Preguntas y respuestas
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa producida por
el virus de la gripe, que afecta a las aves y de la que
se tiene conocimiento desde hace más de 100 años. Desde
finales de 2003 se han registrado diversos brotes del virus
de la gripe H5N1 en aves en distintos países del sudeste
asiático, que se han ido extendiendo progresivamente a otras
regiones del mundo. La gripe aviar, en este momento, es
una enfermedad animal que se transmite de ave a ave y, excepcionalmente,
de ave a humano, pero no de forma “eficaz” de humano a humano.
Esta última transmisión sólo será posible cuando el virus
mute y adquiera esa capacidad, lo que podría provocar una
situación de pandemia. Hasta el momento la OMS sólo ha detectado
–en junio de este año- el caso de una familia indonesia,
con indicios de contagio entre sus miembros. Eran familiares
directos que vivían hacinados en una casa muy reducida.
Nadie más de su entorno se contagió; ni los vecinos y familiares
más próximos ni tampoco el personal sanitario que les atendió.
El virus puede afectar a un gran número de especies de
aves, incluyendo aves de corral y silvestres. Sin embargo,
la susceptibilidad a la infección y la manifestación de
síntomas de la enfermedad es muy variable. Las aves con
una mayor susceptibilidad a la infección son las gallináceas,
en tanto que las anátidas (patos, gansos, cisnes…) son susceptibles,
pero en muchos casos actúan sólo como portadoras. Numerosas
publicaciones señalan que se puede encontrar el virus en
aves silvestres, y que son las anátidas en las que puede
aparecer con mayor frecuencia. Se considera que este grupo
de aves, y particularmente las migratorias, constituyen
los hospedadores naturales del virus.
Los signos clínicos de la gripe aviar son variables y dependen
de la virulencia del virus y de las especies afectadas.
Ninguno de los signos clínicos de la enfermedad puede considerarse
específico de la misma. El periodo de incubación es de 2
días, seguido de una alta mortalidad que se produce entre
los 3 y 5 días. En la mayoría de las ocasiones, cuando la
muerte de los animales se produce en los primeros días,
no es posible encontrar en el estudio del cadáver lesiones
visibles. Las lesiones más frecuentemente descritas son:
congestión pulmonar, hemorragias y retención de líquidos.
El resto de órganos y tejidos tienen una apariencia normal.
Una vez introducido el virus dentro de una explotación
avícola, al ser excretado por las heces y secreciones respiratorias,
la transmisión y difusión del mismo se produce fundamentalmente
del siguiente modo: - Contacto directo con secreciones de
aves infectadas, especialmente heces. - Alimentos, agua,
equipo y ropa contaminados. - Vía aérea.
La enfermedad puede diseminarse de un país a otro a través
del tráfico internacional ilegal de aves vivas. También
las aves migratorias, incluyendo aves acuáticas y marinas,
pueden transportar el virus a largas distancias.
En casos muy excepcionales, puesto que el virus H5N1 ha
mostrado muy poca eficacia para transmitirse de las aves
a las personas. Para que esto ocurra se tiene que dar un
contacto muy estrecho con animales enfermos. De hecho, hasta
el momento sólo se han producido contagios en personas expuestas
de forma muy directa a aves infectadas, principalmente en
corrales, granjas o en mercados de animales vivos, y el
número de casos humanos sigue siendo muy reducido en comparación
con la cantidad total de aves afectadas.
Tanto en España como en el resto de Europa no se produce
casi nunca un contacto tan estrecho entre aves y seres humanos
como el que se da en los países en los que se han registrado
casos de gripe aviar en personas. Además, las condiciones
higiénico-sanitarias en nuestro país son también muy distintas.
Por este motivo, tal como ha valorado el Centro Europeo
de Control de Enfermedades (ECDC), el riesgo de que se produzcan
contagios en humanos en Europa es muy bajo y está limitado
a aquellas personas que puedan tener un contacto muy estrecho
con aves, que son las que deben extremar las medidas de
precaución (trabajadores de granjas y personas en contacto
con aves, servicios veterinarios, personal encargado de
la eliminación de las aves afectadas…). Entre la población
general, las posibilidades de contagio, según el ECDE, son
en este momento “prácticamente cero”.
