Tema
6. “La Alimentación y el desarrollo emocional
prevención de los trastornos de la alimentación”
6.1. Introducción
Los trastornos de alimentación y en particular la
anorexia y la bulimia están aumentando en nuestros
días. Para entender la génesis de estos trastornos
es preciso tener una perspectiva multidimensional que abarque
tanto factores biológicos, psicológicos como
socioculturales. La forma en que éstos interactúan
entre sí puede influir en la aparición del problema
y su mantenimiento.
Estamos ante trastornos cuyas repercusiones son graves: tienen
un tratamiento largo y complicado, se cronifican en buena
parte de los casos, conllevan un gran sufrimiento personal
y familiar y pueden dar lugar a la muerte.
Las adolescentes son las más vulnerables y no es raro
puesto que están en proceso de construcción
de su identidad, no poseen aún criterios y valores
propios que les permitan escapar a la presión de los
modelos estéticos vigentes. El ideal de belleza impone
un cuerpo cada vez más delgado y la industria basada
en la delgadez es cada vez mayor: productos para adelgazar,
para no engordar, publicaciones sobre dietas, etc.
Sin duda el conocimiento y la reflexión por parte
del profesorado sobre este tipo de trastornos puede ayudar
a la prevención y detección precoz.
El trabajo en el aula dirigido a ayudar
a los adolescentes a desarrollar un juicio más crítico
sobre los ideales estéticos, a formarse sus propios
valores, a valorar su cuerpo y todas las posibilidades que
éste ofrece, animarles en la elección de modelos
positivos, a reconocer sus capacidades y limitaciones, a respetar
las diferencias, etc, será fuente de prevención.
6.1.1. Objetivos específicos
(6-12 años)
- Ayudar a conseguir un mayor autoconocimiento y fomentar
la elección de modelos positivos más acordes
con sus posibilidades físicas y emocionales.
- Tomar conciencia de la propia imagen corporal y favorecer
su aceptación, así como respetar las diferencias
físicas sin ningún tipo de discriminación.
- Identificar las emociones y sentimientos relacionados
con la alimentación.
- Reconocer las propias preferencias alimentarias y aumentar
la responsabilidad de alimentarse autónomamente.
(12- 16 años)
- Relacionar la autoestima y la autoaceptación corporal
con los modelos alimentarios.
- Tomar conciencia de “los usos” de la alimentación
en diferentes situaciones: calmar la ansiedad, compensar
la frustración, consuelo, desahogo, refugio, soportar
el aburrimiento, etc.
- Identificar incentivos ligados a su actual comportamiento
alimentario y desarrollar hábitos de autocontrol
para combatir las presiones sociales.
- Valorar positivamente el propio cuerpo y reconocer las
distintas posibilidades que ofrece, no sólo las estéticas.
6.2. La alimentación y el desarrollo emocional
Cuando el niño deja de ser bebé y aprende
nuevas habilidades como hablar, andar o jugar se va diferenciando
de las personas que le cuidan, consiguiendo mayor autonomía.
La alimentación es una faceta en la que va a ejercer
esta mayor libertad, mostrando sus gustos y aversiones. El
período que transcurre entre los seis y los doce años
es fundamental en el aprendizaje, por lo que es importante
conseguir que adquiera hábitos de alimentación
adecuados.
En el aula es conveniente trabajar todos aquellos contenidos
que van a ayudar al niño a desarrollar los sentidos
en relación con la comida, para poder aumentar el conocimiento
y el gusto por los alimentos. De esta manera tendrá
mayor conciencia de cuáles son sus preferencias alimentarias
y de cómo esto les diferencia de otras personas.
Los objetivos serán que el niño estuviese preparado
para apreciar paulatinamente una mayor cantidad y variedad
de sabores y conseguir que se alimente autónomamente
de una manera apropiada.
Las preguntas claves son: ¿Qué suelo comer
y beber?, ¿Qué es lo que más me gusta?,
¿Qué comen los demás?, ¿Cuándo
y dónde como?. A medida que el niño va creciendo,
en torno a la pubertad, ya está en disposición
de preguntarse también los porqués, reconociendo
qué factores sociales y familiares influyen en sus
hábitos y cómo repercuten éstos en su
salud.
En la adolescencia se pasa del pensamiento concreto al abstracto,
se puede ya trabajar con hipótesis y no con objetos
reales, pudiendo reflexionar acerca de los propios pensamientos
y sentimientos; por tanto se está en condiciones de
comprender que es posible modificar las preferencias y hábitos
alimentarios.
Se debe trabajar intentando conseguir que los adolescentes
consigan identificar los componentes emocionales del acto
de comer, identificando la necesidad de cambiar con respecto
a los actuales modelos alimentarios así como desarrollar
un mayor autocontrol para poder elegir la propia comida y
disfrutar del placer de comer, al margen de las presiones
sociales.
6.2.1. La alimentación y las emociones
La ingesta de alimentos constituye un proceso de comunicación,
de significados emocionales (A. Corral, 1.999.) Confundir
la comida con las emociones es algo frecuente. Las personas,
en ocasiones, recurrimos a la comida para sentirnos mejor
cuando nos sentimos frustrados, ansiosos, aburridos o solos.
La tristeza o la cólera son emociones que nos pueden
llevar a comer sin tener hambre o a no comer cuando deberíamos
hacerlo.
Durante el primer año de vida, los niños aprenden
a conocer el mundo utilizando su boca. La primera relación
de afecto es la que se desarrolla entre el bebé y quienes
le alimentan. Así pues, se genera una relación
básica que perdurará durante toda nuestra vida:
el afecto y la nutrición.
Cuando el niño no recibe una adecuada atención,
ya sea por exceso (ofreciendo comida ante cualquier malestar),
o por defecto (negligencia), probablemente crecerá
en la perplejidad y la confusión, sintiéndose
incapaz de distinguir cuándo tiene hambre de cuando
está satisfecho y, en el futuro, tendrá dificultad
para diferenciar entre la necesidad de alimento y otras necesidades
o emociones.
También en el ámbito familiar se crean diferentes
patrones de interacción en los que se utiliza la comida
con fines distintos a la nutrición, puede ser usada
como arma ofensiva o defensiva, como castigo o recompensa.
También los niños utilizan la comida, aunque
de manera menos obvia, para oponerse al control paterno y
marcar su independencia. Comer o no comer llega a establecerse
como fuente de poder o como la única forma en la que
se pueden expresar emociones totalmente normales como el enfado
o la ira. (E. Abramson, 1.993).
