nuez y acidos grasos
monoinsaturados).
Un aumento del colesterol-HDL asociado a un consumo discreto
de vino.
Una disminucion de la tension arterial y de los niveles de
trigliceridos gracias a los acidos grasos poliinsaturados
de la serie omega-3.
Un aporte generoso de antioxidantes y fibra dietetica.
2.8. El problema de la ingesta en exceso
En los países desarrollados, el problema principal
actualmente no es la carestía de ningún nutriente,
sino su ingesta excesiva. Los ejemplos más claros son
los siguientes:
La relacion entre la obesidad y la ingesta de un exceso de
calorias.
El consumo de sal y grasa saturada y su relacion con la hipertension
arterial y las enfermedades cardiovasculares.
El consumo de proteinas animales y de grasa en exceso y su
relacion con el cancer de colon y de mama respectivamente.
La caries dental y el abuso de azucares de absorcion rapida.
2.9. Guias alimentarias
Las guías alimentarias son normas de “buen
comer” para mantenimiento de la salud que van dirigidas
al público y constituyen un buen instrumento educativo,
formando parte de la política sanitaria. Son muy diferentes
de las recomendaciones nutricionales, que son valores de referencia
de ingesta de nutrientes esenciales y energía óptimos
para mantener la salud, pero de utilización fundamentalmente
por parte de médicos, dietistas y profesionales de
la salud, educadores y miembros de la Administración.
Las guías hacen referencia a consumo de determinados
alimentos, proporciones entre ellos, fuentes de energía,
nutrientes no esenciales como la fibra y el colesterol, o
relaciona los grupos de alimentos con los nutrientes que aportan.
Además estas guías son generales, sin especificaciones
para los diferentes segmentos de población, aunque
algunos gobiernos ya han establecido normas específicas
para ellos.
El objetivo de las guías ha sido, en la mayoría
de los casos, reducir el riesgo de las enfermedades más
prevalentes en la sociedad a la que se dirigen, sobre todo
aquellas enfermedades crónicas y degenerativas. Así,
muchas organizaciones relacionadas con el control de enfermedades
concretas como la enfermedad cardiovascular o el cáncer,
han establecido sus propias guías.
A diferencia de las recomendaciones nutricionales de ingesta,
para las que existe una evidencia experimental, para las guías
sólo existen evidencias indirectas de asociaciones
entre dieta e incidencia de enfermedad. En la Tabla 2.5 se
resumen las diferencias entre recomendaciones dietéticas
y guías de alimentación.
Las recomendaciones más frecuentes presentes en casi
todas las guías, independientemente de quien las elabore
y a quien se dirigen, son las siguientes:
Mantenimiento de variedad en los alimentos que componen la
dieta: Una dieta nutricionalmente correcta debe contener todas
o casi todas las recomendaciones de ingesta de aquellos nutrientes
para los cuales existe una recomendación dietética.
El único dogma que existe en nutrición, o mejor
dicho su principio básico, es que se debe realizar
una dieta variada puesto que ningún alimento nos proporciona
todos los nutrientes. Esta es la más antigua e importante
norma o guía dietética. La variedad aumenta
la probabilidad de llegar a todas las recomendaciones dietéticas
incluyendo nutrientes menores para los que nos existe recomendación
dietética establecida. Al mismo tiempo, esta variedad
reduce el riesgo de tóxicos o agentes patógenos
de alimentos y bebidas.
Reducción del consumo de grasas, particularmente las
grasas saturadas y el colesterol: Las grasas de la dieta proporcionan
más calorías que ningún otro componente
alimentario. Reducir la ingesta de grasas es la mejor forma
de reducir el exceso de ingesta energética de nuestra
sociedad. Pero además, la reducción de grasa
saturada y colesterol se relaciona con la disminución
de la enfermedad cardiovascular, particularmente la enfermedad
coronaria, de algunos tipos de cáncer y de la obesidad.
Adecuar la ingesta de calorías al gasto energético
y al mantenimiento del peso corporal: Se ha observado que
la morbi-mortalidad es mayor en aquellos individuos obesos
o mal nutridos con respecto a aquellos con peso adecuado.
Es importante registrar las calorías y aumentar el
ejercicio físico.
Aumento del consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono
complejos, fibra y vitaminas: Se trata de aumentar la ingesta
de cereales vegetales, incluidas legumbres y frutas. De esta
forma, además de poder sustituir los alimentos ricos
en grasa, se incrementa la ingesta de nutrientes como carotenos,
vitamina C y fibra. Estos últimos están siendo
objeto de investigación como posibles factores de protección
frente a determinados tipos de cáncer.
