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pueblo adquirió su máxima relevancia y esplendor
a partir de la dominación árabe, en el 711.
Los alpujarreños se mostraron como independientes,
guerreros y proclives al bandidaje al producirse la
insurrección contra la creación del Califato
de Córdoba, encabezada por Omar Ben Hafsum. Tras su
caída se fundó el Reino de Granda, que dividió
La Alpujarra en 18 Tahas, reducidas a 13 en el siglo XV. Turón
perteneció a la Taha del Gran Cehel.
Dejando la historia general, y ciñéndonos
a la propia del Pueblo, diremos que donde ahora se encuentra
la Iglesia estaba ubicada la Mezquita. Aunque la mayoría
de las construcciones eran de ladrillo y adobe, aún
quedan restos de viviendas árabes, del Molino de la
Almazara del Colorín (frente al viejo cuartel en el
Camino de los Alcázares)y la Almazara de la calle San
Rafael (en el Barrio Bajillo junto a la Plaza).
Aunque
existieron 3 molinos de aceite (almazaras) y 3 harineros y
gran cantidad de norias de agua instaladas en las casas principales,
lo que nos da una idea de la importancia e intensidad del
cultivo del olivo y la producción del aceite, la industria
por excelencia era la de los telares. Había gran cantidad
de ellos, en los cuales se trabajaba lana y sobre todo la
seda, por toda La Alpujarra se extendió el cultivo
de la morera para la crianza del gusano de seda. Las telas
eran muy apreciadas en todo el Al-Andalus, ya que las mezclas
que hacían con tierras e insectos varios obtenían
una amplia gama de tonos y colores con los que adornaban y
tintaban los tejidos, que servían como vestimenta cotidiana
(lana) y lucido ornamento (seda).
La prosperidad y pujanza de turón se mantuvo durante
toda la dominación musulmana. Con la Rendición
de Granada, Turón y toda La Alpujarra entro en franca
decadencia de la que aún no se ha recuperado. La expulsión
de judíos y moriscos provocó un despoblamiento
general. En el reinado de Felipe III hubo una repoblación
de campesinos de: Galicia, León, Asturias y Castilla
para habitar las tierras abandonadas que dejaron los musulmanes
y que fueron vendidas por la Reina Juana (Juana
la Loca, hija de los Reyes Católicos) a D. Luis
Zapata del Puerto Carrero en 1505, por lo que Turón
pasaba a ser propiedad de D. Luis Zapata hasta 1752.
En
la antigüedad el Término Municipal tenía
un trozo de playa, en la barriada de Huarea (entre Pozuelo
y el Termino de Adra), al estar tan alejada de Turón
y no existir carretera pasó al municipio de Albuñol.
(La carretera llegó a Turón en 1914).
Debido al retroceso general de la comarca y el fuerte olvido
histórico, tan solo se puede seguir reseñando
su participación en la Guerra Civil Española,
destacando las atrocidades cometidas por ambos bandos, más
por rencillas personales que por verdaderos motivos políticos.
En lo referente a patrimonio, posee la Iglesia de la Encarnación
construida en 1711y reedificada tras su destrucción
e incendio en la Guerra Civil. Además cuenta con una
gran ermita fechada en 1836 dedicada a su patrón (
San Marcos, 25 de Abril), venerado en una imagen policromada
del Santo, procedente de Portugal
desde 1646.
Turón no es villa de paso, hay que ir expresamente
y descubrirla, con sus casas blancas escalonadas, Terrazas
floridas, estrechas y tortuosas calles que conforman un paisaje
urbano original y pintoresco.
© Mª Dolores Fernández Gil (Prohibida su
copia o reproducción sin autorización del Autor).
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