A
finales del siglo XVIII es sede de la corte del Infante Luis
Antonio de Borbón y Farnesio. En 1785, fecha de su
muerte se inicia una época de acusado declive económico
y cultural en la villa.
El siglo XIX es el siglo más nefasto
para Arenas de San Pedro. Tras las destrucciones de la Guerra
de la Independencia llegan las guerras carlistas y para más
inri, poco después llega la desamortización
de Mendizábal (1836, ver
artículo). Los grandes monumentos tanto laicos
como eclesiásticos fueron o destruídos en su
totalidad o seriamente dañados. "SIEMPRE INCENDIADA
Y SIEMPRE FIEL" reza su escudo, sobran las palabras.
Actualmente
es una ciudad eminentemente turística-cultural habiendo
sido un gran impulso para ello el descubrimiento en 1963 de
las cuevas del Águila, a 6 kilómetros del centro
de la ciudad.
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