El MESIANISMO
Y EL SHABTAI ZVI
Una de las creencias
básicas del judaísmo se relaciona con
la llegada del Mesías y la redención
final. Los comienzos de dicha creencia no pueden ser
fijados con exactitud; ésta fue, desde la época
del Segundo Templo, un tema de constante vigencia
en la vida judía. Movimientos mesiánicos
verdaderos existieron ya desde el siglo 7.
Cada gran ola de
persecuciones, tales como la desencadenada en España
en 1391, trajo consigo el afloramiento de esperanzas
mesiánicas.
En las primeras
décadas del siglo 16, los judíos oprimidos
de Asia Menor y Europa se vieron atraídos por
las carismáticas promesas de David Reubeni
y Salomón Moljo. Algunas de estas promesas
estaban vinculadas con los supuestos descendientes
de las Diez Tribus Perdidas de Israel, expulsadas
de su patria por los Asirios en 720 a.C.
Los sufrimientos
causados por las masacres de Jmielnicki (1648-49)
explican el fervor con el cual muchos de los judíos
del mundo abrazaron el movimiento fundado por el seudomesías
Shabtai Zvi.
También muchos
no judíos aceptaron su prédica cuando
se declaró Mesías y anunció que
conduciría a los judíos de regreso a
su tierra. En 1665 y 1666 causó tal impresión
que comunidades enteras, tanto de Oriente como de
Europa, vendieron sus casas, posesiones y negocios
dispuestas a seguirlo. No obstante, el sueño
sufrió un colapso porque el "Mesías"
se convirtió al islamismo, aún cuando
algunos de sus seguidores todavía creyeron
que el "descenso de la conversión"
era una etapa necesaria en el proceso de la redención.
Un trágico desengaño sobrevino también
con la conversión al cristianismo de otro "Mesías",
Jacob Frank ( 1726-91 ).
A comienzos del
siglo 18 el nacimiento en Europa Oriental del movimiento
popular conocido como del jasidismo, provocó
una enconada oposición originada, en gran medida,
por el temor de que se reeditara la herejía
de Shabtai Zvi.
Esta ansiedad resultó
infundada y el jasidismo fue desde entonces un vibrante
y destacado elemento en la vida judía. Los
dirigentes jasídicos, a la par que los que
no comulgaron con el movimiento, e incluso sus opositores,
vieron en el ascenso a la Tierra Sagrada la más
alta aspiración judía. Israel Baál
Shem Tov (1700-60), el fundador del jasidismo, trató
de concretar ese anhelo de la misma manera que el
gran adversario del jasidismo, Elías, el Gaón
de Vilna (1720-97). Pero ninguno de ellos lo logró;
en cambio, algunos de sus eximios discípulos
Ilegaron a establecer comunidades en la Tierra de
Israel.
En 1654 arribaron
a New Amsterdam (posteriormente Nueva York) los primeros
judíos y establecieron allí una congregación;
dos años más tarde fueron readmitidos
en la Inglaterra de Cromwell.
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