Una
vez acabada la epidemia los ingleses no sólo no se
retiraron sino que establecieron puestos de guardia en los
límites del campamento hospitalario, habían
ganado unas decenas de metros a sus anteriores posiciones.
En el año 1829 volvió a ocurrir lo mismo, los
ingleses habían ganado ya unos cientos de metros más.
España se quejó pero nadie atendió estos
sollozos de quién no sabe defender lo suyo.

Al gobierno español no le bastó tal humillación,
en 1854 otra nueva epidemia siguió los mismos pasos
que las anteriores. España protestó en ¡1863!.
Al no haber más que hurtar a España los británicos
decidieron construir una verja en 1908. En total habían
ganado más de 850 metros de terreno a lo que era una
simple Roca.
Toda esta usurpación en tierra fue similar en el mar.
Pero no vamos a contar más penas pues son innecesarias
para ver como los ingleses dilucidaron lo que los españoles
no fuimos capaces ni de saber escribirlo, ni de dilucidarlo,
ni de ponernos en nuestro sitio.
Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad se han llevado
a cabo negociaciones con Gran Bretaña por los sucesivos
gobiernos españoles sin obtener ningún compormiso
formal, sólo Declaraciones de buenas intenciones (Declaraciones
de Lisboa de 1980 o la de Bruselas de 1984) hicieron creer
en el milagro pero todo eran fuegos de artificio. En 2006
los gibraltareños o "llanitos" se declaran
a favor de la autodeterminación, es decir, la escisión
de Gran Bretaña y de España, por supuesto, no
quieren ni hablar. El tiempo dirá como termina esta
historia que España ayudó a construir por omisión
y negligencia.
Pero ante todo y sobre todo, la historia lo dice, Gibraltar
es española.
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