Desde niños se nos debería ayudar a identificar
las emociones. Todo el mundo experimenta cierta dificultad
para identificar lo que está sintiendo, en algunos
casos el problema es tan profundo que se convierte en una
patología, la alexitimia. Con este nombre se conoce
a la incapacidad para ser consciente de lo que se siente y
expresarlo. Las personas que sufren trastorno del comportamiento
alimentario tienen una gran confusión sobre sus estados
internos, incluidas las sensaciones de hambre o saciedad.
Quienes recurren a la comida o la rechazan como forma
de compensar sus emociones probablemente hayan aprendido desde
niños a minimizar, negar o no mostrar ante otras personas
lo que están sintiendo.
Las emociones se corresponden con cambios físicos
más o menos intensos (aumento del ritmo cardíaco
y presión arterial, alteraciones intestinales o estomacales...),
aun así a algunas personas les puede resultar difícil
saber qué las causa, sobre todo si se experimentan
diferentes emociones a la vez o si se fluctúa de una
a otra, por ejemplo, de la cólera a la culpa.
Las emociones que generalmente acompañan a un uso
inadecuado de la comida suelen ser la tristeza, el miedo,
la ansiedad, el aburrimiento y la soledad. Entre todas ellas
destaca la ansiedad. Todo conflicto psicológico produce
ansiedad (Abramson, 1.993.)
Generalmente la ansiedad es más intensa cuanto menos
se conoce la causa que lo provoca. Por ello, para reducirla
es importante identificar la fuente de la ansiedad: qué
situaciones, acontecimientos la disparan y qué pensamientos
ilógicos, exagerados (que generalmente auguran un desenlace
catastrófico) la acompañan. Sustituir estos
por otros más racionales y acordes con la realidad
y aprender a relajarse son formas de enfrentarla.
También es frecuente utilizar los alimentos, cocinándolos
o comiéndolos, como forma de combatir el aburrimiento
o como forma de compañía, de “llenar un
vacío” relacional. Comer o dejar de hacerlo por
estar enfadado es algo que ocurre más en mujeres que
en varones, ya que tradicionalmente a éstas se les
ha reprimido mostrar cólera. Las personas que creen
que no tienen derecho a enfadarse o las que se asustan mucho
ante sus propias reacciones de furia son más propensas
a usar la comida inadecuadamente.
Es conveniente enseñar a los niños y adolescentes
a expresar asertivamente la ira es decir, hacerles distinguir
entre la expresión espontánea y directa del
resentimiento, el sarcasmo o la insinuación; y fomentar
el empleo de un lenguaje expresivo, sin acusaciones, violencia
o ataques, utilizándolo de forma descriptiva, haciendo
saber lo que se siente, cuál es el problema e intentando
plantear posibles soluciones.
6.3. Prevención de los trastornos de la alimentación
6.3.1. Características evolutivas de la pubertad
y la adolescencia
Para realizar un trabajo preventivo es necesario conocer
los cambios psicológicos que tienen lugar en la pubertad
y adolescencia.
La gran cantidad de transformaciones que tiene lugar en la
adolescencia (fisiológicos, endocrinos, morfológicos,
relacionales...) produce una fragilidad en el adolescente,
por ello, son muchos los autores que han descrito los trastornos
de la alimentación como fracasos en la superación
de la adolescencia, como conflictos en el proceso de construcción
de la identidad.
Se ha intentado situar la adolescencia tanto en términos
cronológicos como psicosociales. Comenzaría
en la pubertad: entre los 10‘5 años para las
chicas y 11‘5 para los chicos. La duración de
estos cambios se estima entre tres y cuatro años. También
se han hecho esfuerzos para situar el final de la misma. La
OMS señala los 20 años como edad tope, otros
autores hablan de 22 años, incluso se dice que podría
alargarse más porque los adolescentes no pueden acceder
a conductas socialmente consideradas de adultos: responsabilidades
sociales, familiares, laborales, etc.
Como referencia podría servir el siguiente esquema:
9-11 años - prepubertad
11-13 años - pubertad
13-15 años - adolescencia temprana
15-22 años - adolescencia
Stanley Hall sostenía que el desarrollo de la adolescencia
transcurre según pautas universales que van más
allá de las características del ambiente sociocultural
en el que se vive. Esta idea ha sido muy discutida. Sin embargo,
sí parece haber un cierto acuerdo sobre que el fenómeno
de la adolescencia tiene características psicológicas
determinadas, que el individuo vivirá en función
de las características propias de su cultura.
La adolescencia, como ya sabemos, se caracteriza por un periodo
de cambios fisiológicos, mentales, afectivos y sociales
profundos.
Arminda Aberastury habla incluso del “síndrome
normal de la adolescencia” para describir este periodo,
ya que según ella, para conseguir una cierta estabilización
de la personalidad es necesario pasar por un cierto grado
de conducta patológica. Los adolescentes, pasan así
por desequilibrios e inestabilidades extremas.
Tanto Freud, Gringberg, como Winnicot afirmaban que sería
incluso anormal que hubiera un equilibrio estable en un adolescente.
Todos los cambios implican ganancias y pérdidas que
pueden costar más o menos elaborarlas, Pero: ¿qué
pierde un adolescente?:
- El cuerpo infantil.
- La identidad y el rol infantil.
- Los padres de la infancia.
El cuerpo: La gran cantidad de cambios
corporales pueden resultar difíciles de entender y
aceptar; uno mismo puede llegar a no reconocerse.
La identidad y el papel de niño.
La identidad es la percepción de sí mismo, como
alguien diferenciado de los demás que mantiene continuidad
y coherencia a lo largo de la vida. En la adolescencia esta
continuidad se rompe y surge la pregunta ¿quién
soy yo?.
Los padres. Nos referimos con la separación
a una independencia psicológica: no necesitar el afecto
y apoyo continuo de los padres para sobrevivir. Se produce
una desidealización de las figuras parentales, pueden
entender que los padres no son perfectos, que no lo saben
todo, y que no lo hacen todo bien. En algunos casos se vive
en el extremo opuesto: los padres no saben nada, no comprenden
nada y hagan lo que hagan está mal. En los padres también
surgen dificultades. Pueden presentar lo que se llama la ambivalencia
dual, ya que es la misma que presentan los hijos al separarse
de los padres (desear y no desear la separación).
Algunos de los rasgos que caracterizan a la adolescencia
son:
- Una búsqueda de sí mismo y de la propia
identidad.
- Tendencia grupal.
- Necesidad de intelectualizar y fantasear.
- Crisis religiosas; ateísmo/misticismo.
- Actitudes sociales reivindicatorias/ antisociales.