Ninguna, salvo las que ya se venían recomendando hasta
ahora por todos los organismos nacionales e internacionales
y que, básicamente se reducen a evitar el contacto con aves
silvestres y que, en caso de encontrarse algún ave enferma
o muerta, lo comunique a las autoridades veterinarias de
su Comunidad Autónoma para proceder a su retirada y análisis.
Hasta el momento, no hay ninguna evidencia epidemiológica
de que el virus de la gripe aviar se transmita a los seres
humanos a través de la cadena alimentaria. Los casos en
humanos se han producido en personas que han tenido un contacto
directo con aves enfermas, pero no por la ingesta de carne
o huevos. Por tanto, no hay ningún motivo para cambiar nuestros
hábitos de alimentación. Además, las aves y los huevos que
consumimos en España están sometidos a estrictos controles
de calidad.
Porque la OMS dicta sus recomendaciones para todos los
países. Y no todos tienen establecidos los máximos controles
veterinarios y sanitarios que existen en zonas como los
países de la UE y España, entre ellos.
La gripe aviar es una enfermedad que afecta a las aves
y que, en circunstancias muy excepcionales, se puede transmitir
a otros animales. Hasta el momento, se han detectado algunos
casos por ejemplo en gatos y otros felinos, aunque en número
muy limitado. Pero para evitar cualquier tipo de riesgo,
conviene que nuestros animales de compañía no entren en
contacto con aves silvestres, sobre todo en aquellas zonas
en las que se hayan detectado brotes de gripe aviar. Si
en estas zonas su mascota ha podido estar en contacto con
aves silvestres y enferma o muere por circunstancias anómalas,
consulte con su veterinario. En cualquier caso, con gripe
aviar o sin ella, no está de más recordar que debemos procurar
que los animales domésticos que viven en nuestras casas
no entren en contacto con animales silvestres, para evitar
así cualquier tipo de infección o enfermedad.
El contagio de las aves a los animales de compañía es muy
poco probable y, de hecho, se han producido muy pocos casos
en el mundo porque esta forma de contagio es muy excepcional.
Pero más improbable aún es el contagio de un animal de compañía
a un ser humano y, de hecho, no se ha producido hasta el
momento ni un solo caso en el que la gripe aviar se haya
transmitido de un gato o un perro a una persona.
El riesgo de contraer la enfermedad a través de los pájaros
que suele haber en las ciudades (como gorriones o palomas)
es muy bajo, porque estas aves no se han mostrado hasta
el momento especialmente susceptibles al virus. En cualquier
caso, y para mayor seguridad, se deben seguir las recomendaciones
generales: evitar el contacto directo con este tipo de aves
y sus excrementos, no tocar los pájaros muertos y, si se
ha hecho, lavar las manos con agua y jabón.
Todos los pájaros a la venta son objeto de controles sanitarios
regulares en los puntos de importación para evitar que entren
en nuestro país animales enfermos. Además, y siguiendo las
decisiones de la Comisión Europea, está prohibida la importación
de aves de las zonas en las que la gripe aviar es endémica.
Es importante que no se adquieran pájaros de este tipo fuera
de los establecimientos autorizados para evitar cualquier
riesgo.
