Según
la leyenda fue Hércules quién fundó esta ciudad española (capital
de provincia) llegando de sus viajes en una ocasión.
Los primeros pobladores fueron los íberos
layetanos y que habitaban la ciudad de Laia (en la actual
montaña de Montjuïc), posteriormente
es invadida por cartagineses (algunos autores indican la posibilidad
de que Barcelona derive del nombre Barca, una dinastía cartaginesa)
y más tarde por los romanos, estos últimos estuvieron desde
el 201 a.C. hasta el s. V d.C. y pertenecieron a la provincia
Tarraconense (Hispania citerior), durante este período se
gestó la cuna de la actual Barcelona, Monte Taber (Colonia
Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino), a lo largo del siglo
II y III el Imperio romano decayó y esto permitió la llegada
de los pueblos germánicos a nuestra tierra.
En el año 415 es conquistada por los visigodos,
cuyo jefe era Ataúlfo,
como curiosidad decir que la mujer de éste, Gala Placida y
ciudadana de esta ciudad fue entregada como rehén a Alarico
durante el asedio de Roma. Aquí es cuando Barcelona se erige
como capital principal desde el año 476.
Durante estos tiempos Barcelona decayó como capital
siendo esta trasladada a Tolosa y más tarde a Toledo.
Ahora llega el tiempo de los musulmanes...
Los musulmanes llegaron a estas tierras en el
año 713 de manos del sarraceno Abdul-Azizpero, su dominación
no llegó a un siglo. En el año 801 (3 de abril) los carolingios
comandados por Luis el Piadoso (hijo de Carlomagno) tomaron
esta ciudad aunque no del todo salvaguardada de los musulmanes
que estuvieron paseándose por estos lares hasta el año
1115. Tanto pasearon que en el año 985 destruyeron Barcelona,
los habitantes de este condado alegaron indefensión y se separaron
de los francos y en el año 988 de autoerige como capital de
una confederación independiente de condados, por supuesto
no eran todos los condados que hoy forman la región española
de Cataluña
y por supuesto esta independencia contaba con el vasallaje
al reino navarro representado, por ejemplo, por Sancho
el Mayor de Navarra
(principios del s. XI) concediendo a Barcelona y sus habitantes
garantías de autojurisdicción (Carta de Garantía,
1025). |