En
el siglo XVI Lerma vive momentos de privilegios y progreso
económico, debido en gran medida a que el IV Conde de Lerma,
Francisco Gómez de Sandoval rindió pleitesía al Rey Felipe
III, siendo durante varias décadas privado del Monarca.
Estos dulces años de Lerma fueron plasmados
por grandes artistas de la época como veremos. En ellos se
erigió uno de los más importantes conjuntos histórico-artísticos
de España, convirtiéndose en lugar de recreo y vacaciones
de la burguesía española de aquellos años.
Por aquí pasaron Góngora,
Lope
de Vega, Felipe
III , etc. Aquí nació la séptima hija de éste último,
la infanta Margarita, bautizada en el Convento de Las Clarisas
y que Velázquez
las inmortalizó para siempre en su cuadro de Las Meninas.
Con la riqueza económica que daba ser privado
del Monarca, el conde de Lerma hizo construir monumentos como
la Plaza Mayor de Armas y el Palacio
Ducal. Ésta riqueza fue la que provocó su cese y perseguido
por el pueblo, pasó sus últimos años devolviendo lo que había
defraudado y deambulando entre Lerma y Valladolid.
Durante la Guerra de la Independendia, fue
núcleo de la guerrilla española contra el invasor,
fue el azote molesto y eficaz de esta forma de entender la
guerra.
En la actualidad es centro turístico y su economía
resurge a pasos agigantados.
La artesanía del barro cocido es una
de las más artesanales formas de crear arte, sin olvidarnos
de las ya típicas influencias religiosas como las del Monasterio
de las Madres Dominicas que con la arcilla de Manises esculpen,
crean los maravillosos juegos de café, jarras, y diversos
útiles cotidianos, el esmero en la decoración es de reconocimiento,
con estilos que van del griego al románico. La forja
del hierro tiene larga tradición en esta comarca.
La cerámica, por tanto, es una de las
más típicas representaciones del arte lermeño, es de destacar
también la cerámica del Monasterio
de San Blas. |