Las personas que tienen aves de corral deben extremar las
medidas de precaución, muy especialmente en las zonas de
riesgo declaradas por el Ministerio de Agricultura, Pesca
y Alimentación en las que se hayan detectado casos: - La
primera recomendación es que se aseguren de que sus aves
de corral no entren en contacto con aves silvestres, adoptando
las medidas de aislamiento precisas en las zonas recomendadas
por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y
las Comunidades Autónomas. - Si observa un ave enferma o
muerta por causas desconocidas no debe tocarla, y debe comunicar
este hecho a las autoridades veterinarias para llevar a
cabo los análisis pertinentes. - Las aves de corral no deben
entrar en las casas y no debe dejar que los niños jueguen
con ellas. - Es también muy importante seguir unas mínimas
normas higiénicas, como el lavado frecuente de manos, sobre
todo después de haber estado en contacto con las aves. También
es recomendable que deje los zapatos y los utensilios de
trabajo del corral fuera de casa y que los limpie de la
suciedad y de las heces que puedan arrastrar con jabones
y desinfectantes, como la lejía. - No debe suministrar a
sus aves de corral agua o alimentos que hayan podido estar
en contacto con aves silvestres. Debe asegurarse de la procedencia
y estado sanitario de los alimentos que suministre a los
animales. - En los casos en los que la cría de aves se realiza
al aire libre, la distribución de alimentos puede atraer
a las aves silvestres, por lo que esta tarea se deberá realizar
en el interior de los corrales para evitar el riesgo de
contacto entre unas y otras. La cría de aves de corral al
aire libre sólo debe realizarse en los lugares en los que
no se haya decretado la prohibición de hacerlo por parte
de las autoridades de su Comunidad Autónoma. - Procure no
acudir con sus aves de corral a cualquier lugar de concentración
donde puedan infectarse o infectar a otros animales (ferias,
mercados…). - Además de estas medidas, deben también seguir
unas mínimas normas higiénicas a la hora de manipular, desplumar
y despiezar las aves. - Como medida de precaución adicional,
debe evitar el uso de utensilios, vehículos, jaulas… que
puedan haber estado en contacto con restos o heces de aves
enfermas o muertas hasta que sean desinfectados, ya que
esto puede facilitar la propagación de la enfermedad a otras
granjas o instalaciones.
Hay una serie de indicadores que pueden alertar sobre la
presencia del virus. Por ejemplo, una disminución notable
del consumo diario de pienso y agua; una disminución apreciable
en la puesta de huevos durante más de dos días seguidos;
una mortalidad superior a la media habitual durante una
semana; o cualquier otra circunstancia o conducta irregular
de las aves que induzca a sospechar de la presencia de la
enfermedad. Si observa estos síntomas, debe comunicarlos
a las autoridades veterinarias de su Comunidad Autónoma.
Con carácter general, la aparición en nuestro país de un
brote de gripe aviar conlleva la suspensión temporal de
la caza de aves acuáticas en todo el territorio nacional
y la caza de cualquier tipo de ave en los municipios incluidos
en un radio de diez kilómetros. Además de estas medidas,
deben también seguir unas mínimas normas higiénicas a la
hora de manipular, desplumar y despiezar las aves cazadas.
Y también, tras la caza, deben limpiar los bártulos utilizados,
la vestimenta y el calzado con jabones o desinfectantes,
como la lejía.
La Organización Mundial de la Salud ha dicho que la gripe
aviar, hoy por hoy, no supone un motivo para dejar de viajar
a los países afectados. A pesar de esto, sí es recomendable
seguir unos mínimos consejos sanitarios para evitar cualquier
riesgo, especialmente en los países en los que la gripe
aviar es endémica en aves. Por ejemplo, evitar el contacto
directo con animales vivos (o sus cadáveres o excrementos)
en mercados, granjas y reservas naturales con aves; y no
adquirir o tener contacto con pájaros de compañía. Es muy
importante también mantener una buena higiene personal,
lavándose frecuentemente las manos. En cualquier caso, hay
que prestar atención al estado de salud en los siete días
siguientes al regreso. Si en ese periodo se presenta fiebre,
tos o dificultades respiratorias, se debe acudir al médico.
El Ministerio de Sanidad y Consumo ofrece toda esta información
a los interesados a través de los Centros de Vacunación
Internacional y en su página web (www.msc.es) y ha editado
también materiales informativos, como carteles y tarjetas,
que se están repartiendo en los aeropuertos.
El Ministerio de Sanidad y Consumo ha aprobado un protocolo
especial para estos casos en el que se establecen las medidas
a tomar por todas las partes implicadas (Salud Pública,
AENA, compañías aéreas, aeropuertos y Comunidades Autónomas)
si se detecta un posible caso sospechoso de padecer gripe
aviar entre el pasaje de un avión procedente de países con
casos en humanos. Básicamente, el protocolo indica las medidas
a tomar en el propio avión (comunicación a tierra, uso de
mascarillas…) así como en el aeropuerto, donde se establecerá
un área de emergencia donde acudiría un equipo sanitario
de Sanidad Exterior para examinar el caso sospechoso, controlar
al resto del pasaje y la tripulación y dar las instrucciones
precisas para su seguimiento posterior, para la vigilancia
de posibles contagios o para la remisión a un centro sanitario
si fuera preciso. Estos mismos dispositivos se aplican también
en los barcos y los puertos.
