Desde
Juan
II de Castilla hasta nuestros días Madrigal de
las Altas Torres será recordada para la posteridad.
Juan II regala la ciudad a su esposa María de Aragón.
Aquí residió también su segunda esposa,
Isabel de Portugal, madre de Isabel
la Católica. En la historia privada de Isabel la
Católica y, por extensión, de España,
el triángulo Medina
del Campo, Arévalo
y Madrigal de las Altas Torres fue el más importante
de la época. Se puede decir que la historia de Madrigal
coincide con la historia de Isabel la Católica.
A finales del siglo XIV Madrigal era tan importante
como para ser sede del Tribunal Mayor de Castilla.
En esta pequeña villa nació el
inquisidor Gaspar de Quiroga a comienzos del siglo XVI.
Es en el siglo XVIII cuando a Madrigal la apellidan
como de las "Altas Torres" debido a sus antiguos
y desaparecidos más de cien torreones que coronaban
por doquier la muralla.
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