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El "nacionalismo" original, se sustentaba en los
fueros que diversos reyes habían concedido a ciertas
zonas muy delimitadas y que nunca coinciden en extensión
geográfica con lo que el propio nacionalismo quiere
hacer creer, sin basarse, claro está, en ningún
tipo de documentación histórica.
Los fueros no eran una carta de independencia sino todo lo
contrario, una carta de subordinación tras perder la
guerra, en unas ocasiones en los campos de batalla y otras
en los despachos, es decir una carta de rendición incondicional
pero que por haber sido realizada para evitar males mayores
se facilitó cierto autogobierno, supeditado, claro
está, al de la Nación.
Entre los clérigos nacionalistas tenemos al cura Juan
Antonio Lorente ya en el siglo XIX, pero para Vizcaya
ya Lope García de Salazar (s. XV) hacía mención
a la primitiva libertad vasca (sin documentación que
lo avale), y en Guipúzcoa
al protonacionalista Esteban de Garibay (s. XVI), este nacionalista
además de la primitiva libertad vasca aseguraba que
la entrega de ésta provincia a Castilla en 1200 fue
por el mal trato recibido del reino de Navarra.
No existe documentación alguna que indique no sólo
la libertad de estas tres provincias vascas anteriores a 1200
sino que ni siquiera estaban organizadas en provincias, sino
que existían escasos señoríos que tenían
la propiedad sobre una pequeña parte de lo que son
las actuales provincias vascas y el resto eran territorios
huérfanos (anteiglesias, sin fronteras definidas, sin
gobierno definido, sin documentación acreditativa de
todo ello). Sólo el Fuero de San Sebastián está
documentado en 1180, lo que no quiere decir que su entrega
fuera forzada, como hemos relatado arriba.
Sobre Álava
es difícil hablar sobre si tenía o no Fueros,
desde luego fue la primera provincia vasca en estructurarse
pero no existe documentación que acredite nada más.
De todas formas, repetimos, los Fueros podían ser modificados
por el Rey a su gusto.
Los clérigos ayudaron a que a finales del siglo XIX
se creara la figura del "baserritarra", es decir
del campesino que sabe más que el de la ciudad y que
menosprecia la cultura y el saber acumulado en las Universidades.
Luego apareció Sabino Arana, personaje que inventó
la historia vasca y logró hacer creer que su opinión
era lo que realmente había sucedido en los últimos
siglos en España. Y así un sinfín de
nombres que hicieron de la invención una absoluta realidad,
incontestable para todo nacionalista.
La fuerte industrialización de finales del XIX y comienzos
del siglo XX, favoreció el nacionalismo, pues los emigrantes
de otras regiones de España hacia Vizcaya y Guipúzcoa
eran impuros de sangre vasca, exactamente del RH negativo,
como en su día declaró un dirigente nacionalista.
Esta pureza de sangre que poseían los vascos estaba
en pelligro por la impureza de la sangre recién llegada,
por tanto para evitar el peligro Sabino Arana pedía
la independencia.
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