Ya
en el siglo X los monjes poseían propiedades extensas
y fundan nuevas fábricas de actividades, todo ello llevó
a que en el siglo XIV la relajación de la Regla diera
lugar a una nueva oleada de opiniones de volver a la Regla
original. Los cenobios cluniacenses, muchos en Castilla y
León, debían obediencia al nuevo monasterio
benedictino levantando en Valladolid
para observar el cumplimiento de la Regla de San Benito de
Nursia en todos los territorios de Castilla. En 1390 de levanta
el Monasterio de San Benito.
Una de ellas, el scriptorium, comenzó a funcionar
en este siglo y se conservan aún tres ejemplares de sus obras,
"Las conferencias de Casiano", "Comentario
a la regla de San Benito" y "Las Glosas Silenses".
Nuevamente en el siglo XI y debido a Almanzor,
Silos
decae, siendo arrasado el Monasterio
como ya dijimos anteriormente.
En el año 1043 llega el Abad
Santo Domingo y el monasterio recupera y aumenta su gloria
y se realizan obras de ampliación del Monasterio.
Tras pasar unos siglos en los que Silos fue
referente espiritual y cultural de las dos Castillas y gran
parte del resto de España, la abadía queda absorbida por la
Congregación benedictina de Valladolid,
desde ahora la vida será mucho más tranquila pero menos llamativa.
Con la desamortización de Mendizábal
(1836, ver
artículo), que también afecto a numerosos bienes
de la Iglesia en Burgos
y en toda España, el Monasterio se deshabitó hasta que
en 1881 fue de nuevo habitado por monjes franceses de la abadía
de Solesmes.
Actualmente es lugar de visita turística obligada
para todo aquél que visita esta zona. De obligada visita.
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