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Al
igual que sucede con numerosos Monasterios de España,
es la obra en sí la que crea los asentamientos humanos
y no los pueblos los que crean los Monasterios; este es el
caso de San Millán de la Cogolla que debe su nombre
a un humilde cuidador de ovejas que los caminos de Dios le
llevó a lo más alto de la espiritualidad y que
ha sobrevivido y, sin duda, sobrevivirá hasta el final
de los tiempos. San
Millán nació en el año 473 en la localidad
de Berceo (La Rioja), justo en el comienzo del final de la
época romana. No es de extrañar que nuestro
gran poeta y clérigo, Gonzalo de Berceo, le dedicara
una de sus obras y que también ha sobrevivido a los
tiempos.
De San Millán sólo sabemos lo que nos han contado
diferentes autores coetáneos, sus discípulos.
El Santo no dejó nada escrito.
San Millán de la Cogolla cuenta no con
un Monasterio sino con dos, prácticamente juntos y
que son de los más representativos de España
y que desde el 4 de Diciembre de 1997 son Patrimonio de la
Humanidad. El primero en ser construido fue el Monasterio
benedictino de Suso, que pertenecia a la congregación
de Valladolid. En este punto hay que mencionar que en estas
fechas (que se alargarían hasta el siglo XI) había
una lucha entre el poder político y el religioso por
acatar las normas de Roma (es decir, renovar la Orden benedictina,
haciendo de ella una monolitica y disciplente Orden religiosa)
o seguir con la tradición histórica de que cada
congregación (es decir, cada Monasterio) se rigiese
por sus normas internas y diferenciadoras del resto, a gusto
de los habitantes de la misma, entre estas normas internas
había una que era denominador común, la liturgia
visigótica-mozárabe y por ello una de las primeras
en desaparecer por el nuevo rito romano, aún hoy en
muchas iglesias se realizan liturgas por el método
ancestral, sobre todo en fiestas locales. Ésta lucha
afectó enormemente en La Rioja a los Monasterios de
Suso y de
Valvanera de forma especial por ser los más reacios
a las órdenes de Roma. Debido a ello, y pecamos de
anticipar acontecimientos, Santo Domigo de Silos, a la postre,
prior del Monasterio, fué desterrado. La reforma de
Cluny había ganado. |