- Conducta dominada por la acción.
- Constantes fluctuaciones del estado de ánimo.
- Separación progresiva de los padres.
- Evolución sexual.
6.3.2. ¿Qué son la anorexia y la bulimia
nerviosas?
La anorexia (AN) y la bulimia nerviosas (BN) pertenecen
al grupo de los trastornos de la alimentación, trastornos
cuya base y fundamento se encuentran en alteraciones psicológicas.
Es preciso establecer un diagnóstico diferencial con
aquellas enfermedades físicas que conllevan una pérdida
importante de peso y con algunas enfermedades mentales como
la depresión. La diferencia fundamental de los trastornos
como la AN o la BN con otras enfermedades radica en que, tanto
en la anorexia como en la bulimia, la persona tiene el deseo
específico de adelgazar o un miedo intenso a ganar
peso.
6.3.2.1.Anorexia Nerviosa (AN):
Se denomina así a la alteración que
se caracteriza por:
- Rechazo a mantener el peso corporal igual o por
encima del valor minimo normal, considerando la edad y la
talla (p. ej. perdida de peso inferior al 85% del esperable).
- Miedo intenso a ganar peso o a convertirse en
obeso incluso estando por debajo del peso normal.
- Alteracion de la percepcion del peso o la silueta
corporales, exageracion de su importancia en la autoevaluacion
o negacion del peligro que comporta un bajo peso corporal.
- En las mujeres pospuberales, presencia de amenorrea;
p. ej., ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos
(se considera que una mujer presenta amenorrea cuando sus
menstruaciones aparecen unicamente con tratamientos hormonales
como la administracion de estrogenos).
Existen dos tipos:
- Tipo restrictivo: no se recurre regularmente a
atracones o a purgas
- Tipo purgativo: se realizan atracones y purgas.
* Descripción según el Manual Diagnóstico
y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV. American
Psychiatric Association. 1995. 6.3.2.2.Bulimia
Nerviosa (BN):
Se denomina bulimia nerviosa a la alteracion que
se caracteriza por:
- La presencia de atracones recurrentes. Un atracon
se caracteriza por:
Ingerir alimento en un corto periodo de tiempo
(p. ej. dos horas) en cantidad superior a la que la mayoria
de las personas ingeririan en un espacio de tiempo similar
en las mismas circunstancias.
Tener la sensacion de perder el control sobre la
ingesta del alimento (no poder parar de comer o no poder controlar
el tipo o la cantidad de comida que se esta ingiriendo).
- Realizar conductas compensatorias inapropiadas
de manera repetida con el fin de no ganar peso, como provocacion
del vomito, uso excesivo de laxantes, diureticos, enemas
u otros farmacos, ayuno y ejercicio fisico excesivo.
- Los atracones y las conductas compensatorias
inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces
por semana, durante un periodo de tres meses.
- La autoevaluacion esta exageradamente influida
por el peso y la silueta corporales.
Existen dos tipos de bulimia nerviosa:
- Purgativa: durante el episodio de bulimia la
persona se provoca regularmente vómitos o usa laxantes,
diuréticos o enemas en exceso.
- No purgativa: la persona ayuna o hace ejercicio
físico intenso pero no se provoca vómitos
ni usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.
* Descripción según el Manual Diagnóstico
y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV. American
Psychiatric Association. 1995.
6.3.2.3.Semejanzas y diferencias entre AN y BN
Se puede dar un desplazamiento de la anorexia nerviosa a
la bulimia nerviosa y al contrario, aunque esto último
sea menos frecuente: entre un 30% y un 50% de las personas
que presentan anorexia nerviosa también manifiestan
ataques de bulimia, sobreingesta y vómitos autoprovocados.
A veces, nos resulta difícil saber si estamos frente
a un caso de bulimia o anorexia porque ambos trastornos tienen
grandes semejanzas:
- Afectan a las mujeres mucho mas que a los hombres.
- Se presentan en mujeres jovenes y muy jovenes preferentemente,
siendo la bulimia mas frecuente que la anorexia.
- Existe una obsesion por la figura corporal y el peso
que se intenta controlar a traves de distintas practicas
o dietas.
Aunque no puede afirmarse de forma general, se han descrito
algunos rasgos que diferencian a las personas que poseen estos
trastornos.
- Caracteristicas de las personas con Anorexia Nerviosa:
- Alexitimia: dificultad para darse cuenta de sus estados
internos y sentimientos (hambre, ansiedad, tristeza....).
- Capacidad de ejercitar la voluntad para controlar el
deseo de comer.
- Comportamiento ejemplar hasta la instalacion de la enfermedad.
- Presencia de amenorrea, es decir, ausencia de la regla.
- Sexualmente inactiva tambien a nivel de deseo.
- Negacion del hambre y la enfermedad, llegando a considerar
su conducta alimentaria normal e incluso motivo de orgullo.
- Oscilacion entre peso muy bajo a bajo, con apariencia
flaca y demacrada.
- Introversion y retraimiento social.
- La edad en que se presenta el trastorno es mas temprana,
entre los 14 y 18 anos (se esta constatando el descenso
de la edad de inicio).
Caracteristicas de las personas con Bulimia Nerviosa:
- Mayor concienciacion de sus estados internos, sentimientos
y emociones.
- Menor capacidad de controlar sus propios impulsos.
- A veces, tienen trastornos de conducta asociados, como
abuso de alcohol y otras drogas.
- Con frecuencia, es una persona sexualmente activa.
- Aceptacion con mas facilidad de la gravedad y seriedad
del trastorno, teniendo conciencia de que algo anormal les
ocurre y pueden pedir ayuda espontaneamente.
- Aspecto saludable e incluso presentacion de sobrepeso,
por lo que es mas dificil de detectar desde fuera.
- Extroversion y una vida social activa.
- La edad en que se presenta la enfermedad es mas tardia.
6.3.3. Consecuencias de la anorexia y de la bulimia
nerviosas.
A continuación, vamos a describir qué consecuencias
tienen estas enfermedades para las personas que sufren estos
trastornos tanto a nivel físico, cognitivo,
perceptivo como emocional.
Es importante que tengamos en cuenta que las consecuencias
o los daños que se producen son mayores cuanto mayor
es la gravedad o la duración de la enfermedad.
Algunas de las consecuencias físicas de la Anorexia
nerviosa son semejantes a las descritas en la bulimia
nerviosa y otras son específicas como:
- La disminucion del gasto energetico y de la temperatura
del cuerpo que produce sensacion de frio.
