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Su
nombre se debe a una antigua laguna que existía y que en guanche
se llamaba Aguere.
En este escenario se sostuvo la batalla final
por la conquista de la isla de Tenerife
entre los aborígenes y Fernández de Lugo. Al igual que ocurrió
en las demás islas en el siglo XVI comienza el florecimiento
económico de La Laguna. Las continuas crisis económicas que
se sucedieron después hicieron que no se prosperara tan fuertemente
como en otras islas del entorno.
Actualmente es una ciudad vital con ganas de
atraer un turismo merecido.
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