LA RESTAURACION
(Siglo 5 a.C.)
A su regreso a Jerusalén,
Ezra halló que la comunidad estaba completamente
desmoralizada y que los matrimonios mixtos, con no
judíos, habían alcanzado proporciones
alarmantes, y convocó a un encuentro de representantes
de toda la población en el cual se resolvió
tener por disueltos dichos matrimonios. Los samaritanos
y otras nacionalidades se sintieron profundamente
insultados por esta medida, y Ezra resolvió
reconstruir los muros de Jerusalén para prevenirse
de un eventual ataque. Este acto iba más allá
de sus facultades y sus enemigos informaron de ello
a la corte de Persia, recibiendo Ezra la orden de
desistir de su propósito. Nehemías,
un judío que ocupaba una alta posición
en la corte, gestionó la rescisión de
dicha orden y él mismo fue designado gobernador
de Judá.
Arribó a
Jerusalén en el año 455 a.C. y en su
entusiasta fervor logró completar las fortificaciones
de la ciudad en 52 días.
Ezra y Nehemías
unieron sus fuerzas y en el día de Año
Nuevo, 455 a.C., Ezra leyó la Torá en
una reunión a la cual fue convocada toda la
población. Unas tres semanas después
fue proclamado un día de ayuno y los judíos
se comprometieron solemnemente a vivir en absoluta
conformidad con los mandamientos de la Torá.
Pocos años más tarde, Nehemías
fue llamado nuevamente a la corte persa y en su ausencia
la oposición tornóse otra vez activa;
pero a su vuelta a Jerusalén instituyó.
varias medidas religiosas que provocaron el cisma
definitivo entre la comunidad judía y la samaritana.
Al lado de los judíos
de Babilonia que decidieron no regresar a Jerusalén,
existieron otras grandes comunidades de este origen
en el Medio Oriente.
En Elefantina, isla
en el delta del Nilo, los judíos construyeron
un templo para el servicio de Dios. Este templo, con
respecto al cual la comunidad de Jerusalén
adoptó una actitud ambivalente, fue destruido
por sacerdotes egipcios en 411 a.C. Por esa misma
época, también la comunidad judía
de Persia fue amenazada de exterminio por un decreto
del que fue salvada merced a los esfuerzos de judíos
influyentes en la corte. La festividad de Purim y
el previo Ayuno de Ester fueron instituídos
para conmemorar aquel evento y, hasta el presente,
se celebran cada año con la lectura en público
del relato protagonizado por Ester, amén de
otros festejos familiares y en la sinagoga.
En Judá el
pueblo vivió en un régimen teocrático,
un Estado regido por la ley de Dios. La monarquía
no habría de ser restablecida hasta unos 300
años después. De los restantes 100 años
de dominio persa es difícil encontrar algún
testimonio escrito.
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