Hemos
hablado en los dos apuntes anteriores de los pueblos antiguos
del Sur y del Mediterráneo español; ahora toca el turno a
los del centro de la Península. Éstos se dividían en: Celtíberos
(zona oriental de la Meseta) Vetones (zona occidental
y meridional de la Meseta) y Vacceos (zona occidental y septentrional
de la Meseta).
Los Celtíberos procedían de las estirpes que habitaban la
zona del Levante español en ellos se incluye a los Beribraces
y celtas. Se dedicaban en gran parte al pastoreo. La ganadería
en esta época era vital para la manutención de todos los pueblos
que ocupaban toda la parte central y septentrional de la península
ibérica.
La población se centraba en ciudades (urbes) aldeas
(vici) y campestres (castella). Las guerras eran frecuentes
entre los distintos pueblos celtíberos (Celtíberos Arévacos
Lusones y Pelendones).
Su industria era muy fuerte: en las fraguas se hicieron las
mejores espadas de la época ni siquiera los romanos
fueron capaces de imitarlas. También eran espléndidas las
industrias artesanas de tundidores y tejedores de lana.
Al suroeste de los Celtíberos estaban los Vetones. Eran fundamentalmente
pastores a decir de las figuras de piedra representando
verracos y pequeños toros que se han encontrado en zonas del
Tajo y Guadiana norte de Córdoba y sur de Salamanca
y Ávila.
Vivían en ciudades fortificadas con recintos amurallados y
en poblados. En cuanto a su artesanía cabe señalar
la extrema tosquedad de sus productos; no aparecían dibujos
en sus cerámicas excepto raramente.
Respecto a los Vacceos cabe decir que ocupaban León
y provincias limítrofes, incluída Salamanca (Helmántica)
que posteriormente pasó a manos de los Vetones. Una curiosidad
de este pueblo es la forma de repartir las tierras: cada año
se sorteaban y se trabajaban los beneficios eran para
la comunidad; era el primer comunismo existente si se
puede llamar así pero eso sí con clases sociales.
Pueblo eminentemente cultivador, menospreciaba los metales
preciosos. |