DIASPORA EN
FRANCIA Y ALEMANIA MEDIEVALES
En Francia existen
judíos desde el siglo 1 E.C. Los primeros vivieron
bajo la influencia cultural y religiosa de sus hermanos
de España y, posteriormente, de Italia. En
los siglos 10 y 11 se desarrolló una cultura
diferenciada y fecunda en el norte de Francia y en
la ribera oriental del Rin.
La atmósfera
reinante allí para los judíos fue muy
distinta de la existente en la mayoría de las
regiones meridionales del país: fueron tolerados,
aunque no tuvieron acceso a la sociedad ni al gobierno.
En consecuencia, se desarrollaron hacia adentro. Durante
ese período los cruzados cometieron horrores
indescriptibles en la población hebrea, incluyendo
torturas, violaciones y pillaje. En su camino para
liberar la Tierra Santa de los sarracenos, los cruzados
destruyeron comunidades enteras de pacíficos
judíos. El martirologio se convirtió
en un lugar común.
Aún en
estas adversas condiciones se expandió la vida
cultural judía. Rashi (1040-1105) escribió
sus comentarios a la Biblia y a la mayor parte del
Talmud, los que hasta el presente son imprescindibles
para el estudio de esos textos. Las diversas escuelas
de los tosafistas (de tosafot, complementos), entre
los cuales sobresalieron los nietos de Rashi, completaron
su obra mediante comentarios adicionales. Un tipo
distinto de pietismo fue desarrollado por un grupo
que llevó el nombre de Jasideos de Ashkenaz,
denominación hebrea para toda esa área
geográfica; los Jasideos pusieron el énfasis
en los aspectos éticos y en el ascetismo de
la vida judía. También en la actualidad
los judíos occidentales son conocidos como
ashkenazitas y siguen bajo la influencia de aquella
época.
En ese tiempo
los judíos se desempeñaban principalmente
como mercaderes, manteniendo sólo un contacto
marginal con sus vecinos no judíos. Estaban
excluídos de la propiedad de tierras y de las
profesiones, siendo forzados a operar como prestamistas,
dado que la Iglesia no consideraba esa actividad digna
de los cristianos. Posteriormente, los judíos
fueron censurados y perseguidos por ocuparse de actividades
a cuya práctica fueron obligados; asimismo,
bajo la influencia de la Iglesia, los gobernantes
locales redujeron constantemente sus derechos. De
hecho los judíos eran considerados legalmente,
y con frecuencia, propiedad personal del gobernante.
Durante la peste
denominada Muerte Negra, que en 1348 causó
el deceso de un tercio de la población de Europa,
los judíos fueron falsamente acusados de envenenar
los pozos de agua. También tuvo amplia difusión
el Libelo de Sangre, que inculpó falsamente
a los judíos de asesinar a niños cristianos
para usar su sangre con propósitos rituales.
Estas absurdas acusaciones se convirtieron en las
excusas corrientes de pogroms y acosamientos. Sin
embargo, la comunidad judía demostró
su gran vitalidad y se reconstruyó en los propios
lugares donde se cometieron masacres pocos años
antes.
Esta sección es provista por Portales y profesionales
altamente especializados. Para colaborar enviando su
trabajo solo tiene que rellenar este
formulario y nosotros nos pondremos en contacto
con usted.