Reducción del consumo de sal: El objetivo es reducir
la prevalencia de hipertensión arterial y la mortalidad
secundaria de hemorragia cerebral. La evidencia de que esto
es posible reduciendo la ingesta de sal no es tan fuerte como
en el caso de las grasas saturadas y el colesterol. La mayoría
de las poblaciones desarrolladas consumen más sodio
del necesario. Una cantidad no excesiva y posiblemente beneficiosa
podría ser entre 3 y 6 gr de cloruro sódico,
es decir, de sal común al día.
Moderar el consumo de alcohol: La ingesta moderada de alcohol,
especialmente de vino, se relaciona con una menor morbimortalidad
total y específica cardiovascular, sin embargo la ingesta
excesiva de alcohol es responsable de muertes por accidente
de tráfico, hipertensión arterial, cirrosis
hepática y otras muchas complicaciones además
de problemas socio-familiares.
2.10.Bibliografía
DIXEY R., HEINDL I., LOUREIRO I., PÉREZ-RODRIGO C.,
SNEL J., WARKING P. Healthly Eating for Young People in Europe.
A school-based nutrition education guide (Promoción
de una alimentación saludable entre la juventud europea.
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fuertes y prevenir fracturas. Informe sobre la osteoporosis
en la comunidad europea. Acción para la prevención,
1998.
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la población escolar de la Comunidad de Madrid (CAENPE).
Publicaciones de la Dirección General de la Salud Publica.
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LÓPEZ-NOMDEDEU C., VÁZQUEZ C. (eds).: Manual
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Madrid, 1992.
ROJAS HIDALGO E.: Vitaminas: consideraciones nutricionales
y terapéuticas. Madrid; Ed. Universidad Nacional de
Educación a Distancia., 1999.
SERRA LL., ARANCETA J., MATAIX J.(eds). Nutrición
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y aplicaciones. Barcelona. Ed Masson. 1996.
SHILS M.E., OLSON J.A., SHIKE M. (eds). Modern nutrition
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8ª ed. Pag 1533-1568.
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Madrid, Ed. Díaz de Santos, 1998.
VÁZQUEZ C., ROMAN E., CILLERUELO M.L., DEL OLMO D.,
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E., Cáncer. Trabajo: Fraudes y milagros en el tratamiento
de la obesidad pág. 453- 469 Moreno B.: Monereo S.,
Alvarez J. Obesidad : la epidemia del siglo XXI. Internacional
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228-250.
WHO Consultation on Obesity. Obesity: preventing and managing
the global epidemic. Geneve. WHO. 1998.
WORLD CANCER RESEARCH FUND. American Institute for Cancer
Research Food, Nutrition and the Prevention of Cancer: a global
perspective. Washington, 1997.
2.11.Glosario de términos
Acido Folico: Vitamina del grupo B.
Agregacion plaquetaria: acumulo de plaquetas que favorece
la formacion de un trombo.
Antioxidantes: Sustancias cuyo papel en el organismo es retardar
o bloquear las reacciones oxidativas que subyacen a fenomenos
como el envejecimiento, el cancer, o la aterioesclerosis.
Algunos son nutrientes, ß- carotenos, vitamina C, zinc,
magnesio...
Artrosis: Alteraciones degenerativas de las articulaciones.
Arteriosclerosis: Enfermedad de las arterias caracterizada
por un deposito de lipidos infiltracion de celulas inflamatorias
e hipertrofia de las fibras de la pared, de forma que van
ocluyendo la luz arterial.
Beriberi: Enfermedad por carencia de vitamina B1. ß-
carotenos: precursor de la vitamina A, encontrada en muchos
vegetales.
Carcinogeno: Agente inductor de cancer.
Colesterol HDL: Particula lipidica de alta densidad que transporta
el colesterol en el llamado "circuito inverso" es
decir que "atrapa" colesterol depositado en las
arterias, para su liminacion. Sus niveles elevados son muy
beneficiosos para la salud cardiovascular.
Colesterol LDL: Partícula lipídica de baja
densidad que transporta el colesterol Sus niveles elevados
favorecen la arteriosclerosis por depósito del colesterol.
Colon: Intestino grueso.
Comunicación neurohormonal: Interrelación entre
neuronas y hormonas o neurotransmisores.
Diabetes mellitus: Síndrome caracterizado por elevación
de las cifras de glucosa en sangre, que causa alteración
del metabolismo intermediario y problemas vasculares y neurológicos
a largo plazo. Está causado por un déficit absoluto
o relativo de insulina.
Endoperóxidos: sustancias que favorecen los fenómenos
de oxidación.
