Lerma
fue habitada desde muy antiguo por los Vacceos (Celtíberos)
y más tarde por las culturas romanas, suevas, visigodas,
etc.
A comienzos del siglo X, debido a las guerras
cristianas, éstos inician la repoblación y construyen unas
posiciones en las que rechazar al enemigo, una de estas fortificaciones
fue Lerma.
La zona amurallada pronto contó con cuatro
puertas, una de ellas se conserva hoy día, el Arco de la Cárcel.
A finales de este siglo (s. X) muchos poblados
y terrenos fueron a pasar a manos del infantado de Doña
Urraca de Castilla, en Covarrubias.
En estos bellos parajes tuvo lugar una gran
batallas contra los musulmanes, en esta ocasión el Conde Sancho
García fue derrotado por las huestes de Almanzor
en las peñas de Cervera.
Ya en el siglo XI, siglo de la nobleza, tuvieron
lugar luchas fraticidas entre bandos por la lucha de la sucesión
dinástica, entre los más guerreros se encuentran las familias
de Lara y los Castro.
Más tarde y una vez derrotados definitivamente
estas familias, Lerma pasó a formar parte del dominio real
hasta principios del s. XV (1414), en el que Fernando
de Antequera donó la ciudad a Diego Gómez de Sandoval
y Rojas por apoyarlo en la batalla de Antequera contra el
Conde de Urgel.
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