DIASPORA: MEDIOEVO
ESPAÑOL
La influencia del
judaísmo babilonio sobre las comunidades de
Europa fue muy poderosa. La diáspora en Oriente,
incluyendo Egipto, tendía a aceptar la influencia
de lo que restaba del centro espiritual de Eretz Israel.
Al tiempo que el
centro babilonio declinaba, florecieron las comunidades
de Africa del norte y España. Prósperas
poblaciones judías se desarrollaron en Kairuán
y Fez, en el norte de Africa, y en Córdoba
y Toledo de España. En esos lugares comenzó
a codificarse y editarse las voluminosas discusiones
jurídicas del Talmud.
En los siglos 5
y 6 los cristianos visigóticos de España
comenzaron a perseguir a los judíos, pero bajo
el dominio musulmán llegaron a posiciones de
gravitación en el gobierno, durante el período
conocido como la Edad de Oro.
Se destacaron en
las profesiones liberales, particularmente la medicina,
y fueron estimulados los estudios de la astronomía
y filosofía. Floreció la poesía
hebrea de todos los géneros en una época
que produjo a Ibn Gabirol, Samuel Ha-Naguid y Iehudá
Halevi. En los campos tradicionales del estudio puede
mencionarse entre los eruditos sobresalientes a Salomon
Adéret y Asher Ben Iejiel.
Debido al choque
de culturas, el mayor sabio judío del siglo
12, Maimónides, escribió en árabe
su obra fundamental, Guía de los Perplejos,
para los desorientados de su generación. La
Edad de Oro español vio también el nacimiento
del misticismo hebreo o Cábala (cuya obra esencial
es el Zohar); que iba a tener gran importancia en
la vida judía.
En las primeras
etapas de la reconquista cristiana, a principios del
siglo 11, la posición de los judíos
no se deterioró drásticamente. Pero
la Iglesia de España consideró una anomalía
la prosecución de su existencia en un Estado
cristiano, e hizo todos los esfuerzos para lograr
su conversión.
Ello condujo finalmente
a las cámaras de torturas de la Inquisición,
y al decreto de 1492 imponiéndoles la alternativa
de aceptar la fe cristiana o abandonar la península.
Durante varios siglos después de aquel año
no existió en dicho país una vida judía
libre, y sólo en 1967 fue inaugurada una sinagoga,
que obtuvo el reconocimiento oficial.
Luego de la expulsión
de los Reinos de Castilla y Aragón, los refugiados
se diseminaron por todo el mundo judío, incluyendo
Africa del norte, Italia, Sicilia, Holanda y Turquía
y establecieron allí sus propias congregaciones.
La voz sefaradí ; que denomina a diversas comunidades,
es una derivación del nombre hebreo de España
(Sefarad).
Algunos conversos
judíos que abrazaron el cristianismo, pero
que en secreto permanecieron fieles a su fe escaparon,
de España y abandonaron sus posesiones allí
para practicar abiertamente su religión en
países libres. Otros permanecieron en la península;
en muchas familias españolas puede observarse
aún hoy vestigios de prácticas judías,
transmitidas de padres a hijos.
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