| En
época de Berenguer
IV, casado con la hija del rey aragonés Ramiro
II, se abre una nueva dinastía de reyes aragoneses. Barcelona
seguía expandiéndose espectacularmente tanto socialmente como
económicamente y comienza lo que se ha llamado confederación
aragonesa-catalana, en realidad Cataluña
en estos momentos ni existía, pero el título de una obra de
Antonio Bofarull y Brocá llenó de júbilo a los que siempre
han creído a Cataluña como un reino cuando jamás ningún condado
ha tenido Rey sino Conde. A partir de ahora esta corona aragonesa
(junto con el título de Conde) se expande por el resto de
la actual España y el Mediterráneo, conquistando Murcia,
Baleares,
Sicilia, Cerdeña, entre otras. Los artífices de estas conquista
fueron Jaime
I el Conquistador y Pedro
III el Grande.
Durante el siglo XIII Barcelona sufre un auge
en su construcción de edificios góticos como la Catedral
actual o la capilla de Palacio
Real Mayor. Es de hacer notar que los reyes aragoneses
hicieron una labor de mecenazgo increíble en esta ciudad española,
uno de estos artífices fue sin lugar a dudas Juan
I el Cazador o el Amador de la Gentileza.
Al morir el último rey de la dinastía que empezó
con Berenguer IV (Conde de Barcelona) y Petronella sin dejar
herederos se llegó al compromiso de Caspe (1412) por el cual
se inició una nueva dinastía con la familia Tratámara
con vínculos familiares con la Corona de Castilla.
Desgraciadamente durante el siglo XV llegó
una gran crisis en todos los aspectos que dividió a Barcelona
en dos bandos: los "busca" y los "biga".
Todo ellos hizo que ya con el rey Juan
II terminó en una guerra que acabó con el tratado de Pedralbes
pero no con la confrontación.
En estos siglos, ya en manos de la Corona de
los Reyes
Católicos, Barcelona siguió con su fuerte
impulso económico aunque en menor medida; en esta época el
gobierno de esta región fue bajo el mando de virreyes
designados por la Corona. Como curiosidad decir que del puerto
de Barcelona partió hacia la victoria de Lepanto (1571) la
flota al mando de Don Juan de Austria.
Los continuos enfrentamientos entre Francia
y Castilla hicieron de Barcelona un lugar propicio para la
lucha, esta de dirimió en la Guerra de los Segadores, Barcelona
se rindió a la España de Felipe
IV en el año 1652. España y Francia pactaron más tarde
el Tratado de los Pirineos (1659) poniendo fin a esta confrontación
política.
Si
de guerras hablamos, recordemos la Guerra de Sucesión española
entre los dos aspirantes a la Corona tras la muerte sin descendencia
de Carlos
II, el borbón Felipe de Anjou y el archiduque de Austria
Carlos, el 11 de septiembre de 1713 se firmó el Tratado de
Utrecht ganado el bando borbón.
A partir de aquí el crecimiento de la población
y el económico fue espectacular, Barcelona pasó de unos 35.000
habitantes a más de 100.000.
Cayó en manos de los franceses en 1808 hasta
1813 y en mitad del XIX padeció las guerras carlistas. En
el s. XX, continuaron las guerras, entre ellas la Guerra Civil.
Como curiosidad decir que la característica
disposición cuadricular de las calles de Barcelona la realizó
en el año 1859 Ildefonso
Cerdá.
Actualmente su industria es fortísima, el espíritu
empresarial de Barcelona ha hecho de ella una de las ciudades
más avanzadas de España. |