Otro
de los pueblos de los que vamos a hablar es el de los Iberos.
Hay que hacer notar que Iberia siempre se ha considerado como
la península ibérica pero en épocas muy alejadas significaba
la zona que está entre Valencia
y el Ródano. Dentro de éstos había muchas tribus de las que
otro día hablaremos.
Los íberos estaban asentados en toda la costa Mediterránea
y estuvieron desde el siglo V a.C. hasta el cambio de era,
esto es, después de Cristo. Su sociedad estaba fundamentada
en la división entre ciudad y campo aquélla generalmente
guardada por castillos. Cada poblado era diferente a cualquier
otro de su entorno cercano. Pero no todo eran diferencias
en la guerra o en momentos de peligro los jóvenes se unían
y se colocaban en los sitios de mayor peligro. Es de hacer
notar que en el Mediterráneo las atalayas eran de uso
cotidiano por estos jóvenes no sólo contra enemigos interiores,
sino también contra los piratas. Fuera de los castillos o
murallas vivían los pescadores o agricultores por tanto
y como siempre les tocaba la peor parte en momentos de peligro.
Cada ciudad tenía sus propios aristócratas y las familias
típicas de influencia socio-política. También disponían de
su propia justicia de la que se encargaban los más ancianos
de cada ciudad.
Su cerámica de la que se desprende mucha información
acerca de la vida de los Iberos es extensa y elaborada
pudiéndose observar en el Museo de Prehistoria de Valencia
y en el Arqueológico de Zaragoza
en donde se muestra la artesanía de Liria y Azaila
(Teruel)
respectivamente.
Los pueblos baleares que contaban en época romana con
unos 30.000 habitantes distribuidos entre Mallorca
y Menorca
vivían en abrigos naturales y no usaban monedas ni metales
preciosos hasta tal punto que aun trabajando como mercenarios
pedían su paga en vino o esclavas. Su arma preferida, a diferencia
de los pueblos de los que hemos hablado anteriormente, era
la honda la cual se hacía de diferentes materiales según la
distancia a la que se iba a utilizar. |