El
emperador empieza su declive. En el año 1554 renuncia,
a favor
de su hijo Felipe (futuro Felipe
II), los territorios de Nápoles y Milán.
En 1555 Borgoña y los Países Bajos. En 1556
cede los territorios de España.
El 3 de febrero de 1557 Carlos
I entra en el Monasterio de Yuste (Cáceres)
a esperar su ida al lado de Dios. Tiene para sí, en
su casa, cincuenta y un ayudantes. Su residencia ha sido ayudada
a construir por fray Antonio de Villavastín y allí
entabló amistad con otro arquitecto, Juan de Herrera,
ambos construirán, junto a otros, el Monasterio de
San Lorenzo de El Escorial (Madrid)
Tras unas semanas con dolores insufribles por su gota y el
paludismo recientemente añadido a sus males, Carlos
I muere el 21 de septiembre de 1558 en el Monasterio de Yuste
(Cáceres). |