- Disminucion de las pulsaciones cardiacas (bradicardia),
la bajada de la presion arterial y arritmias que pueden
provocar un paro cardiaco y causar la muerte.
- Piel seca, aspera, quebradiza y fria especialmente en
las manos y pies.
- Puede aparecer un vello fino y largo, tipo pelusa, llamado
lanugo en las zonas que normalmente no tienen vello como
la espalda, los brazos y las mejillas.
- Retardo en la evacuacion gastrica lo que genera una sensacion
de saciedad precoz. Estrenimiento que puede llegar a requerir
la utilizacion de enemas. Ausencia de menstruacion o amenorrea
por un periodo de tres meses o mas.
- Osteoporosis que implica la posibilidad de fracturas
espontaneas, a causa de la disminucion de calcio.
De hecho la gravedad de la anorexia nerviosa viene dada
también por la tasa de mortalidad que oscila entre
un 5% y un 10 % según las distintas investigaciones.
En el caso de la bulimia esta tasa no está definida,
aunque se sabe que es menor que la de anorexia.
- En la Bulimia nerviosa, a nivel físico se puede
producir:
- Una perdida irreversible del esmalte en los dientes.
- Danos en las encias, el paladar y la garganta.
- El rostro se redondea a consecuencia del aumento de las
glandulas salivales.
- Aparece debilidad muscular, hormigueos y calambres por
disminucion de sodio.
- El cuerpo se deshidrata.
- En el aparato digestivo . esofago, estomago e intestino
- hay tambien danos como gastritis, reflujo gastro-esofagico
por el cual el cuerpo se acostumbra a vomitar espontaneamente,
sin tener que hacer ningun esfuerzo; diarreas y dolores
abdominales.
- En el aparato cardiovascular se da una disminucion de
la presion arterial, aumento de la frecuencia cardiaca o
taquicardia, aparicion de arritmias cardiacas, que si son
graves, pueden ocasionar paro cardiaco y la muerte (que
tambien puede darse debido a la perdida de potasio en sangre).
- Si se abusa de diureticos por mucho tiempo se puede llegar
a sufrir danos en el aparato urinario.
- Irregularidades menstruales o ausencia de la menstruacion.
- Callosidades y erosiones en las manos en el punto de
roce contra los dientes cuando se utilizan para provocar
el vomito.
Tanto en la anorexia como en la bulimia se pueden observar
pensamientos persistentes referidos principalmente
a la comida, al peso o al aspecto corporal: “estoy
demasiado gorda”, poco a poco se constituye en una temática
casi exclusiva y asociada a una ansiedad cada vez mayor.
Este tipo de pensamientos genera gran ansiedad y causa también
una buena parte de los conflictos que se tienen con las personas
con las que se convive.
Entre las distorsiones de pensamiento podemos citar el hecho
de llegar a conclusiones a partir de la consideración
exclusiva de aspectos parciales de un tema (“sólo
puedo controlarme a través de la comida”), generalizaciones
excesivas (“cuando comía hidratos de carbono
estaba gorda, por lo tanto debo evitarlos”), magnificación
de posibles consecuencias negativas (“si aumento un
kilo de peso, no lo podré resistir”), pensamiento
dicotómico, todo o nada (“si no me controlo del
todo, no me podré controlar en absoluto”), ideas
de autorreferencia (“cuando como, me parece que todo
el mundo me mira”).
La autopercepción o la representación
mental que se tiene del propio cuerpo aparece alterada.
Estando extremadamente delgadas, llegan a percibirse como
gordas.
También se actúa como si los estímulos
internos relacionados con el hambre, la saciedad y otras sensaciones
corpóreas, como la fatiga, no fueran percibidos.
La ansiedad puede llegar a ser generalizada y provocar alteraciones
del sueño. Asimismo, se puede dar una cierta fobia
social, evitando determinadas situaciones sociales para no
ser observadas ni juzgadas y, a su vez, la relajación
que ello conlleva, conduce cada vez más al aislamiento.
También aparecen fenómenos obsesivos compulsivos,
es decir, pensamientos circulares, repetitivos, persistentes
-“que no me puedo quitar de la cabeza”- y conductas
más o menos extravagantes relacionadas con la comida
y el peso, realizadas día a día, siempre de
la misma manera y reiteradamente, practicadas con muy poco
grado de libertad y de forma compulsiva.
Asimismo, se da una baja autoestima al estar ésta
basada en la imagen corporal ”si no me considero atractiva,
es que no sirvo para nada”, acompañada de un
intenso miedo al rechazo o al abandono.
Aparecen también síntomas de depresión
como tristeza, llanto frecuente, incapacidad de disfrutar
de situaciones que antes eran placenteras, irritabilidad,
etc.
6.3.4. ¿Quién puede desarrollar una
anorexia o una bulimia?
Como ya hemos dicho anteriormente, este tipo de trastornos
se dan en una proporción mucho mayor en las mujeres,
sobre todo en aquellas sociedades que enfatizan la delgadez
como ideal de belleza.
Como veremos, es necesario que se den un conjunto de situaciones,
circunstancias o factores para explicar por qué alguien
desarrolla una anorexia o una bulimia; sin embargo, lo que
sí se puede afirmar es que el progresivo incremento
de la incidencia de estas enfermedades en las sociedades occidentales
y el hecho de que se dé en una proporción mucho
mayor en las mujeres, tiene como causa la presión por
el ideal estético, especialmente por el ideal de belleza
femenina.
Los factores que pueden llegar a explicar por qué
alguien es más vulnerable a estos trastornos se suelen
clasificar en:
- Factores predisponentes: son los que hacen que seamos
más vulnerables a desarrollar un trastorno cuando
se dan determinadas combinaciones de características
individuales, familiares y factores socioculturales.
- Factores precipitantes: hacen que se desencadene la enfermedad
en un determinado momento o circunstancias estresantes como
una separación, una pérdida, un exceso de
actividad física y/o la decisión de empezar
una dieta.
- Factores de mantenimiento: son los que hacen que se perpetúe
o perdure la enfermedad y tienen que ver fundamentalmente
con las consecuencias, con los efectos fisiológicos
y emocionales de no comer.
6.3.4.1.a) - Factores predisponentes
Dentro de ellos, se puede hablar de dos tipos de factores:
individuales y familiares.
Los factores individuales que hacen mas vulnerable
a una persona a poseer un trastorno de la alimentacion tienen
que ver con determinadas caracteristicas como:
- Falta de autonomia.
- Vivir muy pendientes de lo que los demas esperan de una
misma o de darles satisfaccion.
- Una baja autoestima.
- Tendencia al perfeccionismo.
