| Mientras, el pueblo seguía
con su vida y su ocio. Uno de los juegos de favoritos eran
las carreras de cuadrigas en el Circo (siempre que se dispusiera
de él, este es el caso, por ejemplo, de Mérida)
y el más cruel, las luchas de gladiadores en el Coliseo.
En Mérida así como en las demás ciudades
de Hispania (España) que disponían de estos
lugares de ocio se hacián con frecuencia los ludi stati
(juegos públicos).
Las grandes clases políticas alimentaban con su dinero
estas aberraciones criminales con el propósito de ganarse
al público para seguir en el poder, lo peor y más
triste es que funcionaba bastante bien.
Las carreras de cuadrigas (ludi circenses) empezaban con
un desfile de los participantes (pompa) con sus, generalmente,
cuatro caballos por carro (cuadrigas). Debían de dar
siete vueltas a la spina, muro de 340 metros de longitud en
el centro. Valía todo, en toda la extensión
de la palabra. Un hispano, Diocles, fue uno de los mejores
aurigas (conductor) del Imperio.
Para ver fotografías de como era un Circo o un Anfiteatro
le recomendamos vaya a Mérida y pasee por su ciudad.
Mejor aún, si tien oportunidad, venga a esta estupenda
ciudad, le sorprenderá de seguro.
Las ludi gladiatorii (luchas de gladiadores) eran una verdadera
aberración que sorprende y pone en contradicción
la excelente cultura romana.
Los que luchaban eran casi siempre prisioneros de guerra
o esclavos y el que los organizaba un lanista (empresario)
con el favor del poder, claro está.
Miles de personas murieron por nada, para el divertimento
del soberano ciudadano. |