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Los cristianos capitaneados por Pelayo
influenciaron en que el resto de la Hispania Norte comenzara
reconquistando las zonas de su área de actuación
militar.
Por el otro lado el emirato de Córdoba
construyó defensas en "Marcas" estratégicas
y eran los puntos más alejados de Córdoba por
los lados cristianos, como Zaragoza
(Marca Superior), Toledo
(Marca Media) y Mérida
(Marca Inferior). Esta lejanía, al cabo de los años,
fue nido de intentos independentistas del emirato y foco de
continuos problemas, se sumaban a los de ya de por sí
muchos que tenían los musulmanes. (Ver
Mapa de Hispania durante el Emirato Cordobés).
En el año 800 el reino Astur reconquista Santiago
de Compostela (La
Coruña) y al año siguiente Barcelona
de manos de los carolingios de Ludovico
Pío. Estas reconquistas no significaron una retirada
completa de las tropas musulmanas sino el domino de la ciudad
a merced de cualquier acción ofensiva musulmana. Por
ejemplo, Barcelona fue arrasada en el año 985 por los
musulmanes que aprovecharon una debilidad de protección
carolingia.
En el año 822 sube al poder del emirato Abd al-Rahman
II (822-852), en la que fue la primera época de esplendor
musulmán bajo un férreo control militar de la
población, claro está. Las construcciones se
erigieron por doquier y el esplendor e independencia de Córdoba
era ya indiscutible hasta el punto de empezar las campañas
de expansión en el norte de África.
En el año 868 el reino astur-leonés toma Oporto
(Portugal) y en el 884 reconquista Burgos.
A Muhammand I (852-886), al-Mundir (886-888) y Abd Allah
(888-912) les tocó el turno de las sediciones de las
Marcas. Las cada vez mayores diferencias dentro de la población
musulmana, los altos impuestos, la inseguridad permanente
con el abandono de la yihad (guerra santa) y el desplazamiento
de las grandes familias invasoras por familias árabes
nuevas en suelo hispano soliviantaron a la población
árabe-musulmana con más "arraigo".
En esta época es cuando se realizan todos los acuerdos
entre los diferentes reinos cristianos y los diferentes caudillos
y emires musulmanes protegiéndose mutuamente contra
hermanos o enemigos, todo daba lo mismo por el poder. Todos
estos acuerdos datan desde finales del siglo IX hasta el año
1031, año de la destrucción y sustitución
del que era califato cordobés por los diferentes reinos
de taifas en Hispania (Ver el Cid
y las Taifas).
En el año 893 se reconquista Zamora.
Las sublevaciones de los siglos IX y X no hicieron más
que institucionalizar la dinastía islámica Omeya
en al-Andalus. De pueblos tribales pasaron a lo largo de los
siglos a pueblos organizados jerárquicamente, con su
aristocracia y su pueblo llano.
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