- Miedo a madurar, a crecer y a manejar la independencia
que esto implica.
Algunos autores consideran que caemos en un error cuando
nos referimos a la AN y la BN en singular, descuidando la
complejidad que hay en cada una de ellas y más aún
cuando personificamos y nos referimos a “la anoréxica”
o “la bulímica” como si todas las personas
fueran idénticas. Estos autores se refieren a la AN
o a la BN como un conjunto de síntomas que aparecen
asociados a diferentes cuadros psicopatológicos (depresión,
neurosis obsesiva, trastornos bipolares...) e incluso, una
misma persona puede presentar rasgos pertenecientes a diferentes
categorías.
Así, por ejemplo la AN puede ser, en unos casos,
la expresión de una insatisfacción general desplazada
al cuerpo, una angustia frente a la sexualidad y de ahí
la necesidad de presentar un cuerpo aplanado, sin formas;
un intento fallido de separarse de los padres, de lograr una
individuación o de todo lo contrario, la necesidad
de retener a la madre haciendo que ésta se preocupe
por la alimentación (H. Bleichmar, 1.998)
Los factores familiares hacen referencia
a ciertas caracteristicas comunes en las familias de muchas
personas que presentan estos trastornos. Entre estas caracteristicas
se puede contemplar:
- Una escasa comunicacion entre los miembros de la familia.
- Incapacidad para la resolucion de conflictos.
- Sobreproteccion por parte de los padres.
- Familias para las que el cuidado de la imagen externa
es fundamental.
- Expectativas demasiado altas del padre y de la madre
respecto a sus hijas e hijos.
- Historias familiares que incluyen depresion y alcoholismo.
- Antecedentes de anorexia o bulimia en hermanas o hermanos
- Haber sufrido abuso sexual o malos tratos.
Es más probable que surja un problema de anorexia
o bulimia en familias que tienen dificultades para comunicarse
y que no saben solucionar los conflictos de forma adecuada,
sino a través de la angustia, la pasividad o las culpabilizaciones
mutuas.
Cuando no se facilita la expresión de sentimientos,
sobre todo los negativos como la ira, la frustración,
la decepción, la rabia, la irritación, etc.,
se favorece que las hijas e hijos los expresen de maneras
menos sanas e indirectas, como a través de la comida.
Cuando no hemos podido expresar los sentimientos, ocurre que
dejamos de identificarlos o llegamos a tener una gran confusión
con respecto a lo que sentimos.
A veces puede ocurrir que no se establezcan normas y límites
adecuados a la edad de los hijos, o bien que sean tan excesivos,
que no permiten la autonomía necesaria para permitirles
una maduración. Asimismo, se creará mucha confusión
en la familia, si se dan normas contradictorias o cuando el
padre y la madre se desautorizan mutuamente.
También, los padres implican a los hijos en sus propios
problemas de pareja, asuntos que deberían ser discutidos
y resueltos en la intimidad.
6.3.4.1.b) Factores precipitantes
Son los que marcan el inicio de la enfermedad. Entre los
factores que pueden precipitar o desencadenar la enfermedad
se encuentran:
- El inicio de una dieta adelgazante.
- Las transformaciones propias de la pubertad.
- Un incremento rapido de peso seguido de comentarios criticos
de la familia o amigos.
- Alguna enfermedad somatica previa.
- Un exceso de ejercicio fisico.
- Acontecimientos vitales como un cambio de casa, de escuela,
una enfermedad importante o la muerte de un miembro de la
familia, una separación o un conflicto con un amigo.
- Las primeras relaciones sexuales.
- Nacimiento de una hermana o hermano.
- Separacion de los padres.
Hemos de tener en cuenta que las consecuencias del estrés
o de determinados acontecimientos vitales no son las mismas
para todo el mundo. Hay ciertos mecanismos o recursos que
unas personas han desarrollado más que otras y que
ayudan a superar situaciones difíciles: atribuirse
el control de las situaciones en vez de depositarlo fuera
de sí, tener habilidades de solución de problemas
y una cierta confianza en la propia capacidad de respuesta;
tener buenas relaciones sociales que permitan expresar miedos
y angustias, etc.
6.3.4.1.c) Factores de mantenimiento
Una vez que se ha instalado la enfermedad su curso no es
siempre el mismo: hay una serie de factores que actúan
manteniendo el cuadro anoréxico o bulímico.
Entre estos factores podemos citar:
- Las consecuencias psicologicas de la inanicion.
- La propia purga. Ya que saber que puedes deshacerte de
los efectos engordantes despues del atracon, proporciona
la seguridad necesaria para llevarla a cabo.
- La reduccion progresiva de las relaciones sociales que
facilita pensar solamente en la comida, el peso y la belleza.
- El medio social que valora la delgadez.
En resumen, la anorexia y la bulimia
nerviosas son complejos trastornos en los que intervienen
múltiples factores de riesgo predisponentes, precipitantes
y de mantenimiento. Una persona predispuesta, que atraviese
determinadas experiencias, desarrollará un trastorno
de alimentación, trastorno que en sí mismo encierra
una serie de fenómenos susceptibles de mantener y agravar
la enfermedad.
6.3.5. ¿ Cómo puede detectar el profesorado
que está ante una alumna/o con anorexia o bulimia?
Para el profesorado tal vez no resulte fácil observar
la presencia de algunos de estos trastornos en su alumnado.
El primer signo que resultará llamativo será
la pérdida significativa de peso sin una causa que
lo justifique, pero también pueden observarse ciertos
cambios en el comportamiento como la preocupación excesiva
por el ejercicio físico, una hiperactividad, un incremento
de las horas de estudio en detrimento del tiempo utilizado
para actividades lúdicas, una falta de concentración
y aprendizaje o también observar cambios en el carácter
como irritabilidad, retraimiento o aislamiento social.
Si existe la sospecha de enfermedad es aconsejable un acercamiento
al alumnado para interesarse por su estado físico y
emocional. Para ello, habrá que tener en cuenta que:
- Puede que a la persona afectada le resulte dificil y conflictivo
hablar del tema y sobre todo puede llegar a negarlo.
- Hay que respetar a la persona en cuanto a la informacion
que desea dar.
- Habra que intentar ponerse en su lugar para entender
cuales son sus miedos y preocupaciones.
- Hay que hacerle ver que comprendemos sus sentimientos
y darle a entender que nos preocupa, pero no manifestar
una excesiva alarma.
- Si se considera apropiado comunicarlo a la familia, la
persona afectada debe saberlo previamente y, si es posible,
debe estar presente cuando se cite a los padres.
