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más tarde, el día 16 de julio de 1212 se inicia
la batalla más decisiva de la Reconquista, la batalla
de las Navas de Tolosa (Jaén),
llamada por entonces Hisn al-Uqab. Esta vez se enfrentan todos
los reinos españoles excepto León,
los comandaba Alfonso
VIII de Castilla junto con Sancho VIII de Navarra y Pedro
II de Aragón. En esta batalla tomaron parte también,
como era de esperar, las Órdenes de Calatrava, Santiago
y las internacionales de los Hospitalarios y de los Templarios.
Se puede decir que un gran ejército aunque en una abrumadora
inferioridad numérica.
Tras una enconada, sangrienta y a veces poco clara batalla,
las tropas cristianas toman el campamento de "Miramamolín",
el califa Muhammad III Ibn-Yakub. Los cristianos habían
ganado una gran batalla y además la posición
estratégica de Navas de Tolosa que serviría
de puente de lanzamiento para la toma de Andalucía,
el último bastión musulman.
Los reyes, una vez más, usaron la fuerza de las Órdenes
Militares para sus propósitos aunque bien se sabe que
no hacía falta mucho para que éstas tomaran
las armas en contra del "infiel".
La guerra fue un gran negocio para las Órdenes Militares
españolas, los reyes donaban grandes extensiones de
terreno a las mismas para un mejor servicio en el frente de
batalla y para su repoblación. Éstas a su vez
guerreaban más y mejor y la repoblación les
supuso, a mayores, un fructífero negocio. Con esto
no queremos dar a entender que la Reconquista fue un negocio
sino que sirvió para enriquecer a organizaciones comunales
que luego fue a parar a manos de algunos pocos.
Las batallas continuaron, en 1217 las Órdenes del
Temple, de San Juan o del Hospital y las españolas
de Calatrava y Santiago avanzan por el oeste de la Península,
esto es, Portugal, los cristianos vencieron y continuaron
su avance al suroeste español.
Al tiempo, los hermanos españoles avanzan por Despeñaperros
y comienzan la toma de ciudades árabes como Andújar
(1225), Mallorca (1229),
Jerez de la Frontera (1231), Menorca
(1232), Trujillo (1233), Úbeda (1234), Tarragona
(1235), Córdoba (1236),
Valencia (1238) y un largo
etcétera.
Fernando
III el Santo, a su muerte dedicó la Catedral de
Sevilla (antigua mezquita)
a la Virgen y quiso que su cuerpo fuera enterrado allí.
Lo mismo hizo Isabel
la Católica con Granada.
Sólo quedaba el reino de Granada. Su reconquista no
fue terminada hasta 1492. Al-Ahmar, como así se llamaba
el poderoso de Granada, pactó con Fernando
III en 1246 y le ayudó a la toma de Sevilla dos
años más tarde. A la muerte del caudillo árabe
los nuevos califas de la familia de Banu Marin empezaron a
diseñar una contraofensiva general en el sur español
en el año 1279. Esta se materializó al año
siguiente cuando la Orden de Santiago fue diezmada en Moclín
(Granada). Los hermanos no tuvieron más remedio que
unirse a otra pequeña Orden fundada por un ex-hermano,
la Orden de Santa María de España. Ésta
fue absorbida por la de Santiago y su maestre pasó
a ser el de la Orden unificada. En el año 1312 la Orden
del Temple fue abolida (traicionada por los reyes de Francia,
Inglaterra, Castilla, León, Aragón, y Portugal),
se creó sobre sus cenizas la Orden de Montesa oficialmente
el 10 de junio de 1317, en Valencia.
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