DIASPORA EN
ARABIA
Existen leyendas
según las cuales la fecha de arribo de los
primeros judíos a Arabia se remonta a la época
de Moisés; otras refieren que 80.000 sacerdotes
llegaron allí después de la destrucción
del Primer Templo de Jerusalén.
Lo cierto es que
la comunidad judía de Arabia, incluida la del
Yemen, existió desde la antigüedad remota.
En el siglo 6 a.C., los judíos de Yemen desoyeron
el llamado de Ezra a retornar a Eretz Israel. Sólo
en 1949-50 la comunidad yemenita emigró al
Estado de Israel.
Antes del surgimiento
del Islam, en el siglo 7 E.C., existieron en Arabia
poderosas tribus judías que llegaron a dominar
sobre tribus paganas vasallas, y un número
considerable de no judíos se convirtió
a la fe judaica.
Aparentemente, tribus
completas siguieron este curso y hay pruebas de que
hubo un reino prosélito de los judíos
y también una reina de ese origen. Las esperanzas
de Mahoma de convertirlos al Islam no se cumplieron
y esto provocó el rápido deterioro de
su relación con ellos.
Simultáneamente,
Mahoma adoptó ciertos elementos de la fe judía
para su nueva religión, pero aquellas tribus
fueron gradualmente expulsadas de Medina y, todos
los varones de una de ellas, ejecutados. Se les exigió
el pago de tributos especiales por el privilegio de
vivir entre musulmanes, norma seguida luego en todos
los países de gobierno islámico. De
acuerdo con la enseñanza musulmana, la inferioridad
civil de los judíos fue promulgada por ley.
La actitud básica del Islam respecto a los
infieles se encuentra expresada en el llamado Convenio
de Omar, que data del año 637. La doctrina
llamada ahl al-dhimma fija los derechos del "pueblo
protegido", referentes tanto a judíos
como a cristianos.
La posición
social y económica de los judíos del
Yemen era muy baja. Se les hizo objeto de iniquidades
y restricciones: no podían usar colores brillantes
o medias; les estaba prohibido llevar armas o usar
sillas de montar; los niños judíos que
quedasen huérfanos debían convertirse
al islamismo. Tampoco podían realizar las mismas
labores que los musulmanes; muchos de ellos trabajaban
la plata y el oro, dado que esto les era vedado a
los seguidores del Islam.
Uno de los resultados
de esta persecución fue que los judíos
de Yemen se conservaron étnicamente separados
y mantuvieron sus costumbres peculiares. Su singular
pronunciación del hebreo y sus prácticas
rituales son materia de minuciosas investigaciones
en el moderno Israel, dado que permanecieron aparentemente
intactas durante más de 2.000 años.
Según se cree, esos estudios arrojarán
luz sobre el idioma y la cultura de la antigüedad
hebrea.
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