A la familia se le preguntará si ha observado algunos
de estos síntomas físicos, psíquicos
o comportamentales:
| ANOREXIA |
| SÍNTOMAS FÍSICOS |
| Pérdida alarmante de peso |
| Amenorrea |
| Intolerancia al frío, aparición de vello |
| Tensión arterial baja, arritmias |
| Vómitos |
| COMPORTAMENTALES |
| Negación del hambre |
| Pánico a ganar peso |
| Restricción de alimentos que tengan un alto contenido
calórico |
| Disminución de la ingesta de líquidos |
| Conducta alimentaria extraña: comer de pie, cortar
el alimento en pedacitos, estrujar los alimentos, lavar
los alimentos. |
| Hiperactividad tras la comida |
| Aumento del ejercicio físico |
| Incremento de las horas de estudio y de las actividades
supuestamente útiles |
| Disminución de las horas de sueño |
| Irritabilidad |
| Pesarse compulsivamente |
| Uso de laxantes y diuréticos |
| Aislamiento social |
| Los síntomas de la BULIMIA son |
| Aumentos y disminuciones de peso |
| Atracones y vómitos posteriores |
| Lesiones en las manos por vómitos autoprovocados |
| Constantes dietas, ayunos y utilización de laxantes
y diuréticos |
| Realización de ejercicio físico intenso |
| * Extraído del Manual Informativo de la Asociación
Contra la Anorexia y Bulimia ACAB |
6.3.6. ¿Cómo prevenir estos trastornos?
Los medios de comunicación y la publicidad ofrecen
una imagen de las mujeres que generalmente no es real, ya
que persisten en ofrecer modelos que no responden a la pluralidad
de las mujeres. Debemos pues denunciar la utilización
de este tipo de imágenes así como, el uso de
mensajes que identifican el éxito, el prestigio y el
reconocimiento social con la delgadez. Además, estos
modelos de belleza son los que se están transmitiendo
a las niñas en sus juguetes - muñecas esbeltas
de posición social y cuerpos envidiables - y en los
programas y películas infantiles.
Debemos alertar contra la masiva venta de productos adelgazantes
y sensibilizar a la población sobre el riesgo de realizar
dietas de forma incontrolada.
Las organizaciones de autoayuda cumplen una importante labor
de sensibilización social, de información y
apoyo a los familiares así como a la persona que está
sufriendo un trastorno de alimentación. Asimismo, éstas
realizan acciones reivindicativas para intentar conseguir
una mejor asistencia médica y psicológica.
6.3.6.1.¿Cómo ayudar a las familias?
Frecuentemente son los propios padres quienes buscan ayuda
terapéutica puesto que su hija niega la enfermedad
y no es raro que este paso sea difícil de dar ya que
aparecen el miedo y la culpa. En ocasiones, la familia no
reconoce la seriedad del trastorno, piensan que debe tratarse
de manías, que será algo pasajero, se aferran
a la supuesta sensatez de la hija, “una niña
tan responsable e inteligente, con tanta fuerza de voluntad
para los estudios, reaccionará y abandonará
esa actitud.”
Otras veces, sí reconocen el problema pero mantienen
una actitud de espera por miedo a que intervenir agrave la
situación, cree otros conflictos familiares o sencillamente,
porque no saben qué se puede hacer. También,
puede suceder que pretendan resolver por sí mismos
el problema sin pedir ayuda profesional, ya sea porque hacerlo
sería admitir que han fracasado en la educación
de su hija o por miedo a que salgan, de esta manera, otros
problemas familiares.
Puede transcurrir mucho tiempo antes de que los padres se
den cuenta de que un trastorno de alimentación puede
ser muy grave y esto puede dificultar y retrasar la recuperación.
Por ello, será importante ayudar a las familias a mejorar
su comunicación. Un ambiente familiar que favorezca
la comunicación y la expresión de sentimientos
y afectos es la mejor vacuna contra un trastorno de alimentación.
Hablar de forma sincera y franca comporta muchas ventajas,
así como negociar las cuestiones que implican a la
familia. Aceptando que el acuerdo en todo es casi siempre
una utopía y que la unión perfecta es imposible;
lo mejor es intentar buscar soluciones que satisfagan a todos.
La familia ha de prestar atención a las preocupaciones
que por el peso manifiesta su hija, su miedo a engordar, y
las quejas continuas sobre su aspecto físico, intentando
escuchar sin apresurarse a quitar importancia a sus comentarios,
habrá que valorar hasta qué punto esto les hace
sentirse mal e intentar descubrir qué factores están
provocando estas emociones y, en los casos en los que no se
sepa cómo actuar, pedir ayuda profesional. Cuando los
hijos crecen es habitual que se desorganicen las comidas familiares.
Es muy importante, mientras se pueda, mantener la rutina de
la comida juntos, al menos una vez al día.
6.3.6.2.¿Qué puede hacer el profesorado
en la prevención?
Como decíamos en la introducción la labor
del profesorado es esencial en la prevención.
Son muchos los factores implicados en la aparición
de estos trastornos y su prevención nos corresponde
a todos.
Los educadores tienen la función de promover en el
alumnado la formación de un juicio crítico ante
las imposiciones sociales, enseñarles a valorar su
propio cuerpo y todas las posibilidades que éste ofrece;
ayudarles a desarrollar una idea ajustada de sí mismos,
que reconozcan sus capacidades y también sus limitaciones
como personas; animarles en la elección de metas más
realistas, de acuerdo con sus posibilidades físicas
y emocionales y transmitir la importancia de saber aceptar
errores, soportar y tolerar las frustraciones.
Quienes se encargan de la educación de niñas
y niños también tienen un papel importante en
la detección precoz de estos trastornos, observando
los comportamientos y los cambios emocionales y de aspecto
físico que puedan hacer pensar en un problema de alimentación.
6.3.7. Trabajo del profesorado en la prevención
6.3.7.1.Autoestima: concepto y desarrollo
El ser humano es capaz de reconocerse a sí mismo,
atribuirse una identidad y valorarse. Es decir, sabe quién
es y se valora de una determinada manera: se estima a sí
mismo en uno u otro grado. La autoestima es, por tanto, la
valoración que cada persona hace de sí misma.
Tener una adecuada autoestima es fundamental para la salud
psíquica y social. Estimarse a sí mismo es necesario
para sentirse bien y abrirse confiadamente a los demás
(F. López, 1.995).
Las personas que tienen la autoestima alta suelen:
- Quererse a si mismas
- Ser activas y responsables
- Hacer amigos con facilidad
- Disfrutar de las relaciones
- Mostrarse felices y confiadas
- Conocer sus verdaderos limites y posibilidades.
