| Sobre
el año 1.500 a.C. se denota la transición a
la Edad de Hierro. Esta época estará comprendida
entre el año 1.000 y la conquista romana en el siglo
II a.C. La Cultura de Soto inicia esta Edad del metal.
Los poblados del comienzo de la Edad de Hierro era chozas
circulares con techo cónico construido con adobe. Estos
poblados se usaban rotatoriamente para que los campos trabajados
para la agricultura se regeneraran. Las zonas de trabajo se
desarrollaban en el entorno inmediato de la cabaña,
la industria más explotada era la del cobre y empezaba
a usarse, aunque timidamente, el hierro. Este modelo continuará
hasta la llegada del Imperio Romano.
Más al norte y en Galicia los poblados era castros
precélticos, con murallas defensivas y en el se hacía
incipiente la necesidad de las necrópolis, el método
de enterramiento era la cremación.
Avanzando un poco más en la línea del tiempo, sabemos que
los celtas ocuparon España sobre el 650 a.C., año en el que
introdujeron el hierro. Trescientos años más tarde vinieron
algunos como mercenarios al servicio de los cartagineses.
Pueblo fundamentalmente ganadero, sus necrópolis,
en las que abundaba el hierro, eran similares a las de la
Edad del Bronce, sobre el año 350 a. J. el arte del hierro
sufre un gran empuje, en el que se puede destacar grandes
espadas, armas, aperos, vajillas, collares y objetos de belleza
femenina, todos ellos con gran profusión del hierro. Por desgracia
o por fortuna eran un gremio que no congeniaba bien en la
sociedad en la que vivían, siendo despreciados las mas de
las veces. Las escalas sociales estaban ya establecidas.
La cultura de la Edad de Hierro estaba en contacto permanente
con culturas mediterráneas -heredando la política
comercial del Bronce-, como las fenicias, de ello que se hallan
encontrado restos de metales y objetos de adorno en los enterramientos
y en yacimientos que delatan el comercio transmediterráneo.
El comercio llegó a ser tan intenso que en la Península
Ibérica se empezaron a cear especialidades profesionales
para la manufactura del metal, la cerámica y otras
materias primas de extracción natural.
A partir de aquí empezamos a recibir visitantes que
se quedarán para siempre, genéticamente hablando,
con nosotros: fenicios, cartagineses, romanos... |