| Sabemos
con absoluta certeza de la existencia del castillo de Loarre
desde el año 1035 en el que aparece documentada una
donación de tierras en la que están presentes,
entre otros, el tenente de este castillo. Estamos hablando
de los años en que reinó Sancho
Garcés III el Mayor, más exactamente, del
año de su muerte. Es el castillo románico más
importante de España y uno de los más importantes
de Europa.
Este mismo año el reino de Navarra se
divide entre los hijos de Sancho Garcés III, Ramiro
I y Gonzalo. El castillo pasa a poder del condado de Aragón
bajo el tenente Fortuño Aznárez. En estos años
el reino de Aragón estaba en plena Reconquista y solo
faltaba la plaza y castillo de Bolea
(cerca del castillo de Loarre). Desde éste último
castillo se enviaron varias expediciones de conquista sobre
Bolea, todas infructosas hasta el año 1101 cuando Pedro
I la conquista definitivamente para la cristiandad. El
castillo de Bolea pasó a manos de otro Fortuño,
Fortuño López.
A finales del siglo XI el castillo sufre su
más importante reforma, no arquitectónica pero
sí funcional. A partir de ahora sería castillo-abadía.
La abadia la llevarían los agustinos (muy de moda en
Aragón por quéllas fechas) y competiría
por las vocaciones y los acólitos con la recién
levantada catedral de Jaca y la iglesia sería en honor
a San Pedro.
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