Las personas con baja autoestima suelen:
- No valorarse a si mismas por lo que esperan que sean los
demas quienes lo hagan
- Enviarse continuamente mensajes negativos
- No poder desarrollar adecuadamente todas sus capacidades.
La autoestima depende de las experiencias sociales con la
familia y los iguales. El ser humano no nace con una autoestima
determinada sino que la capacidad de quererse a sí
mismo la aprende y, en ese proceso de aprendizaje, los primeros
años de vida son cruciales. Tenerse estima y autoaprecio
es algo que todas las personas pueden desarrollar y es un
proceso que se inicia con el nacimiento y termina con la muerte.
En los primeros meses de vida no tenemos conciencia de ser
una realidad distinta, ni separada de nuestra madre o de las
personas que nos cuidan.
Las experiencias de una criatura están mediatizadas
por otras personas. El mundo que percibe es el mundo que le
muestran quienes le rodean y la imagen que, poco a poco, se
construye de sí misma dependerá, casi por completo,
de la visión y los mensajes que sobre ella le transmiten
las personas más cercanas, sobre todo el padre y la
madre.
En las primeras etapas de la vida, los mensajes que recibimos
de los otros nos llegan a través del cuerpo, fundamentalmente
a través de cómo somos alimentados, cogidos,
acariciados y cuidados. A estos mensajes, poco a poco, se
les van sumando los provenientes del lenguaje verbal, cómo
nos hablan, las palabras que utilizan para referirse a nosotros
y también lo que creemos que perciben y esperan de
nosotros los demás.
Es un complejo proceso que incluye cómo se relacionan
entre sí y con nosotros las personas que nos rodean,
las identificaciones con personas significativas, las experiencias
que vamos teniendo y los aprendizajes que desarrollamos.
A medida que los niños crecen y aprenden nuevas habilidades
como andar, hablar, jugar, van diferenciándose de las
otras personas, tomando mayor conciencia de su cuerpo y los
límites de éste. Sin embargo, continuarán
necesitando la atención y el reconocimiento de quienes
les cuidan.
Con la entrada en la escuela, el concepto de uno mismo se
amplía, se enriquece debido a las nuevas exigencias
y relaciones. La percepción de las propias habilidades,
logros, intereses, la adaptación a las nuevas personas
con las que se relaciona (compañeras, compañeros,
maestras...) y las imágenes que éstas les devuelven
continuarán conformando su autoestima.
En la adolescencia las chicas y los chicos pueden formarse
una idea más completa de sí mismos. En la conceptualización
de su yo influirán cogniciones, sentimientos, intereses
o ideales. La identificación con el grupo de edad y
la valoración y el reconocimiento de amigos tiene una
especial relevancia.
En esta etapa puede darse una disminución importante
en la autoestima debido a las transformaciones que se producen
y a la rapidez de éstas. Estos cambios fisiológicos,
endocrinos, de personalidad, de relaciones, etc, hacen que
las adolescentes tengan una autoestima más frágil.
En la vida adulta el valor que nos otorgamos no depende tanto
de la apreciación externa como de la propia valoración
subjetiva. No obstante, también podemos pasar por periodos
de inestabilidad en la autoestima: nuevas exigencias laborales,
familiares, conflictos relacionales, etc.
En general, nuestra autoestima depende del cariño
y estima que recibimos en nuestras primeras relaciones, pero
también de nuestras fantasías, ideales, expectativas
y de todas las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra
vida.
¿Qué se puede hacer para desarrollar
la estima en los otros:
- Haciendo que la persona sienta que la miran, que interesa,
que cuenta.
- Enfocando lo positivo. Reparando en sus capacidades y
reforzandoselas.
- Dando importancia al elogio. El elogio solo tiene efectos
positivos cuando es creible y honesto. Hay que intentar
evitar aquellos que son ambivalentes ej. "Lo has hecho
mejor que ayer".
- Fomentar la autonomia. Dar la oportunidad de independencia,
de demostrarse a si mismo lo que puede llegar a hacer.
- Dar responsabilidades.
Los sentimientos de valia solo podran florecer en un clima
en el que:
- La comunicacion sea abierta, se potencie la manifestacion
de afectos positivos,
- se permitan las diferencias individuales, es decir, se
acepte a cada persona como es, con sus defectos y cualidades,
- los errores sirvan de aprendizaje,
- las normas sean flexibles,
- se fomente la sinceridad.
6.3.7.2.La imagen corporal
El cuerpo es la expresión externa de lo que somos.
Es la forma a través de la cual nos ven los demás.
Por tanto, la figura corporal mediatiza todas las relaciones
y todas las consideraciones que hacemos sobre nosotros mismos.
Valorar nuestro cuerpo, conocerlo y cuidarlo es imprescindible
para mantener la salud y para adquirir una identidad positiva
como mujer o como hombre.
Es muy importante aceptar bien la figura corporal para tener
confianza en uno mismo y abrirse a los demás.
En la formación del esquema corporal intervienen diversos
factores: nuestros pensamientos, ideales, estado de ánimo,
lo que nos transmiten otras personas y las presiones de tipo
sociocultural como la moda.
6.3.7.3.Los condicionantes socioculturales
La moda, los medios de comunicación, la publicidad
y muchos otros factores socioculturales, contribuyen a que
la delgadez corporal se asocie a prestigio social, autoestima
alta, belleza, elegancia, aceptación social, estar
en forma, búsqueda de perfección, y juventud.
Esta sistemática asociación es lo que ha hecho
que la delgadez se convierta en un fin en sí misma,
en un valor.
La presión por adelgazar se ejerce mayoritariamente
sobre las mujeres y se impone a través de:
- Los medios de comunicacion social que hacen posible que
el mensaje de la delgadez como ideal de belleza llegue a
millones de mujeres y hombres a traves del cine, la television,
fotografias en revistas, miles de articulos y reportajes
sobre metodos y dietas de adelgazamiento, publicidad (de
cada cuatro anuncios dirigidos a mujeres uno invita directa
o indirectamente a perder peso o a hacer deseable un peso
bajo).
- La moda del vestir presentada por modelos de dimensiones
corporales reducidas, casi esqueleticas y la dificultad
de encontrar tallas mas grandes; como si el cuerpo fuese
quien tuviera que adaptarse a la moda.
- Los intereses economicos y la gran presion ejercida por
los laboratorios e industrias dedicadas a la fabricacion
de productos para adelgazar y de productos light.
