Habitada
desde el Paleolítico Inferior por el Neandertal según las
excavaciones hechas en las cuevas de Almanzora y Humosa. A
partir del Neolítico y hasta la Edad del Bronce aparece
una cultura propia (la de Almería, originaria de Los
Millares); es cuando esta provincia adquiere una importancia
singular en la historia.
Su principal riqueza es debida al uso de la
riqueza minera. Exponente de esta Cultura es el poblado
prehistoria de El Gárcel y Tres Cabezos. Más tarde aparece
otra cultura (la de El Argar en Antas, 2.000 a.C)‚ maneja
la cerámica a mano y la explotación del oro‚ cobre
y galena argentífera basada en influencias europeas. La argárica
ha pasado por ser una cultura muy avanzada en artesanía,
fabricaban utensilios de forma lisa muy trabajado para dar
un aspecto metálico. Y el tiempo dió paso a la historia...
Posteriormente dejaron sus huellas los fenicios
que en el siglo VIII a.C se asentaron en toda la costa almeriense‚
posteriormente los griegos y cartagineses y más tarde los
romanos.
Los árabes, en el siglo VII, desembarcan
en Almería al mando de Tarik; ya en el año 929 se instaura
el Califato de Al-Andalus de manos de Abd
al-Rahman III, fundaron la alcazaba Al-Mariyyat (La Atalaya),
año 995. De este nombre deriva Almería. Por aquí pasaban las
transacciones entre el Califato cordobés y el norte
de África. En el siglo XI es capital del reino Taifa de Jairan
y el desarrollo económico es cada ves más boyante. Muestra
de ellos son las gran cantidad de telares que existían en
esta ciudad, más de 10.000.
Conquistada por
Alfonso
VII en 1147 la ciudad es derruida por las batallas entre
el ejército castellano y los innumerables berberiscos que
existían en esta ciudad, este declive lleva a poner en manos
del Reino de Granada la ciudad en el año 1157.
En el año 1309 nuevamente sufre la guerra,
esta vez es
Jaime II quien asedia la ciudad de la que sale airosa.
Sólo los Reyes
Católicos fueron capaces de Reconquistar definitivamente
para la corona castellana la plaza de Almería.
Durante toda la Edad Media sus costas fueron
escenario de infinidad de ataques piratas berberiscos, uno
de sus monumento más representativos, la Catedral, conserva
las almenas y torres que tuvieron que aguantar estos ataques,
otro de ellos, la Alcazaba, cayó en poder de los piratas por
breve tiempo.
En 1567 la ciudad de Almería intervino en la
sublevación de los moriscos de la Alpujarra. La decadencia
culmina con la expulsión de los moriscos.
|