Sobre 1178 Fernando II establece la Orden del Temple a lo largo del Camino de Santiago para la protección de los peregrinos y de la propia ciudad. A la muerte de Fernando II le sigue Alfonso IX quien dona la ciudad de Ponferrada a la Orden del Temple.
Los Templarios llegaron con el maestre Guido de Garda y como comendador de Ponferrada a Frey Helías. Entre otras hazañas se les considera los descubridores sobre el año 1200 dentro de la oquedad de una encina, de una imagen de la Virgen, llamada de La Encina por su lugar de encuentro. A partir de este momento la Virgen de La Encina será la patrona de la comarca de El BIerzo.
Tras la disolución de la Orden del Temple en el año de Nuestro Señor de 1312, la ciudad pasa a manos de diferentes familias nobiliarias entre los que destacamos a los Osorios y Castros. De entre los primeros nos sonará de seguro el conde de Lemos, Pedro Álvarez Osorio.
En los siglos posteriores Ponferrada no deja de crecer y en la actualidad es un núcleo industrial de primer orden en la comunidad de Castilla y León, cruce de caminos entre el comercio interno español e internacional. En 1908 es declarada ciudad y se instala una empresa privada minero-siderúrgica que hace el auge de Ponferrada imparable.
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