- La transmision oral de dietas y el gran numero de horas
que dedicamos a hablar de la gordura o de la delgadez en
los distintos grupos o colectividades a los que pertenecemos:
familia, amigos, companeros...
- La exigencia de una imagen determinada para desarrollar
ciertos puestos de trabajo hace que algunas personas se
exijan el cumplimiento del ideal de belleza para que su
promocion profesional sea factible.
- La difusion del estar en forma como sinonimo de agilidad,
delgadez, juventud, etc., asociado con frecuencia a la practica
de ejercicio fisico mas o menos compulsivo y a dietas restrictivas.
El ejercicio fisico deja de ser una forma de disfrutar con
el movimiento para convertirse en una lucha por conseguir
el cuerpo ideal.
- La practica de la danza y de ciertas actividades deportivas
como gimnasia femenina, natación, patinaje y carreras
de fondo, en las que la posesión de un cuerpo delgado
se ha ido introduciendo y ligando poco a poco al concepto
de rendimiento. Quienes practican este tipo de deportes
tienen mayores riesgos de padecer un trastorno de la alimentación.
Todos estos factores se influyen y se potencian mutuamente
y están actuando permanentemente. Los niños
llegan a la pubertad habiendo interiorizado y asumido este
modelo. Este es un momento critico de sus vidas, porque su
estructura corporal está cambiando, fundamentalmente
está aumentando de peso y de volumen. Puede ocurrir
que su imagen corporal diste de esa figura corporal socialmente
reconocida. La falta de valores propios convierten a los adolescentes
muy vulnerables a los juicios y presiones ajenas, sobre todo
en personas potencialmente candidatas a sufrir estos trastornos
en la alimentación.
Es importante ayudar a identificar lo que sienten hacia su
esquema corporal y darse cuenta de cómo su autoestima
está dependiendo en gran medida de la valoración
que hacen de su cuerpo.
La distancia entre cómo son y cómo les gustaría
llegar a ser, hace a muchas jóvenes sentirse esclavas
de su cuerpo, las hace modificar la forma de comer, dejar
de disfrutar ya que para ellas sólo hay un objetivo:
conseguir esa imagen ideal difundida por los medios de comunicación.
(Es frecuente tratar la anorexia y la bulimia utilizando
el genero femenino,casi exclusivamente pues es un problema
que afecta en una proporción mucho mayor a las jóvenes,
siendo bastante minoritarias en la población adolescente
masculina).
6.4. Bibliografía
Trastornos de la alimentación
Madrid. Consejería de Sanidad Y Servicios Sociales.
Comunidad de Madrid, Las representaciones sociales de la salud
de los jóvenes madrileños. Documentos técnicos
de salud pública, nº 45,1.997.
Madrid. Consejería de Sanidad. Consejería de
Educación. INSALUD, Dirección Territorial de
Madrid. Prevención de la Anorexia y la Bulimia Nerviosa
en la Adolescencia. Información para el Profesorado.
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Instituto de la
Mujer, Ministerio de Sanidad y Consumo. Secretaría
General Técnica. Anorexia y Bulimia. Colección
Guías de Salud XVI.
OCHOA, E.: De la Anorexia a la Bulimia. Serie Psicología
y Bienestar. Madrid, Aguilar, 1.996.
SELVINI PALAZZOLI, M; CIRILLO,S; SELVINI, M; SORRENTINO,
A.M.: Muchachas anoréxicas y bulímicas. Barcelona,
Paidós, Terapia Familiar, 1.999
TORO, J.: El cuerpo como delito. Anorexia, Bulimia, cultura
y sociedad. Ariel Ciencia, 1.996.
TORO, J.; VILARDELL, E.: Anorexia nerviosa. Barcelona, Martínez
Roca, 1.987.
VANDEREYCKEN, W; CASTRO, J; VANDERLINDEN, J.: Anorexia y
Bulimia. La familia en su génesis y tratamiento. Barcelona,
Martínez Roca, 1.991.
Autoestima
Alcántara, J.A.: Cómo educar la autoestima,
CEAC. Barcelona, 1.990.
BONET, J.V.: Sé amigo de ti mismo. Santander, Salterrae.,
1.994.
BRANDEN, N.: La psicología de la autoestima. Barcelona,
Paidós., 1.987.
MACHARGO, J.: El profesor y el autoconcepto de los alumnos.
Madrid, Escuela Española, 1.991.
VALLÉS ARÁNDIGA, A.: Autoconcepto y autoestima.
Cuadernos de Tutoría de Educación Secundaria
Obligatoria. Madrid, Escuela Española, 1.998.
6.5. Glosario de términos
Anorexia Nerviosa: Rechazo del alimento, acompañado
de otros síntomas, debido a un trastorno psíquico.
Ansiedad: Sensación de aprensión o preocupación
acerca de un acontecimiento futuro que se piensa será
desagradable o peligroso, acompañada de reacciones
físicas del organismo como aceleración del ritmo
cardíaco, sudoración, sequedad en la boca, etc.
Asertividad: Es la conducta que nos ayuda a comunicar de
forma clara y segura nuestras necesidades, deseos y sentimientos
a otras personas, sin atentar contra sus derechos y sin negarnos
los nuestros.
Autoestima: Conjunto de percepciones, pensamientos, juicios
y afectos que tenemos sobre nosotros mismos.
Bulimia Nerviosa: Aumento del consumo de alimentos en forma
de atracones (y otros síntomas) debido a un trastorno
psíquico.
Identidad: Percepción de si mismo como alguien diferente
de los demás que permanece en el tiempo.
Imagen corporal: Yo corporal vivenciado, percepción
sobre nuestro propio cuerpo.
Fuente: Ministerio
de Sanidad y Consumo.
Esta guía ha sido elaborada en el Marco del Convenio
de Colaboración para fomentar la educación para
la salud en la escuela, suscrito entre los Ministerios del
Interior, de Educación y Cultura y de Sanidad y Consumo.
La Gestión de este convenio corresponde al Plan Nacional
sobre Drogas (Ministerio del Interior), al Centro de Investigación
y Documentación Educativa (Ministerio de Educación
y Cultura) y a la Subdirección de Epidemiología,
Promoción y Educación para la Salud de la Dirección
General de Salud Pública y Consumo (Ministerio de Sanidad
y Consumo).
Coordinación institucional
Elena González Briones
Begoña Merino Merino
Grupo de trabajo
Consuelo López Nomdedeu (Coordinadora)
Alejandro García Cuadra
Pilar Migallón Lopezosa
Ana María Pérez Coello
Concepción Ruiz Jarillo
Clotilde Vázquez Martínez
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