En
el año 153 a.C. Césaro, a la sazón jefe
de los lusitanos por elección, toma la ciudad de Almuñecar
(Granada)
y Roma ordenó el envió inmediato a Hispania
de un ejército al mando de Quinto Fulvio Nobilior para
la Citerior y al pretor Lucio Mummio para la Ulterior. Poco
después estos dos generales fueron estrepitosamente
derrotados y sus ejércitos masacrados por los lusitanos
de Césaro, en ese mismo año. Un año más
tarde tomaron el relevo los generales Claudio Marcelo y Atilio
para la Ulterior.
Ahora sí que iba a cambiar la suerte íbera.
Estos dos generales consiguieron algunas victorias menores
y pactaron con los lusitanos, pero Roma no aceptó los
pactos al principio aunque luego no tuvieron elección.
Esta paz durará desde 151 a.C. hasta el año
143 a.C.
Nos metemos de lleno ya en las guerras celtíberas
en la Hispania Citerior (153-133 a.C) y las guerras lusitanas
en la Ulterior (154-138 a.C.).
En el año 151 a.C. llegan a Hispania los generales
de refresco Lucio Licinio Lúculo y Servio Sulpicio
Galba, dos verdaderos cobardes con uniforme romano y con el
beneplácito de Roma.
El ejército de Galba fue masacrado por la guerrilla
lusitana y fue a refugiarse al sur de la actual Portugal.
El otro en debate, el cónsul Lúculo incapaz
de derrotar a los habitantes de Cauca (la actual Coca) decide
el otro camino, el del cobarde, un pacto para luego asesinar
a todos los habitantes. Murieron unos 20.000 hombres, toda
la población masculina de aquélla época.
Lúculo fue derrotado en las demás provincias
de la mitad norte de España en zona vaccea y tuvo que
desistir y huir hacia adelante, hacia el sur donde estaba
su amigo Galba haciendo fortuna robando a la población
y al estado romano apropiandose de riquezas que una vez tomadas
pertenecían a Roma. |