Si hemos hablado de la
agricultura hablemos de la ganadería. Sabemos que el
perro, la vaca, el cerdo, la cabra y la oveja era animales
que estaba ya domesticados, el caballo no lo fue hasta la
Edad de Bronce. Por lo que sabemos la vaca, el cerdo y ovejas
y cabras fueron inicialmente críadas para la alimentación,
pero ya a finales del Neolítico se criaban para un
uso inteligente de los productos derivados de estos animales.
Esto tuvo una consecuencia que aún hoy en día
sufrimos, el trabajo para subsistir. Las diferencias sociales
empezaron a destacar debido a la economía que desde
un primer momento se planteó.
La civilización Neolítica se extendió
en toda España y por igual en las orillas de los rios,
vegas y lagunas, aprovechando el recurso natural para suministrar
el agua tan necesario para la agricultura. Los poblados empezaron
a ser, como ya hemos comentado, más sedentarios y las
actividades económicas más estables pues ya
se había definido la zona geográfica del dominio
económico. Estos poblados solían tener silos
de almacenamiento, fosos para su defensa y una amplitud considerable.
Se realizaban siempre con piedra y barro hasta la llegada
de la Edad de Bronce en que ya se construía principalmente
en piedra. En el Neolítico Final estas construcciones
serían situadas en elevaciones de terrenos para su
fácil defensa. Esto no siempre fue así, en las
zonas mediterráneas y de la Andalucía oriental
los castros se situaban principalmente en zona llana y las
casas eran construidas aisladamente.
Al final del Neolítico y sobre todo en la I Edad del Bronce
llegaron a vivir despóticamente. En estas culturas resulta
probable que se cultivaran las tierras con azadas y no con
arado aunque en muchas actividades del campo se hacía
necesario el uso de otros instrumentos como la laya por lo
menos al principio. La mujer se encargaba de la fabricación
de útiles de la casa como incluso hoy se puede ver en muchos
pueblos de España. Sabemos, por las carnicerías de
los huesos de animales hallados, que los bueyes fuero usados
para un esfuerzo intenso y continuado por lo que lo más
seguro es que se usara el arado. Bastantes siglos después
se descubre el torno del alfarero en Mesopotamia (s. V a.C.).
Las labores de trenzado y cestería eran usadas por
la mujer para la fabricación de las primeras obras de cerámica.
De todo esto se deduce la importancia de la mujer a partir
de la Edad del Bronce pero sin llegar a ser una sociedad
matriarcal. |