En
1578 Guillermo de Orange reconoció como defensor de
los Países Bajos a un claro enemigo histórico
de España: Francia. La situación se ponía
cada vez peor.
En este mismo año muere uno de nuestros más
grandes soldados, don Juan de Austria y le sustituye otro
de ellos, Alejandro Farnesio. En 1579 los rebeldes se fracturan
en dos bandos: los del pacto de Arrás y el de Orange.
En el año 1579 ocurre un hecho que se venía
venir desde hacía tiempo. Se sospechaba que el secretario
personal de Felipe
II, Antonio Pérez, apoyaba a los rebeldes y no
solamente eso sino que era un verdadero conspirador en la
propia Corte madrileña. Esto supuso otra forma de ver,
si es que el anterior veía, los temas internacionales
que axfisiaban a nuestra política y economía.
(Ver
Mapa del Imperio español con los territorios de Portugal
incluídos). En 1578 llegaba otra oportunidad a
Felipe II para aumentar las ya de por si descomunales posesiones:
Portugal. Debido a la batalla de Alcazarquivir (Marruecos)
en ese mismo año el rey luso, Sebastián de Portugal
(hijo de Juana de Austria y nieto de Carlos
I, murió junto con la mayor parte de su nobleza.
Por lo tanto el reino quedaba sin corona y solo el anciano
cardenal Enrique la tomó hasta que se solucionase la
sucesión. No hizo falta, murió mientras Felipe
II se disponía a presentar las pruebas de su interés
por la Corona. A principios de 1580 Felipe II toma Portugal
y el trono. Pero...
Pero claro, los nobles, como en todas partes sólo
miran el bien común, el bien común suyo, claro,
y apoyaron como rey a Don Antonio, hijo ilegítimo de
Manuel I. Por supuesto muchos de ellos le apoyaron porque
Francia estaba de por medio. De nada les valió. Por
las Cortes de Tomar de 1581 se reconoce a Felipe II rey de
Portugal. En estos momentos nació el mayor Imperio
de la Historia de la Humanidad: el Imperio español
de Felipe II.

Imagen tomada de Wikipedia (http://www.wikipedia.org)
y se otorga el permiso para su copia, distribución y/o
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Este Imperio no podía ser permitido por nuestros adversarios
históricos: Francia e Inglaterra. Toda escusa era buena
para plantar batalla a España. Esta ocasión
llegó en 1581 en el que los Países Bajos se
unieron a Francia e Inglaterra para ayudar a los portugueses.
Un año después las tropas españolas de
Álvaro de Bazán derrotaron al variopinto ejército
internacional.
En los Países Bajos las cosas iban mejor, sólo
Holanda y Zelanda mantenían su idea de la guerra contra
España. En el frente inglés la tozudez de la
reina Isabel I, que resulta que ahora se presentaba como la
más protestante de las protestantes, hacía la
guerra a todo monarca católico para, seguramente, estrenar
la nueva confesión.
En 1584 Guillermo de Orange moría asesinado.
España no hizo nada por tomar Inglaterra, pero Inglaterra
sí se unió a las Provincias Unidas flamencas
para hacer la guerra a España. Sólo en 1587
se pensó en invadir Inglaterra e incluso China con
la Armada Invencible al mando del duque de Medina Sidonia.
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