Se
sabe que es bastante posible que este Monasterio nunca fue
deshabitado, ni siquiera en época muslmana ni en la
reconquista llevada a cabo por los Reinos Navarro por una
parte y de León por otra.
También el Reino de Castilla anhela la posesión
de esta tierras y sobre finales del siglo X y el XI pone sus
ojos y sus armas en La Rioja. A partir de aquí el Monasterio
empieza a recibir donaciones cuantiosas por los bandos (navarro
y castellano) para obtener buenas intenciones del Monasterio,
centro no solo religioso, sino centro de la fidelidad de los
pueblos cercanos. En las faldas del monte conocido como Vallejo
(de camino al Monasterio) aun se pueden descubrir cientos
de esqueletos de fervorosos devotos de San Millán,
cuanto más cerca estaban del Monasterio significaba
que tenían más poder económico para poder
pagar el estar más cerca del Santo. Durante mucho tiempo
San Millán y San Santiago se disputaron, con sobrados
méritos, el patronazgo de España, que al final
fue a parar a San Santiago (Santiago
de Compostela). Sabemos, a ciencia cierta que San Millán
fue patrono de Castilla y de Navarra, más tarde de
España hasta la época barroca en que se empezó
a dirimir quién de los dos se lo merecía más.
Ya en las postrimerías del poder árabe
el Monasterio fue incendiado por Almanzor
(lo último que hizo) y reconstruido por Sancho
III el Mayor (Navarra).
En el siglo XI fue cuando la Reforma de Cluny
extendió su poder a la Orden Benedictina consiguiendo
una uniformidad monástica igual para todos los Monasterios.
Este hecho no fue bien recibido por los más representativos
en aquél momento: Valvanera
y Suso, como ya avanzamos aquí.
Sancho III el Mayor apoyó la reforma de los cluniacenses,
cuyo Abad era el Papa, Roma. Por la férrea oposición
del Monasterio
de Suso, su prior Santo Domingo fue desterrado y comenzó
la venganza contra este Monasterio. ¿De que forma?,
nada mejor que despojarle de su más importante figura,
San Millán. ¿Y a dónde lo piensan colocar?,
muy fácil, construyendo otro Monasterio al lado, el
Monasterio
de Yuso: allí trasladan los restos de San Millán.
Aparte de leyendas no se sabe muy bien por que se hace este
dispendio económico pudiendo quedarse los restos en
su lugar de origen, pues Santo Domingo esta desterrado y nadie
se atreve a oponerse al Rey. Ahora hablaremos de los Monasterios
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