En un principio, los síntomas son parecidos a los de una
gripe común (fiebre alta de más de 38 grados, dificultad
respiratoria, tos, malestar general). Los síntomas pueden
agravarse en pocos días, y en algunos casos pueden derivar
en neumonía. Si usted no ha tenido un contacto muy estrecho
con aves y presenta síntomas de gripe no debe alarmarse,
porque lo más normal es que correspondan a una gripe común.
Si efectivamente ha tenido este tipo de contacto y presenta
síntomas, informe a su médico.
El Ministerio de Sanidad y Consumo, en colaboración con
las Comunidades Autónomas, ha elaborado un protocolo de
vigilancia en el que se recoge el procedimiento a seguir
para realizar los análisis de detección y tratamiento de
un posible caso humano por infección de este virus de la
gripe. Es un protocolo sencillo y operativo para hacer frente
a las sospechas de gripe aviar que puedan surgir en los
centros sanitarios. La confirmación de la enfermedad se
puede obtener en pocas horas.
Porque el virus actual que afecta a las aves podría mutar
y adquirir la capacidad de transmitirse de persona a persona.
Esta mutación es la que podría provocar una pandemia de
gripe. Pero, hoy por hoy, nadie puede predecir cuándo se
producirá esa mutación del virus; ni siquiera puede saberse
con seguridad si llegará a producirse finalmente. Lo que
sí es verdad es que cada 30 ó 40 años se suele registrar
una pandemia de gripe a nivel mundial. Es un proceso cíclico
que se produce cuando aparece un subtipo de virus de la
gripe diferente al que circula habitualmente. Esta periodicidad
no es siempre regular y, de hecho, la última pandemia (1968)
se produjo sólo diez años después de la anterior (1957).
Sin embargo, el hecho de que ya hayan pasado casi 40 años
desde la última pandemia hace pensar a los expertos que
cada vez es más probable que ocurra la próxima. Por otro
lado, tampoco nadie puede predecir qué grado de virulencia
tendrá el virus mutado. Por ejemplo, los virus que provocaron
las dos últimas pandemias fueron mucho más suaves que el
que provocó la de 1918.
La gripe aviar en humanos puede tratarse mediante fármacos
antivirales, que contribuyen a frenar la enfermedad una
vez contraída, ya que impiden la difusión del virus en el
organismo, moderan la agresividad de los síntomas y reducen
las complicaciones.
El Ministerio de Sanidad y Consumo y las Comunidades Autónomas
han acordado la compra de casi 10 millones de tratamientos
de antivirales con el objetivo de disponer de medicación
para más del 20% de la población española. En el momento
actual, los antivirales se suministrarán a los casos sospechosos
de haber contraído la enfermedad por haber mantenido un
contacto estrecho con aves enfermas. Si el virus muta, y
mientras se fabrican las vacunas, la máxima prioridad de
las autoridades sanitarias sería tratar a todas las personas
enfermas además de frenar la expansión del virus allí donde
se produjera, por lo que los tratamientos se destinarían
a las personas en contacto con el primer foco de infección
y el entorno de los posibles afectados, así como profesionales
sanitarios, de emergencias y de servicios esenciales.
Porque el virus todavía no ha mutado y, por tanto, no existe
todavía el subtipo capaz de transmitirse entre humanos.
De momento, este virus se transmite en algunas ocasiones
de aves a humanos, pero no de persona a persona. Hasta que
esta situación no se produzca no se podrá conocer qué tipo
de virus es y, por tanto, fabricar la vacuna, ya que las
vacunas deben prepararse específicamente para cada virus
concreto. A pesar de esto, se están realizando ya varias
investigaciones al respecto, lideradas por la OMS, que servirán
para adelantar el proceso de fabricación de estas vacunas
si el virus muta.
