Tartessos es
una de las culturas de la Península ibérica
más desconocida en la actualidad. Sabemos de su existencia
gracias principalmente a Herodoto (h. 484 a.C.-h. 425 a.C.)
y Estrabón (63 a.C.-21 d.C.). De su origen hay diferentes
interpretaciones; la oriental proveniente de los "pueblos
del mar", la mediterránea o incluso la siciliana
e incluso otras más difíciles de creer, pero
ninguna de ellas es definitiva.
El reino de Tartessos, posteriormente Turdetania, se anclaba
en las actuales provincias de Badajoz
(el sur), Huelva,
Sevilla,
Cádiz
y el suroeste de Portugal. La zona ibérica la podemos
observar aquí
con la nomenclatura de sus habitantes; Turdetanos, (así
llamados en la época de la colonización griega).
Esta zona fue milenariamente conocida por sus metales, un
bien escaso en otras partes del Mediterráneo: hierro,
oro, plata, estaño y bronce.
Los primeros que llegaron a estas costas fueron los semitas,
seguramente en la época de formación del reino
(ss. XI-IX a.C.) , allá por el siglo IX, aproximadamente,
antes de Cristo. Luego ya establecidos empezaron la explotación
de las tierras mineras.
Más tarde, sobre finales del IX a.C. y principios
del VIII a.C., se denotan restos arqueológicos que
demuestran la presencia fenicia en las costas ibéricas.
De esta presencia la más notable es, sin duda, la fundación
de Gadir (actual Cádiz).
Los fenicios no sólo querían explotar las tierras
sino expandirse por el sur peninsular poniendo en peligro
la propia existencia de Tartessos. De esto es muestra la fundación
de Spal (actual Sevilla).
Esta especial virulencia en la colonización fenicia
dió lugar a continuos enfrentamientos entre los Tartessos
del rey Therón y los fenicios.
Casi al mismo tiempo los griegos ocupaban la zona nororiental
de la Península Ibérica. Su colonización
fue menos expansionista y su elevada cultura influyó
notablemente en todos los pueblos mediterráneos de
la Península. De tal forma fueron bien recibidos que
el mítico rey tartesso Argantonio les invitó
a instalarse en Tartessos y fortificar sus ciudades.
No cabe duda que esta mezcla de culturas con diferentes habilidades
para el comercio y la manufactura de los metales hicieron
de Tartessos un centro neurálgico de la economía
del metal en el Mediterráneo.
Sobre el siglo VI a.C. Tartessos se estanca comercial y culturalmente
y comienza un lento declive. Muchos de sus clientes mediterráneos
fueron invadidos por otras culturas menos desarrolladas y
por tanto menos comerciales.
La simbiosis de las culturas tartesico-fenicias pasaron a
una mezcla turdetana-púnica (turdetanos-cartagineses).
A finales del sigo V a.C. la cultura Tartéssica, posteriormente
llamada Turdetana desaparece en la penumbra del pasado.
Los turdetanos no se deben confundir con los tartesios, sino
como descendientes de estos últimos. Al disminuir el
comercio el estancamiento, del que hemos hablado más
arriba, se hace patente y las clases sociales se igualan.
Esto da origen a una nueva forma de vivir, la ganadería
y la agricultura, que son en definitiva los medios de subsistencia
del pueblo turdetano, son ya la base de su economía.
Aunque esto es una simple teoría es bastante probable
que así fuera. |