| Damos
paso a una de las épocas más importantes de
España por cuanto en este siglo, el XI, los reinos
cristianos comenzaron su imparable expansión por territorios
musulmanes. Esta expansión no es sino la Reconquista,
hito fundamental en la historia de España que ha sido
y es, muchas veces, tergiversada e incluso afirmada su inexistencia.
Como escribimos en este capítulo
la Reconquista comienza en el año 722 con la batalla
de Covadonga
que capitaneó Pelayo,
a partir de aquí los intentos de los reinos cristianos
por apoderarse de los territorios conquistados era ineludible,
incluso a muy largo plazo... así fue. A lo largo del
tiempo los reinos de Asturias, Aragón, León
y Castilla fueron los más activos en los frentes de
batalla y por tanto los que más territorio se llevaron
en el reparto del botín musulmán. En el siglo
XI aparece un personaje que por su valor, carácter
y por la estela de romanticismo que su vida ha dejado puede
describir con bastante precisión como era la vida en
los reinos de Hispania en el siglo XI; este personaje es Rodrigo
Díaz de VIvar. Sobre él haremos un punto y seguido
en la Historia de España de estas páginas en
honor a sus hazañas, que han llevado el nombre de España
a todos los rincones del mundo.
Fernando I el Magno reunió una curia en León durante los tres primeros días del año 1064 para hacer su testamento en público y decidir el inicio de la batalla de Coimbra (Portugal). En las discusiones previas su hijo primógenito, el infante Sancho II, había dado muestras de no creer conveniente la división del Reino de Castilla y León (Galicia, Castilla y León) entre sus tres hermanos pues iba en contra del objetivo último de los primeros reyes, la unidad de la Hispania visigoda, la unidad de la actual España.
No obstante el rey Fernando I (al igual que su padre) hizo valer su decisión y testamentó que a su fallecimiento el Reino de Castilla junto con el vasallaje de Pamplona y las parias de la Taifa de Zaragoza fueran para su hijo Sancho II, León y su influencia en la Taifa de Toledo para su hijo Alfonso (futuro Alfonso VI el Bravo, rey de Castilla y León) y Galicia para García. A sus hijas Urraca y Elvira les dejó diversas fortalezas y villas y el señorío y rentas de todos los monasterios de Castilla, León y Galicia con la condición de quedar solteras de por vida.
Uno de los más valerosos hombres de armas de la época,
más conocido como el Cid o el Cid Campeador. El Cid
nació en un pueblo de Burgos,
Vivar, de aquí pasó al servicio de Sancho
II de Castilla, donde por méritos propios se convirtió
en alférez del rey una vez que éste pasó
a representar a la Corona de Castilla. Nació en un
mundo en el que los reinos cristianos competían por
tener más reinos musulmanes a los que cobrar parias,
de esta forma incluso los reinos cristianos se enfrentaban
entre sí asiduamente.
Las parias eran un tributo económico que los musulmanes
pagaban a sus protectores y así asegurarse una cierta
tranquilidad. Los reinos cristianos que los cobraban actuaban
como señores de un vasallo y tenían la obligación
de protegerlos.
El Cid acompañó a su señor, el infante Sancho, a la batalla de Coimbra (Portugal). El 20 de enero de 1064 estaban a las puertas de la ciudad lusa. Se decidió hacer un asedio debido a las fuertes murallas de la antigua ciudad romana. Mientras duraba el asedio el rey taifa de Zaragoza al-Muqtadir (uno de los reinos por el que los cristianos
de Castilla y Aragón se enfrentaron, uno de los más
importantes de la Península Ibérica y el más
importante del Norte de la misma) pidió ayuda al rey Ferrnando I por las continuas provocaciones del Reino de Aragón de Ramiro Garcés I, que estaba asolando las aldeas limítrofes con el reino taifa.

Mapa de la Taifa de Zaragoza con la dinastía Banu-Hud (s. XI) |