En la actualidad, según informa el Centro Europeo de Control
de Enfermedades (ECDC), las personas que trabajan o están
expuestas a aves infectadas por gripe aviar tienen un riesgo
muy bajo de infectarse con este virus. El hecho de que desde
finales de 2003 se hayan detectado un gran número de brotes
en aves en el sudeste asiático y de que el número de personas
infectadas, en proporción, siga siendo muy bajo, refuerza
esta evaluación del riesgo. En cualquier caso, se ha elaborado
un protocolo de actuación para todas las personas que trabajan
o viven en granjas de aves, y para las que pudieran estar
expuestas a aves enfermas, para asegurar su máxima protección
ante la posibilidad de que puedan estar expuestas a focos
de gripe aviar. El primer punto clave en la protección de
estas personas es el control de la infección en aves de
forma rápida y segura, y reducir la eventual exposición
al virus separando a las personas de los animales infectados.
Así, el número de personas encargadas del sacrificio de
aves será el mínimo imprescindible, utilizando equipos de
protección individual específicos (guantes, protectores
respiratorios, gafas protectoras, ropa impermeable, calzas
protectoras de zapatos). Del mismo modo, se debe restringir
al máximo el movimiento de personas en la zona afectada.
En el protocolo se detalla también la pauta a seguir respecto
a la administración de antivirales entre las personas que
trabajan en granjas o pudieran haber estado expuestas a
aves enfermas sin el equipo de protección individual recomendado.
Las medidas adoptadas por el Ministerio de Agricultura,
Pesca y Alimentación, en coordinación con los servicios
de sanidad animal de las Comunidades Autónomas, la Agencia
Tributaria (como responsable del control de aduanas), el
Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Sanidad
y Consumo, se basan en los siguientes aspectos fundamentales:
a) Control de las importaciones de aves y sus productos
desde los países en los que está presente la infección.
De esta forma, de acuerdo con los demás Estados miembros
de la UE, se ha prohibido toda importación de aves y sus
productos de países terceros así como de las zonas afectadas
de los países miembros. Asimismo, también está prohibida
la entrada en la Unión Europea de aves ornamentales de cualquier
país tercero. Para reforzar los controles, el Gobierno ha
aprobado una ampliación de los medios materiales y humanos
de los Puestos de Inspección Fronterizos. b) Intensificación
del programa de vigilancia de la enfermedad en aves domésticas
para 2006. Este programa se inició en el año 2003. Sus objetivos
son: 1. detectar la prevalencia de los virus H5 y H7 en
las aves de corral, 2. establecer los tipos de aves más
susceptibles al virus, 3. interconectar las redes de epidemiovigilancia
veterinarias y humanas. En el año 2005 se analizaron un
total de 29.610 aves de corral. En el marco del programa
de vigilancia de 2006, sólo en el primer trimestre ya se
han analizado más de 24.000. Las principales novedades para
2006 son una mayor orientación hacia las especies de aves
más susceptibles de padecer la enfermedad y la intensificación
en la toma de muestras para su análisis en laboratorio.
c) Desarrollo de un programa de vigilancia de la enfermedad
en aves silvestres. El programa se inició en el año 2004.
Su objetivo específico es averiguar cuáles son las zonas
donde es más probable que exista el virus en las aves silvestres,
para poder adoptar medidas de precaución en las granjas
de aves de corral próximas. En el programa realizado el
año pasado se analizaron 5.304 aves, sin detectarse la presencia
del virus de gripe aviar de alta patogenicidad. En el que
se está realizando este año, se ha intensificado la presión
de muestreo y se ha introducido un sistema de vigilancia
pasiva, mediante el que todas las personas e instituciones
ligadas a la conservación de la vida natural deben comunicar
a las autoridades competentes los incrementos de mortalidad
que observen en las aves silvestres, para proceder a una
investigación sobre la causa de la muerte. En el marco del
programa de vigilancia de 2006, en el primer trimestre ya
se ha doblado la cifra del año anterior, habiéndose superado
el análisis de 10.000 aves. También en este marco, el Ministerio
de Medio Ambiente ha elaborado, en colaboración con las
Comunidades Autónomas, un protocolo de actuación para afrontar
la aparición de aves enfermas y existen protocolos específicos
para los parques nacionales y espacios naturales. Estos
protocolos incluyen medidas preventivas y de actuación como,
por ejemplo, la delimitación del área restringida tras la
aparición de casos, la suspensión de los anillamientos y
sueltas de aves acuáticas en un radio de 10 kilómetros,
así como las limitaciones a la caza. d) Intercambio de información
y cooperación con el sector productor para monitorizar el
estado sanitario de las aves, mediante la realización de
cursos de formación, reuniones periódicas con los representantes
del sector, etc.