Enfermedad cerebrovascular: Alteraciones de la circulación
sanguínea cerebral por obstrucción del flujo
(trombosis) o hemorragia.
Enfermedad coronaria: Alteración (generalmente por
estenosis) en los vasos que irrigan el miocardio o músculo
del corazón.
Enfermedades periodontales: Trastornos de las encías,
especialmente de la zona alrededor de las piezas dentales.
Escorbuto: Enfermedad por carencia de vitamina C.
Estenosis pilórica: Estrechez anormal del esfínter
de la salida del estómago.
Estructuras cromosómicas: Estructuras del ADN celular
y mitocondrial.
Factores genéticos: Factores vinculados a la dotación
genética de cada individuo.
Fibra dietética: Grupo heterogéneo de sustancias
que tienen en común no poder ser digeridas por los
enzimas del aparato digestivo, pero sí atacadas y fermentadas
por la flora del colon dando lugar a elementos beneficiosos.
Son ricas en fibras los cereales integrales, las legumbres,
las frutas y las verduras.
Gota: Crisis de inflamación articular producida por
un exceso de ácido úrico.
Grasa insaturada: Grasa que contiene 1 o más dobles
enlaces en su molécula. Si es 1 se denomina grasa monoinsaturada
(cuyo representante principal es el ácido oleico) y
si son 2 o más se denominan poliinsaturadas, de la
que existen 2 familias fundamentales: serie omega 3 y omega
6 según la posición del primer doble enlace.
Grasa saturada: Grasa constituida por ácidos grasos
que no contienen ningún doble enlace en sus moléculas
Índice de masa corporal (IMC): medición de
la obesidad propuesta por la OMS. Se correlaciona fuertemente
con el grado de adiposidad.
Se obtiene dividiendo: Peso en (Kg)/(Talla en m)2
Malformación congénita: Anomalía anatómica
adquirida antes del nacimiento.
Marasmo: Desnutrición calórica severa.
Mecanismo poligénico: mecanismo hereditario en el
que intervienen varios genes.
Neoplasia: Cáncer.
Nitrosaminas: Sustancias cancerígenas formadas a partir
de los nitratos y nitritos de algunos alimentos.
Obesidad central o en forma de manzana: Acúmulo excesivo
de grasa en torno a la zona central del organismo (abdomen
y tórax).
Oligoelementos: Mineral imprescindible para la vida, en cantidades
muy pequeñas. Hierro, zinc, selenio y molibdeno.
Osteoporosis: Enfermedad del sistema óseo consistente
en una desmineralización.
Plasminógeno: Proteína sanguínea implicada
en la coagulación.
Polifenoles: Sustancias contenidas en los alimentos que tiene
acción antioxidante.
Prevalencia: Nº de afectados de una problema por unidad
de población. Protocolo de atención a pacientes
con trastornos del comportamiento alimentario (T.C.A.) dirigido
a Médicos de Atención Primaria. Subsecretaría
de Sanidad y Consumo. Mº de Sanidad y Consumo. Madrid
1999.
Prostaglandinas, Prostaciclinas y Tromboxanos: sustancias
con efecto sobre la dilatación de los vasos sanguíneos
y la coagulación de la sangre.
Sacarosa: Disacárido constituido por 1 glucosa +1
fructosa. Predomina en el azúcar común (de remolacha
o de caña).
Sistema inmune: Órganos, tejidos y células
implicados en la inmunidad o defensa contra la agresión
externa.
Sistemas enzimáticos: Sistemas que catalizan las reacciones
químicas del organismo.
Termogénesis: Producción de calor.
Toxinas: Sustancias dañinas (tóxicas) procedentes
de microorganismos. Suelen ser proteínas.
Fuente: Ministerio
de Sanidad y Consumo.
Esta guía ha sido elaborada en el Marco del Convenio
de Colaboración para fomentar la educación para
la salud en la escuela, suscrito entre los Ministerios del
Interior, de Educación y Cultura y de Sanidad y Consumo.
La Gestión de este convenio corresponde al Plan Nacional
sobre Drogas (Ministerio del Interior), al Centro de Investigación
y Documentación Educativa (Ministerio de Educación
y Cultura) y a la Subdirección de Epidemiología,
Promoción y Educación para la Salud de la Dirección
General de Salud Pública y Consumo (Ministerio de Sanidad
y Consumo).
Coordinación institucional
Elena González Briones
Begoña Merino Merino
Grupo de trabajo
Consuelo López Nomdedeu (Coordinadora)
Alejandro García Cuadra
Pilar Migallón Lopezosa
Ana María Pérez Coello
Concepción Ruiz Jarillo
Clotilde Vázquez Martínez
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