RETORNO DE
BABILONIA A SION (586-458 a.C.)
La Biblia expone
la destrucción de los dos Estados Judíos
como el castigo divino a sus pecados, en particular
el de idolatría. Después de las deportaciones
en masa, algunos habitantes permanecieron en el país:
los babilonios estaban especialmente interesados en
restablecer las clases gobernantes.
La posición
económica de los judíos en Babilonia
era enteramente satisfactoria, gozando de gran autonomía
(esta situación prosiguió para aquellos
que quedaron en dicho país después del
retorno a Sión, hasta el siglo 10 de la E.C.).
La destrucción del Estado y del Templo fueron
experiencias traumáticas. Ante la prédica
encendida de los profetas, afloraron tanto el deseo
de venganza como los sentimientos de contrición.
La religión judía atravesó por
un importante proceso de desarrollo en el exilio babilonio.
La sinagoga, quizá la institución más
importante en la vida judía, comenzó
a actuar casi como un sustituto del destruido Templo.
Además, la estrecha proximidad de los no judíos
debió haber ejercido cierta influencia sobre
su teología y el pensamiento religioso. Los
desterrados nunca abandonaron la esperanza de retornar
a la Tierra de Israel. Incluso el profeta de la condenación,
Jeremías, les aseguró que finalmente
retornarían a su patria. En el exilio, Ezequiel,
con su profecía de la resurrección de
los huesos de los muertos, debió haber alentado
esta esperanza.
Cuando los medos
conquistaron Babilonia, los judíos lo consideraron
un acto de Dios. Ciro, el nuevo gobernante, se embarcó
en una política de restauración y reconstrucción.
A los judíos les fue concedida la autorización
de regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo.
El primer retorno, en 538 a.C., incluyó 42.360
hombres libres y 7.337 esclavos. El territorio que
les fue asignado era pequeño y abarcaba a Jerusalén
y sus alrededores. Los judíos que regresaron
sufrieron grandes contrariedades, así como
la hostilidad de los colonos que los asirios habían
asentado en Samaria después de conquistar a
Israel. Estos pobladores fueron conocidos como samaritanos;
adoptaron cierta forma de judaísmo y se estaban
preparando para construir su propio templo sobre el
monte Guerizim.
En el año
515 a.C., el Templo de Jerusalén fue reconstruido,
pero las condiciones generales de los habitantes no
eran en modo alguno favorables.
En 458 a.C. un segundo
grupo de judíos babilonios llegó a la
ciudad bajo la conducción de Ezra, a quien
las nuevas autoridades de Babilonia habían
nombrado gobernador de Jerusalén. Este grupo
comprendió 18.000 hombres, mujeres y niños.
Esta sección es provista por Portales y profesionales
altamente especializados. Para colaborar enviando su
trabajo solo tiene que rellenar este
formulario y nosotros nos pondremos en contacto
con usted.