La legislación comunitaria regula las actuaciones a realizar
en el caso de aparición de un brote de gripe aviar altamente
patógena en aves de corral. Estas medidas se centran en
el sacrificio de las aves infectadas y de las sospechosas
unido a la imposición de estrictas restricciones al movimiento
de los animales de las explotaciones cercanas. El uso de
la vacunación como herramienta de lucha contra esta enfermedad
también está previsto en la legislación comunitaria, tanto
en caso de emergencia (ante la aparición de un brote), como
preventiva, si bien se ha de valorar su empleo por expertos
en cada situación.
En caso de tener que sacrificar aves para el control de
la enfermedad, existe normativa, tanto comunitaria como
nacional, que garantiza que se protege a los animales en
el momento de su sacrificio, y no se les causa agitación,
dolor o sufrimiento evitables durante dicha operación. La
normativa comunitaria es la Directiva 93/119/CE del Consejo,
de 22 de diciembre de 1993, que es de aplicación en España
por medio del Real Decreto 54/1995, de 20 de enero, sobre
protección de los animales en el momento de su sacrificio
o matanza (BOE de 15 de febrero).
En estos momentos hay que lanzar un mensaje de tranquilidad
a la población. Nunca hasta ahora se había podido llevar
a cabo una labor de preparación con tanto tiempo y tanta
coordinación, tanto a nivel nacional como internacional,
ante una posible pandemia. Además, la situación sanitaria
hoy día es muy distinta a la que existía en anteriores pandemias.
Los países desarrollados tienen buenos sistemas de salud
y recursos terapéuticos suficientes, con profesionales muy
cualificados y medios técnicos muy avanzados, y el estado
de salud general de las poblaciones es también mucho mejor
que hace años. Por otro lado, la experiencia acumulada en
otras situaciones de este tipo (como la producida por el
SRAS o neumonía asiática) ha hecho que los mecanismos de
prevención y de intercambio de información estén muy perfeccionados
a nivel mundial. A pesar de ello, una situación de pandemia
de gripe comportaría serios riesgos para la salud. Por eso,
los organismos internacionales y los países de todo el mundo
están trabajando intensamente para que, si llegara a producirse
la pandemia, pudieran minimizarse los daños sobre la población
en todo el mundo, concediendo especial importancia a la
solidaridad con aquellos países que tienen menos recursos
para hacer frente a situaciones de esta naturaleza. En España,
todas las medidas de prevención están activadas y nuestro
Sistema Nacional de Salud está preparado para afrontar esta
situación.
Nuestro país cuenta, desde mayo de 2005, con un Plan Nacional
de Preparación y Respuesta ante una posible pandemia de
gripe elaborado por el Gobierno y, además, todas las Comunidades
Autónomas tienen sus propios planes autonómicos. En todos
estos planes se especifica que la organización y preparación
de los centros sanitarios antes de que se produzca la pandemia
es fundamental para afrontarla con mayores garantías y para
retrasar su extensión en el caso de que se produzca finalmente,
y a este objetivo están encaminadas todas sus medidas. Además,
el sistema sanitario ha aprobado un total de siete protocolos
de actuación en los que se incluyen todas las medidas que
habría que adoptar en cada situación, y los sistemas de
vigilancia epidemiológica y virológica están activados permanentemente.
Del mismo modo, el Gobierno y las Comunidades Autónomas
se reúnen periódicamente para evaluar la situación en cada
momento y adoptar las medidas oportunas para aumentar la
protección de la salud de los ciudadanos, siempre en estrecha
coordinación con la Organización Mundial de la Salud y las
autoridades de la Unión Europea.
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