Habitada
desde al menos 2.500 años antes de la venida de Nuestro Señor,
según demuestran diversas muestras arqueológicas alrededor
del núcleo urbano de la ciudad, no es sino permanentemente
habitada desde tiempos de los celtas, Arévalo, en contra
de lo que se piensa no es cuna del pueblo Arévaco sino fue
pueblo Vacceo.
Como en el resto de Castilla
y León, los diversos pueblos que se acercaron por
estas tierras dejaron todos y cada uno de ellos sus huellas
arquitectónicas o su artesanía que han continuado
hasta nuestros días pero en una cantidad mínima a excepción
del pueblo musulmán que a la vez que afortunadamente
construyó por doquier también destruyó las fábricas de las
anteriores culturas.
Con la venida del conquistador y rey Alfonso
VI en el año 1.082, Arévalo recuperó una historia más
estable dentro de lo que en aquélla época se podía decir estable.
Pasó a ser la primera ciudad de estilo mudéjar de la
Corona de Castilla y se construyeron casi todos los edificios
que hoy en día se pueden disfrutar.
En el año 1.088 se repobló la ciudad siendo
verdaderamente una ciudad en toda regla y su cultura creció
a la par que su economía.
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