El
21 de marzo de 1801 se firma entre España y Francia
el Tratado de Aranjuez por el que se creaba el reino de Etruria
(la Toscana) para el duque de Parma y la infanta María
Luisa Josefina como compensación por la próxima
entrada en la Portugal de Juan VI y Carlota Joaquina. Las
dos mujeres eran hijas de Carlos IV.
Los españoles y galos instaron a Portugal a cerrar
sus puertos a Gran Bretaña, como se sabía que
iba a ser rechazada esta vergonzosa proposición, la
disculpa para una guerra contra Portugal estaba conseguida.
Esta necesidad poco tardó en hacerse real para los
franceses pues la presencia inglesa en Portugal le molestaba.
Carlos IV se vió obligado a cumplir el tratado auspiciado
por Godoy.
El 27 de febrero de 1801 España declara la guerra a Portugal
("Guerra de las Naranjas") por las presiones francesas que hacía poco había
reafirmado el segundo Tratado de San Ildefonso (1800) con otro de similares
características. Portugal, con un ejército bastante
más reducido que el español, pide auxilio a
Inglaterra y ésta la desoye.
El 19 de mayo de 1801 España entra en Portugal por
diferentes sitios y en quince días estaban en poder
español las más importantes ciudades y gran
cantidad de material militar luso. La ridícula "Guerra
de las Naranjas" había terminado sin oposición
militar por parte de Portugal.
En junio se inician las conversaciones de paz por la que
Portugal cedía a España Olivenza y sus posesiones
y España devolvía a Portugal lo que era suyo.
Pero quedaba por saber lo que quería Napoleón....
pues fácil, quería una ocupación militar
francesa de Portugal. Estas instrucciones imperiales llegaron
intencionadamente tarde a la firma del acuerdo de paz y no
fueron ejecutadas por Luciano Bonaparte. Francia sólo
se quedó con la mitad de la Guayana. Un episodio más
del servilismo hispano a Francia.
El 6 de junio de 1801 se firma el Tratado de Badajoz poniendo
oficialmente el punto final a este irrisoria guerra. Tras
la guerra, Carlos IV ofreció Olivenza a Godoy, éste
la declinó cortésmente y solicitó que
se le facilitaran dos de las banderas tomadas en la guerra.
Mientras, siguen las estrepitosas derrotas contra Gran Bretaña
y "el Príncipe de la Paz" firma otra Paz
en 1802, la de Amiens.
En 1805 comienza una nueva batalla para el "Príncipe
de la Paz", de nuevo contra Gran Bretaña, azuzados
por nuestra querida Francia. La batalla de Trafalgar acabó con todo; con España y con Francia.
La oposición al valido estaba en su momento álgido
y Godoy encorvó más, si cabe, la espalda ante
Napoleón para hacerse querer, aunque sea en Francia;
eso sí el autoproclamado emperador le ofreció
esta vez un reino en Portugal (Proceso de El Escorial, Tratado de Fontainebleau, 27-X-1807).
El final de Godoy estaba cerca.
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